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Exposiciones Epic

La nueva exposición del Zoológico de Minnesota, de 24 millones de dólares, transporta a los visitantes y a los osos pardos al Lejano Oriente de Rusia, y consigue que los visitantes regresen a lo largo de todo el año.

por Marion Hixon

Burbujeantes pozos de lodo y fumarolas que escupen vapor es lo que normalmente se encontraría un visitante en la costa del Lejano Oriente de Rusia, no en Apple Valley, Minnesota. Pero son cosas adecuadas para que el Zoo de Minnesota las replique, ya que ambas zonas están sobre el paralelo 45 del planeta y tienen hábitats acogedores para animales como el jabalí, las nutrias de mar y, en especial, los osos pardos (que en Rusia se llaman Burii Medved).

La exposición “Russia’s Grizzly Coast” (La Costa de los osos pardos de Rusia) se inauguró en junio de 2008 y ha conseguido un récord de aumento de visitantes del 40% con sus géiseres envolventes y sus pasarelas de cuevas marinas.

¿Dijimos que la exposición costó 24 millones de dólares? Por eso, es la última de una tendencia que tienen los zoológicos y acuarios de instalar exposiciones de muchos millones de dólares (vea el encuadre lateral) y comercializarlas como la última y más maravillosa montaña rusa. Estas exposiciones presentan nuevos animales, diversifican la oferta para los visitantes y, algo muy importante para las instalaciones de climas fríos como en el Zoo de Minnesota, frecuentemente hacen que sea posible verlas durante todo el año, y con esto se consigue que los visitantes regresen incluso cuando la temperatura es muy baja.
Lee Ehmke, director y presidente de la fundación del Zoológico de Minnesota Zoo, dice que la adicción a “Russia’s Grizzly Coast” es “un nuevo nivel de inmersión, entusiasmo e interés por la conservación”, y es un experto en el diseño de zoológicos. Antes de venir a Minnesota, Ehmke trabajó durante 12 años como diseñador de exposiciones y gestor de proyectos en el Zoo de Bronx Zoo y en la Wildlife Conservation Society de Nueva York. Allí estableció un hito de excelencia en zoológicos con la exposición “Selva de gorilas del Congo”.

Desde que creó un plan general en 2001, el Zoo de Minnesota había estado preparando “Russia’s Grizzly Coast”. Otros parques, zoológicos y acuarios que añaden instalaciones costosas pueden aprender de “Russia’s Grizzly Coast” que el éxito del producto final radica en la planificación.

Inmersión plena
La meta de “Russia’s Grizzly Coast” fue enfrentar muy de cerca a los visitantes con animales como los leopardos del Amur, depredadores y amenazados de extinción, y con las juguetonas nutrias de mar, todos los cuales son cuidados y viven cómoda y libremente en réplicas de sus hábitats naturales. “En esta experiencia de inmersión total, los visitantes son llevados a una reproducción del Lejano Oriente de Rusia, pasando de una zona marina costera rocosa a un valle de volcanes y luego a una zona de colinas boscosas”, dice Ehmke. En las zonas con protección, desde la seguridad de una cabaña de troncos, los visitantes de la exposición pueden ver a un oso pardo atrapando una trucha, o a leopardos y jabalíes.
Keith McClintock, director del The Portico Group y diseñador jefe de “Russia’s Grizzly Coast”, subraya que es necesario cuidar de los animales tanto como de los visitantes. “Es importante crear para los animales un entorno que les permita comportarse de modo natural; esto ayuda a los visitantes a comprender por qué es importante la conservación”, afirma.

La comunicación con éxito de este mensaje puede llevar a establecer una genuina conexión con los animales a una inversión por parte de los visitantes, lo que muchas veces los estimula a regresar al zoológico.

“Tenemos bastantes visitantes que repiten, y la gente realmente presta atención a cada oso”, dice Diana Weinhardt, supervisora de la zona del sendero Norte del zoológico, en la que se encuentra la exposición. Su interés hace surgir preguntas corrientes, de cómo los osos reconocen sus nombres, y si los cuidadores los saben distinguir — Weinhardt dice que sí lo saben, que los colores de sus caras y pelajes los diferencian. “Muchos visitantes tienen blogs personales, y los osos del zoológico se mencionan con frecuencia después de una visita”, añade.

Los visitantes son transportados de Apple Valley, Minnesota, al Valle de los Géiseres de Rusia, gracias a los medios plenamente sensoriales de la exposición. En toda la exposición resuenan los sonidos de aves marinas, escapes de vapor y olas en cuevas marinas; el suelo retumba bajo los pies; en paneles gráficos aparecen textos, esquemas y elementos tridimensionales; y los visitantes pueden tocar el cráneo de un oso en una cueva recubierta de lava o descubrir huesos de ballena dispersos entre los desechos que deja una tormenta en el sendero costero.

McClintock señala que fue de especial importancia atender a la gente que tiene diferentes formas de aprendizaje. “Todos los elementos interpretativos, combinados con las plantas y animales vivientes, crean para los visitantes un ambiente de aprendizaje singular”, dice. Como las formas de aprendizaje son diferentes para cada personalidad humana, McClintock hace hincapié en las características individuales similares de los osos, nutrias de mar, jabalíes y leopardos del Amur. “Todos tienen sus propias necesidades, actitudes, desafíos y oportunidades, que se deben prever y alentar”, afirma. “Uno de los motivos por los que me encanta el diseño de zoológicos es que los animales también son nuestros clientes. Debemos prever sus acciones, atender a sus necesidades y a que elijan hacer lo que naturalmente quieren hacer. Para que exista un buen entorno para los animales salvajes, es fundamental comprender sus acciones y motivaciones, por ejemplo, despedazar árboles y troncos, trepar o escarbar el suelo”.

Construir desde la base
Ehmke cuenta que sus años en el Zoo de Bronx le hicieron aprender un proceso para conseguir productos, controles de calidad y vivencias de visitantes mejores; aprovechó lo que aprendió allí para abordar en Minnesota un proyecto de envergadura similar.

Por tales experiencias, Ehmke sabe que no se debe tomar a la ligera la planificación de las exposiciones. Independientemente del éxito de una exposición, la planificación tendrá impacto en el número de visitantes, la reputación, el mensaje de conservación y los mensajes educativos del zoológico. La labor del Zoológico de Minnesota y de los interesados directos fue asegurar que ese impacto fuese positivo.
“Un riesgo importante en esta clase de proyectos es el interrogante de si el aumento de visitantes esperado y los correspondientes ingresos serán o no suficientes para cubrir o superar los nuevos gastos operativos”, dice.

Dado que el Zoológico de Minnesota es una institución pública que obtiene gran parte de su financiación del sector público, los costes de capital no se incluyeron en el plan de negocio de la exposición. No obstante, reconoce las implicaciones financieras de “Russia’s Grizzly Coast” y afirma que fue esencial que el proyecto tuviese “un retorno sobre la inversión demostrable para la comunidad”.

“Los costes de personal y de funcionamiento de una gran nueva exposición no son insignificantes, por lo que incluimos elementos orientados a aumentar los ingresos, además de aumentar la taquilla”, relata Ehmke. “Se incluyeron nuevos puntos de hostelería, minoristas y de arrendamiento de eventos, junto con pronósticos de más visitantes, para sufragar los mayores costes de operación”.

Junto con la planificación de estas nuevas atracciones, gracias al personal del zoológico, a Mortenson Construction, empresa de ejecución de grandes proyectos, y a The Portico Group, experimentados desarrolladores y diseñadores de zoológicos, se ha logrado una comunicación fluida entre todas las partes.

“Conocíamos los programas, prioridades, y los puntos fuertes y débiles de cada uno, para poder hacer frente a las sorpresas que podían surgir durante todo el proceso”, dice Kendall Griffith, director de operaciones de Mortenson Construction y ejecutivo de proyecto de “Russia’s Grizzly Coast”. “Según mi experiencia, el factor más importante para el éxito es la cooperación entre el diseñador y el constructor”.
Combinar una exposición de 24 millones de dólares en el centro de un zoológico con un sistema monocarril, construir durante las horas hábiles, y el clima impredecible de Minnesota hubieran podido conducir a un desastre antropogénico, pero los interesados directos compartieron la misma visión desde el principio.

Se consultó con frecuencia al personal de gestión de los animales a fin de mantener el confort de los animales del zoológico. Entre otras cosas, se mantuvieron al mínimo las vibraciones durante las obras, para no perturbar a los mamíferos marinos próximos. Y cuando el hábitat de los osos requirió plantaciones antes de la llegada de los osos, los promotores se enfrentaron a un problema poco corriente.
“Crear una pradera de osos mucho antes de la llegada de los animales fue un reto de planificación que nunca antes habíamos tenido”, dice Griffith, quien afirma que esta sorpresa alertó a los planificadores sobre otras posibles dificultades. “Eso nos enseñó a terminar las zonas antes de introducir a los animales, para asegurar que podríamos ver lo que otros podrían destruir, o los lugares en los que un oso puede trepar. Y reservamos tiempo para realizar los cambios que fueran necesarios”.

Las comunicaciones abiertas fueron fundamentales en el proceso. “Tuvimos miembros del equipo realmente muy creativos y buenos colaboradores, dispuestos a cambiar de rumbo sobre la marcha, pero que habían trazado un firme recorrido hacia la terminación del proyecto”, afirma Ehmke.
Asignar importancia a la planificación previa es crucial para este proceso, cuando se trabaja en un proyecto tan grande, aconseja McClintock. Incorporar diseños singulares a espacios complejos era algo familiar para Portico, un equipo que ha reacondicionado construcciones existentes con diseños innovadores en el Hogle Zoo de Salt Lake City, y en el Lincoln Park Zoo de Chicago. Los diseñadores de la empresa realizan periódicamente talleres de visionado para los clientes, a fin de desarrollar conceptos iniciales y llegar a un consenso entre todos los involucrados.

En el otro extremo del proceso de diseño, Mortenson Construction, antes del “Russia’s Grizzly Coast”, nunca había abordado un proyecto de zoológico, pero se había ganado una reputación como “constructor de cosas complicadas”, en proyectos como el Museo de Harley-Davidson en Milwaukee y la Sala de Conciertos de Walt Disney en Los Angeles. El proyecto del Zoológico de Minnesota era a la medida de Mortenson, porque comportaba diversos obstáculos, desde paredes de roca hasta formas y tamaños de construcciones poco convencionales. Sin embargo, todo el trabajo de preparación permitió que el proceso se desarrollara en dos años y con contratiempos mínimos.

Los expertos en obras primero recogieron información de diseño para elementos tales como las tuberías, cimientos y sistemas de desagüe, todos los cuales estarían enterrados. El mapa del proyecto resultante, una compleja superposición de los componentes del trabajo de construcción inicial, fue el elemento central de todo el proyecto, evitó confusiones en fases sucesivas, y fue el marco para todos los diseños adicionales posteriores.

Los tres jefes de proyecto concuerdan en que los detalles logísticos y la planificación previa en una etapa precoz del proceso son vitales para la instalación de una exposición central grande o pequeña. Para el Zoológico de Minnesota valió la pena dedicar cuatro años a planificar, diseñar y construir, y los visitantes compartieron el entusiasmo durante el proceso.

El largo tiempo de preparación permitió al equipo de márketing fomentar el entusiasmo del público a través del sitio web del zoológico mediante animaciones tridimensionales, noticias en blogs y vídeos sobre la construcción y visitas guiadas. Estos incondicionales esfuerzos, dirigidos por Bill von Bank, director de ventas del zoológico, mantuvieron permanentemente la atención pública en el proyecto.

Las formas de publicidad no tradicionales fueron una exposición de zarpas de oso pardo en la entrada de los grandes almacenes de Macy’s en Minneápolis, y un vino local con etiquetas especiales con los osos pardos y nutrias de mar del zoológico. Las noticias sobre la exposición incluso llegaron a Times Square in Nueva York, a lo que seguramente ayudó que el personal de comunicación a los medios del zoológico transmitiera la información tan pronto ésta estaba disponible.

“‘Russia’s Grizzly Coast’ es la mayor iniciativa del Zoológico de Minnesota desde su apertura en 1978, y hemos querido mostrar que la exposición será muy importante y atractiva para los visitantes”, dice von Bank.

“Nos aseguramos de que la gente pensara que se estaba preparando algo grandioso”, dice Ehmke, y añade que los resultados del proyecto que desea el zoológico son de tres clases: más visitantes y más ingresos; un impacto de protección ecológica; y un efecto educativo y de visibilidad institucional, siendo este último objetivo lo que condujo a un mayor apoyo filantrópico al zoológico.

Estas metas se alcanzaron y ese “algo grandioso” que todos sabían que se estaba preparando recogió enormes resultados en los meses siguientes.

“Un aumento de visitantes del 43% en la temporada alta, reacciones abrumadoramente positivas sobre la exposición por parte de los medios de comunicación y los visitantes, y un aumento notable de la aportación de fondos privados después de la apertura de la exposición demuestran que estos esfuerzos han tenido éxito”, dice Ehmke.

“Russia’s Grizzly Coast” está situada en el centro del zoológico, es el elemento central de las visitas y el punto focal de la vivencia de los visitantes.
www.mnzoo.org


Construir a lo grande

Ocean Park: Preparando el Panda-monium
Este verano abrirá sus puertas el “Amazing Asian Animals” en el Ocean Park de Hong Kong, en una superficie de 21.000 metros cuadrados (unos 226.000 pies cuadrados). Es el primero de una serie de siete zonas de mega-atracciones del plan general de remodelación del parque, cuyo presupuesto es de 750 millones de dólares. Esta exposición concreta pretende representar a los animales de tierra, agua y aire de Asia.

Una preocupación constante de Ocean Park es la introducción de temas en todas las zonas de exposiciones, y las instalaciones de “Amazing Asian Animals” no son una excepción. El famoso panda gigante está bien representado en el Panda Café, donde se sirve cocina asiática tradicional, y en el Panda Kingdom Shop, donde se venden recuerdos del recorrido de la exposición.

El proyecto de expansión comenzó en 2006 y se espera que concluya en 2012 o en 2013, manteniendo el zoológico todo el tiempo abierto al público

“Esto elevará al Ocean Park al nivel siguiente como un parque temático de nueva generación basado en animales que seguirá conectando a los visitantes con la naturaleza con una mezcla de ecología, educación y entretenimiento”, dice Timothy Ng, director adjunto de operaciones zoológicas y educación de la Ocean Park Conservation Foundation. Ng añade que este verano se encargará para el parque un nuevo sistema de transporte que conectará las atracciones de las áreas costeras y las de la cumbre del Ocean Park. Estas adiciones harán que el número de atracciones del parque pase de 35 a más de 70.
Pero aunque el proyecto general de remodelación es una empresa muy grande, el parque se centra en diseñar todo en relación con los animales populares, dejando que destaquen sus respectivas personalidades.

El “Giant Panda Adventure”, el mayor hábitat bajo techo de pandas, tendrá los pandas de tres años See Le Le y Ying Yang que vivirán y construirán una familia entre árboles y colinas modelados que reflejan su provincia natal de Sichuan y rodeados de tecnología de gestión climática ecológica. En otros lugares, animales y pandas rojos, salamandrs chinas gigantes y una exposición de aves del paraíso completarán el parque “Amazing Asian Animals”.
www.oceanpark.com/hk

Zoológico de Buffalo:
Un estado de ánimo en Venezuela En 2004 el Zoológico de Buffalo tuvo la idea de incluir una selva tropical para aumentar en número de visitantes en invierno; después de cuatro años, 16 millones de dólares y 18.000 pies cuadrados de superficie, el zoológico consiguió el éxito con su exposición “M&T Bank’s Rainforest Falls”, con una asistencia en otoño (de septiembre a diciembre) un 39% superior a la del año anterior.

“Muchos dicen que se parece más a un viaje a una selva tropical auténtica que cualquier otra exposición que han visitado”, dice Donna Fernandes, presidenta del Zoológico de Buffalo. Fernandes se inspiró en recrear el Parque Nacional Canaima de Venezuela y las Cataratas del Ángel, las mayores del mundo, después de un viaje que realizó a la región en los años 80. Si bien la inclusión de unas cataratas de 25 pies de altura y una selva tropical virtual eran acordes con tema acuático del plan general del zoológico, fue la comunicación entre todas las partes lo decisivo para crear una exposición de éxito que ha acrecentado el interés de la comunidad y ha generado un mayor número de visitantes, que básicamente ha sufragado el gasto.

“Hay que asegurarse de que se abordan precozmente todas las preocupaciones y que el producto final refleja las mejores ideas”, aconseja Fernandes cuando se emprenden proyectos de expansión. “Nuestros cuidadores e ingenieros han revisado la documentación de obra en varias etapas del diseño, para asegurarnos de que sería fácil dar servicio a la exposición, las áreas ocupadas y los sistemas mecánicos”. El comisario de educación del zoológico también realizó encuestas entre los visitantes sobre su conocimiento de selvas tropicales y sobre qué animales les gustaría más ver en el zoológico en el futuro. “Esto ayudó en la selección de las especies y en la programación interpretativa”, dice Fernandes.

La inclusión en el zoológico de más de 25 nuevas especies y 100 nuevos especímenes parece un conjunto exótico de nativos de la jungla: ranas con lengua para abejorros, ocelotes, hormigueros, monos aulladores, murciélagos vampiros, y aves de vuelo libre como la momota de cresta azul pueblan la exposición de dos plantas. Sus hábitats incluyen un pantano natural, copas de árboles plagadas de monos, troncos artificiales para anfibios, y una cueva oculta por cataratas. www.buffalozoo.org


Primeros en responder

Las fundaciones de acuarios ayudan a preservar la biodiversidad marina en Latinoamérica
por Ana Belluscio

En el año 2007 apareció un elefante marino perdido en las playas de Miramar en Buenos Aires, Argentina. Cuando los turistas llegaron a la playa, se encontraron al animal de 1.200 libras de peso que les clavaba la mirada. Oscar Balmaceda, director de prensa del Acuario y de la Fundación de Mar del Plata, próximos a Miramar, lo recuerda: “La gente que trabaja en instalaciones turísticas de la playa llamó a la fundación a primera hora de la mañana. estaban aterrados por ese enorme animal, no sabían qué hacer, y los turistas estaban llegando”.

Cuando llegaron los biólogos de la fundación, estudiaron el estado del animal y pensaron que se había desorientado en el mar, se cansó y embarrancó en una zona turística de la playa. Usaron grandes tablas de madera para empujar al elefante marino hacia una playa desierta, esperaron dos días hasta que el animal se recuperó plenamente y lo ayudaron a volver al mar.

A lo largo de los años, las fundaciones y centros de investigación latinoamericanos vinculados a acuarios como el de Mar del Plata, el Acuario Veracruz de México y la Fundación Ubatuba de Brasil, han desarrollado programas muy eficientes de recuperación y rehabilitación de la fauna marina, para devolver al entorno salvaje a especies animales dañadas. Los animales a los que tratan son víctimas de toda una gama de circunstancias, tales como la pesca accidental, la sobrepesca, o la fatiga.
La Unión Internacional 2008 para la Conservación de la Naturaleza señaló que el 22% de las especies marinas están amenazadas, por lo que los programas de dichos entes son cruciales para el futuro de la fauna marina.

Recuperación y Rescate de acuarios
“Aunque en algunos lugares existen políticas estatales sobre la preservación de la fauna marina, tal vez uno de los esfuerzos más importantes es el de las fundaciones de acuarios, especialmente para la conservación de especies locales emblemáticas tales como las aves y los mamíferos marinos”, dice Rodolfo Elías, profesor de ciencias naturales de la Universidad de Mar del Plata, Argentina. “En la Patagonia argentina hay cada año problemas por escapes de petróleo y contaminación, que afectan principalmente a las aves marinas. Cuando se producen, estas fundaciones y sus voluntarios son los primeros en responder salvando a miles de animales”.

Por ejemplo, en Mar del Plata, los pingüinos que han vivido una marea negra entran en un programa de rehabilitación, y se rehidratan y alimentan mediante un tubo. Luego se lavan para quitar el petróleo y después de unos 40 días están en condiciones de ser devueltos al mar. “Habitualmente recuperamos unos 400 pingüinos cada año. En su mayoría están manchados con petróleo, son escuálidos o han sido golpeados por embarcaciones o rocas”, dice Balmaceda.

Los pingüinos no son los únicos animales afectados; existen cada vez más pinnípedos (mamíferos con pies de aletas, por ejemplo, morsas y focas) y otros mamíferos empujados a las playas por falta de alimentos, tormentas o cambios en las corrientes marinas. Las tortugas marinas también son víctimas frecuentes cuando comen plástico o cuerdas de la contaminación por el hombre, o cuando quedan atrapadas en redes de pesca. En tales casos, los biólogos y veterinarios examinan al animal y emprenden un programa de rehabilitación. “Principalmente recuperamos tortugas marinas que los pescadores locales traen al acuario, que han atrapado en sus redes o que han encontrado muy enfermas en el mar”, cuenta Fabián Vanoye Lara, jefe de la operación de mamíferos, aves y reptiles en el Centro de Investigación y Educación del Acuario de Veracruz.

El principal objetivo de la fundación es devolver estos animales rehabilitados a su entorno natural, pero hay casos en los que esto no es posible. “Habitualmente recuperamos unos 400 pingüinos, entre 50 y 70 leones marinos y casi 40 tortugas marinas cada año, y rehabilitamos a la mayor parte y los devolvemos al mar”, dice Balmaceda. Los que no vuelven al mar son los que generalmente llegan en mal estado de salud, mueren o no están capacitados para regresar a la naturaleza y sobrevivir allí por sus propios medios. “Tenemos un cormorán con una sola ala y una foca ciega rescatada después de haber sido golpeada por una embarcación. No sobrevivirían en su hábitat natural, así que ahora son parte de nuestras instalaciones”, dice Balmaceda.

En la Fundación Ubatuba de Brasil, los programas de recuperación están más orientados hacia los pingüinos, ya que los pinnípedos y otros mamíferos no son tan frecuentes en sus costas. “Como recibimos cada año muchos pingüinos magallánicos [que no figuran entre las especies en peligro], a veces otros zoológicos y acuarios brasileños nos piden algunos ejemplares para completar [sus existencias]”, dice Hugo Gallo, director ejecutivo y fundador del acuario y la fundación, situada en la zona de São Paulo.

Investigación y Educación
Las fundaciones latinoamericanas de preservación de la fauna no se limitan al rescate de animales, sino que también dedican mucha atención a la investigación. Se centran sobre todo en desarrollar técnicas de rehabilitación de animales marinos, en estudios sobre las corrientes marinas y sus variaciones, y en la preservación de la fauna. En octubre, investigadores del Acuario de Ubatuba liberaron al mar un grupo de pingüinos magallánicos recuperados y marcados, para estudiar sus trayectos migratorios. Gallo describe la importancia que tiene que los acuarios colaboren entre sí para aprender más sobre el hábitat marino.
“Los acuarios de Ubatuba, Santos y Guarujá [todos ellos de Brasil] colaboran con las instituciones nacionales en el primer proyecto conjunto para determinar la situación exacta y el flujo de la corriente marina del Brasil”, dice. “Estamos colaborando con el Instituto Nacional de Investigación Espacial y con el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, marcando los pingüinos recuperados y soltándolos en el mar para determinar si ha habido algún cambio de su trayecto migratorio de regreso a la Patagonia [Argentina]”.

Entretanto, personal del Acuario de Veracruz ha elaborado varios programas de investigación a desarrollar en el -centro de Investigación y Educación del acuario: programas de reproducción de peces, algas rojas, medusas, corales, manatís y tiburones. Estos proyectos de investigación pueden ayudar a ciertas organizaciones no gubernamentales para desarrollar un inventario actualizado de la fauna marina de Latinoamérica y aportar información sobre los efectos de la contaminación y del calentamiento planetario sobre la biodiversidad marina.

Estas instituciones también aportan su trabajo a programas de educación que informan a la opinión pública sobre la importancia de preservar el entorno y la fauna marinos. “El personal de la fundación ha creado un recorrido guiado dentro de las instalaciones, de modo que niños de cualquier parte del país nos pueden visitar para aprender sobre la fauna marina y cómo evitar la contaminación del mar”, dice Balmaceda en Mar del Plata.

Muchas fundaciones, en colaboración con universidades, también han desarrollado programas de residencia y de máster, para ofrecer a graduados superiores la posibilidad de continuar sus estudios junto a expertos y científicos de los acuarios.

Para obtener más información sobre los acuarios mencionados en este artículo, visite sus sitios web en www.acuariodeveracruz.com (Acuario de Veracruz), www.aquariodeubatuba.com.br (Acuario de Ubatuba) y www.mdpaquarium.com.ar (Acuario de Mar del Plata).

Ana Belluscio es periodista autónoma con base en Buenos Aires, Argentina.
Escribe para una variedad de publicaciones internacionales en línea e impresas, en español, italiano e inglés.

Se puede contactar con ella en anabelluscio@fibertel.com.ar