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September 2005 - Spanish

¿Dónde están ahora?

Cuatro presidentes de la asociación IAAPA (International Association of Amusement Parks and Attractions), y un vistazo a lo que han estado haciendo desde sus años al frente de la asociación de entretenimiento más grande del mundo.

Por Tim O’Brien

Carl Hughes

A Carl y Anny Hughes les encanta la serenidad del patio de su casa, sobre el Monte Washington, desde donde se puede ver la ciudad de Pittsburgh, Pennsylvania.

“Podemos sentarnos aquí y ver los fuegos artificiales de PNC Park, donde juegan los Piratas de Pittsburgh cuando ganan”, dice Hughes. “Aunque no hayamos visto muchos este año”.

Estaba sentado en su patio el día que llamó Funworld. Cuando le preguntamos cómo se sentía, Hughes dijo que “estaba bien”.

Hughes era el director general de Kennywood Park en 1974, cuando pasó a encabezar la IAAPA. Fue el primer presidente no propietario de la asociación y el hombre que más ayudó a convertir el Sherman House (un hotel en el que la asociación solía reunirse en Chicago) en la engrasada máquina que es hoy en día. Dos años después de su presidencia de la IAAPA, Kennywood le hizo el primer presidente del parque que no pertenecía a la familia. En 1984 añadió a su título el de chairman; en 1990, abandonó su posición como presidente en favor de Harry Henninger; y a finales de 1999, Hughes se retiró a los 80 años.

Hughes afirma que no se sintió intimidado al convertirse en la primera persona que sin poseer un parque ascendió hasta la cúpula de la IAAPA. “Algunos me preguntaron por qué quería formar parte de la IAAPA, creyendo que en realidad no estaba cualificado ya que no poseía mi propio parque”, recuerda Hughes. “Pero no me importó. Siempre he tenido un gran sentido de mi mismo, y sentía que podía dirigir cualquier cosa. Mirando hacia atrás, me di cuenta que necesitaba actuar de esa forma, o de lo contrario me habrían comido vivo”.

Kennywood y su familia de parques es la única compañía de parques a la que Hughes ha estado asociado. Como muchos otros ejecutivos con éxito de parques de atracciones como segundo trabajo, Hughes no pensaba trabajar en el parque a tiempo completo. Era periodista deportivo para el Pittsburgh Post y trabajaba a tiempo parcial en Kennywood ayudando en relaciones públicas y marketing.

Renunció a las dos primeras ofertas de Kennywood, pero al tercer intento “me hicieron una oferta que llamó mi atención, y la acepté”.

Hughes no cree que su éxito a la cabeza de la IAAPA haya tenido nada que ver con su posición al frente de Kennywood dos años después. “No creo que ambos hayan tenido que ver uno con otro, pero ocupar la dirección de la IAAPA me dio prestigio, y como resultado, creo que todo el mundo me aceptó a mí, un no propietario”.

Siguió implicado en la IAAPA durante varias décadas y formó parte del comité que mudó la sede de la IAAPA desde Chicago al suburbio de Alexandria, Washington, D.C., (Virginia). Hughes también formaba parte del comité que contrató a John Graff como director ejecutivo de la asociación. “Estoy muy orgulloso de lo que hemos alcanzado en esos comités”, dice Hughes. “Fijó las bases de una asociación internacional robusta”.

Fueron aquellos años de servicio a la IAAPA los que le proporcionaron a Hughes en 1990 la distinción de la IAAPA de ser la primera persona con vida que aparece en su Salón de la Fama. Cuando le preguntamos cómo se sintió cuando recibió el prestigioso galardón de leyenda viviente, sonrió y respondió, “mejor que el resto”.

Después de su retiro de Kennywood en 2000, Hughes dejó su trabajo en la IAAPA, aunque aún asiste a la convención anual. “Me casé con Anny en 1955, y no pasamos unas vacaciones juntos hasta 2000, el año en que me retiré”, dijo Hughes. “¿Qué hago ahora? Te lo diré. Holgazaneo. Creo que he refinado el arte de holgazanear.”

A pesar de sus operaciones a corazón abierto, todas antes de retirarse, dice que aún se encuentra bien a los 85 años. Disfruta al comentar que el mismo doctor que llevó a cabo sus cuatro operaciones de corazón es llamado el “médico mejor pagado” en el Centro Médico de la universidad de Pittsburgh. Hughes está orgulloso de que sus procedimientos ayudaron al buen doctor a ganarse esa distinción.

Anteriormente este año, Hughes se compró su sexto Corvette, un modelo de 2005. Ha adquirido un modelo nuevo cada cinco años y es un profesional regateando las compras. “He dado 50 veranos de mi carrera, y esta es mi forma de pagarme”.  También admite que nadie le ha acusado nunca de “ser práctico”.

¿Qué piensa Anny de su Corvette? “Le gusta, y le dejo conducir conmigo de vez en cuando”, bromea. “De hecho, creo que lo coge cuando no estoy mirando”.

Paul Serff

Paul Serff estaba trabajando como director general de Hersheypark y el estadio que lo acompaña en 1982, cuando ascendió a la presidencia a la edad de 38 años.

Durante las décadas siguientes, Serff ha permanecido activo en el sector trabajando para varios comités y en proyectos especiales. Actualmente trabaja en el consejo, echando una mano en el comité de relaciones gubernamentales y ayudando en la organización de los archivos de la IAAPA y un proyecto de historia oral. (Puede leer más sobre los archivos y el proyecto de historia oral en la edición de noviembre de Funworld). “No estamos tan lejos de los 100 años”, dijo Serff acerca de la asociación. “Necesitamos recopilar y organizar nuestra historia para los artículos que entonces se escribirán sobre nosotros”.

Después de su presidencia, Serff continuó trabajando en la Hershey Entertainment and Resort Company, la compañía dueña de Hersheypark, hasta 1993 cuando celebró su vigesimoquinto aniversario con la compañía. Era vicepresidente de administración y director de recursos humanos cuando se unió a Gaylord Entertainment/USAA como director general y presidente de Fiesta Texas. Se unió al parque San Antonio, que abrió el año anterior, y ayudó a conducirlo a su rápido éxito. Posteriormente ayudó a preparar la venta del parque y dirigió la compra por parte de Six Flags en 1996. Tras completar la venta, Serff comenzó a perseguir otros intereses.

Aceptó su puesto actual como presidente y director general de Texas Travel Industry Association (TTIA) en Austin, a finales de 1996. “Fue una decisión muy difícil dejar el sector de los parques de atracciones”, dice Serff. “He pasado casi 30 años en el negocio, y fui, y aún soy un profundo enamorado del sector”.

Lo que le salva, dice, de su movimiento de la administración de parques al negocio de los viajes y el turismo, es que aún tiene que “tratar con muchas de las mismas personas, lo cual lo ha hecho más sencillo de lo que esperaba”. A sus 61 años aún asiste a la feria anual y, como presidente fundador, aún es técnicamente un miembro de la directiva.

Una vez que dejó el negocio de los parques y se movió a la TTIA, no le llevó mucho tiempo a Serff crearse una reputación como ejecutivo de viajes de alto nivel. Ha llevado al grupo a nuevos niveles en Texas y se ha ganado el respeto de los ejecutivos de viajes, de su propio estado y de todo el sector. Al mismo tiempo, ha trabajado estrechamente con la Travel Industry Association of America y se encuentra en su octavo año como miembro de la directiva de esta organización nacional.

Mientras los viajes y largos días de reunión aún dominan su vida, Serff pasa sus fines de semana junto a su esposa, Kathy, algo que nunca pudo hacer como ejecutivo de parques. En 2005 celebraron su cuadragésimo aniversario de boda. “Kathy siempre ha sido muy tolerante con mi agenda de trabajo”, dice. “Mi vida hoy no es en absoluto un trabajo de 8 a 5, pero es lo más cerca de eso que he podido estar nunca”.

Él y Kathy tienen cuatro hijos y seis nietos. Cada verano, organizan en su casa de Texas un campamento para sus nietos. Todos sus nietos vienen a visitarle para divertirse, recibir educación y disfrutar de la compañía de sus abuelos. Se hacen muchas fotos.

“Al final de cada semana, escribo un informe del campamento y hago un pequeño libro de fotos y otros recuerdos de la semana para cada uno de mis nietos”, dice Serff. “Estoy deseando que lleguen esas semanas, que nos dan a  Kathy y a mí la oportunidad de conectar con nuestros nietos”.

Tom Wages

Tom Wages se considera afortunado por haber servido como presidente de la IAAPA en una época temprana de su carrera dentro de los parques de atracciones. Durante los cuatro primeros años en la industria, fue elegido miembro. En 1986, a los 38 años, ascendió a la presidencia.

El suegro de Wages, el legendario Charley Wood, contrató en 1978 a Tom y Bobbie Wages para que administraran sus empresas de alojamiento y entretenimiento en Lake George, Nueva York. Entre sus propiedades se encontraban Gaslight Village y Storytown USA, un parque temático con más de 40 atracciones. En 1983, Wood compró Fantasy Island en Grand Island, Nueva York, y Bobbie y Tom se mudaron a ese parque para administrarlo y “ponerlo al día”.

Fue director general de Fantasy Island cuando comenzó su vuelo a todo lo alto de la IAAPA. “Fue un viaje increíble”, dijo a Funworld. “Me sumergí inmediatamente en la asociación cuando entré en el negocio. La gente fue muy bondadosa y amable, y cuando tuve la oportunidad de servir como miembro, no dudé en aprovechar la ocasión”.

Hoy, Wages aún está implicado. Recientemente pasó a ser tesorero de la IAAPA al terminar el periodo de Bobbie. Fue un paso natural, ya que ambos habían trabajado bien conjuntamente desde antes de casarse en 1975. Ese hecho ha mantenido probablemente su relación viva y en buen estado durante todas esas largas horas e interminables veranos. “No hemos tenido un auténtico matrimonio tradicional. Siempre hemos trabajado juntos y nuestros cinco hijos pasan gran parte del tiempo en nuestros parques. Es un hecho: Mamá y Papá trabajan todo el día en el parque durante el verano”, ríe. “Los niños comprenden nuestro estilo de vida y han desarrollado grandes habilidades y ética de trabajo como  resultado de ver nuestra dedicación a los parques”.

Los cinco hijos de la pareja nacieron tres días después de que Wages jurara como presidente de la IAAPA durante la muestra. “[Bobbie] estuvo a mi lado ese día, y pudo haber sido el entretenimiento del banquete aquella noche”, recuerda.

La gente que conoce Wages y los parques que ha visitado durante sus días como miembro de la IAAPA han demostrado ser valiosos contactos en su carrera. “He visitado muchos parques durante estos años, y he podido tomar prestadas bastantes ideas para traérmelas a casa”, dice. ¿Tomaste muchas prestadas? “Sí, así es. Robé casi todas las buenas ideas que vi”, ríe Wages. “Y se lo debo todo a mi presidencia en la IAAPA”.

En 1989, Wood vendió sus parques a International Broadcasting Corporation, y ese grupo pidió a Wages que volviera a Lake George para administrar Great Escape, que cambió su antiguo nombre de Storytown USA en 1983. Él y Bobbie volvieron y permanecieron en el parque cuando Wood compró de nuevo los parques a IBC en 1992. Permanecieron allí hasta que Premier Parks compró a Wood Great Escape en 1996. La nueva administración “no encajaba con nuestro estilo”, así que dejaron sus puestos poco después de que Premier adquiriera la propiedad.

Durante la feria de otoño y la convención de 1996, Wages entró en contacto con su antiguo amigo Carl Hughes, por aquel entonces chairman de Kennywood Entertainment, que acababa de comprar Lake Compounce Amusement Park en Bristol (Connecticut). “Se acercó a mí y me dijo que teníamos que hablar, que tenía una gran oportunidad para los dos”, dice Wages. Esa oportunidad era ayudarle a reconstruir Lake Compounce, el parque de atracciones en funcionamiento continuo más antiguo del país, y hacer renacer su pasada gloria. Wages trabajó en el parque durante el verano de 1997 como director de marketing con el director general Keith Hood, y en octubre de 1997, Wages fue nombrado director general. Bobbie pasó a ser la directora de administración del parque.

Ambos trabajaron juntos durante los años de reconstrucción del parque, y durante el fin de semana del Día del trabajo en 2004, anunciaron su intención de cesar al finalizar el año. Wages volvió en la primavera de 2005 a ayudar a finalizar varios proyectos de construcción que había comenzado la temporada anterior. A mediados de junio, pusieron en venta su casa de Connecticut y se mudaron a una casa nueva en Amelia Island Plantation en el norte de Florida. Irónicamente, ambos se conocieron trabajando en el desarrollo del centro de entretenimiento de esa propiedad a principios de los setenta.

Ahora, a sus 57 años, Wages no está seguro de a dónde le llevará la siguiente fase de su vida. “Trabajando en un parque las 24 horas al día, no tienes tiempo para pensar en qué más quieres hacer. Durante los próximos meses, intentaré tomarme tiempo para pensar y explorar".

¿Dónde cree que le llevarán todas estas ideas? “Tendría sentido que siguiese implicado a algún nivel en el negocio de los parques. Ya sabe, puedo hacer muchas cosas. Aprendes muchas cosas dirigiendo un parque”,  comenta con orgullo. “Pero creo que sería demasiado volver de nuevo a adquirir o dirigir un parque”.

En estos momentos, ni Tom ni Bobbie tienen prisa por volver a hacer algo. Sin embargo, no le gusta usar la palabra “retiro”, por todo lo que conlleva. "No, prefiero llamarlo un periodo sabático radical”.

Bo Kinntorph

El tiempo de Bo Kinntorph al frente de la IAAPA tiene un significado histórico para la asociación. En 1992 se convirtió en el primero de los varios presidentes no Americanos de la organización internacional. Durante su ascenso a la cima, sirvió como presidente y director general de Liseberg Park en Göteborg, Suecia.

Consejero senior desde su “retiro” el 1 de enero de 1994, Kinntorph aún tiene un despacho en el parque al cual acude al menos una vez a la semana si está en la ciudad. “El personal siempre parece alegrarse de verme cuando voy a la oficina”, sonríe Kinntorph. “Les he enseñado a mentir bien”.

Cuando le preguntamos qué edad tenía, Kinntorph, de 76 años, se tomó un segundo mientras lo pensaba. “No es algo que piense muy a menudo”, advirtió. ¿Trabaja menos desde que dejó su puesto en Liseberg? “Cielos, no. Estoy guardando el trabajar menos para cuando sea viejo”, dice.

El carismático Kinntorph tiene sus raíces en el negocio del entretenimiento. Se hizo muy conocido en todo el país como productor de TV, presentador y director de un importante estudio de grabación. En 1954 entró oficialmente en el negocio de los parques temáticos como productor de espectáculos con la asociación de parques temáticos de Suecia. Durante los 19 años que pasó trabajando con ese grupo, Kinntorph se hizo camino hasta la dirección creativa de la asociación, que en aquel momento tenía más de 200 parques miembros.

Se unió a Liseberg como alto ejecutivo en 1973 y se convirtió en presidente de la IAAPA en 1992. Ha trabajado en varios comités internacionales para IAAPA durante estos años, y con un enérgico y determinado esfuerzo, ha constituido la principal fuerza tras la globalización de la asociación. Cuatro años después de su presidencia, Kinntorph fue presentado en el Salón de la Fama de la IAAPA como “socio con vida” en 1996.

Durante sus días de retiro de Liseberg como su presidente y director general, Kinntorph y su esposa, Lotta, pasaron un año en Malasia, donde trabajó como consultor de proyectos de parques de atracciones, trabajando con diseñadores y arquitectos en Kuala Lumpur. Su capacidad de espectáculo y su trasfondo creativo se puso a su servicio en el desarrollo de los parques, dijo Kinntorph hablando de Funworld. “He podido pensar creativamente y ver muchas formas distintas de entretener a la gente. Es divertido buscar cosas nuevas”.

Kinntorph quiere permanecer en el proceso creativo, en un sector que conoce bien a fondo. Al volver de Malasia creó Vision House, su propia compañía consultora. Desde entonces, ha trabajado como consultor de lo parques temáticos suecos, ha ayudado a crear parques temáticos en España y China, y ahora coordina la creación de una nueva atracción turística al Sur de Suecia. El nuevo proyecto está en Malmo, al final del puente que conecta Dinamarca con Suecia. Ha traído empresas americanas como ERA, BRC Imagination Arts y Jack Rouse Associates para trabajar en estos proyectos. “Disfruto trabajando en Malmo porque es un concepto muy especial y estoy seguro que tendremos éxito", predice.

“Y lo que es más importante, la gente con la que trabajo es muy buena. En este punto de mi vida, no necesito trabajar con cualquiera. Disfruto haciendo cosas divertidas con gente buena”.

Si no disminuye su ritmo de trabajo, al menos sí pasa más tiempo con Lotta, comentó Kinntorph. “Ahora pasamos mucho más tiempo juntos que antes, especialmente durante los días de verano, los cuales solía  pasar en el parque”, dice, añadiendo que incluso durante aquellos días de trabajo, su ausencia de casa nunca supuso un problema entre los dos. “Ella lo comprende, y nunca ha sido un auténtico problema. También estuvo en el negocio del espectáculo, donde hizo una estupenda labor. Era cantante y cómica”.

Ambos se conocieron cuando Lotta acudió a una audiencia para los parques temáticos suecos en 1959, mientras Kinntorph producía los espectáculos. “Era una producción para niños y había oído lo buena que era. Escuché su interpretación, pero no quedé impresionado”, recuerda. “Me sentí mal por ella, la lleve a cenar, dejé de sentirme mal, me enamoré de ella, y 18 meses después nos casamos”.