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Funworld July 2009

Spanish - July 2009

Un cambio en el juego

por Mike Bederka
El Camp Iliff cambia el tradicional modelo de los CDF (Centros de Diversión para Familias)

En el mundo de los negocios, con frecuencia las personas están en lo alto del conocido acantilado. Miran con temor hacia el abismo y ven el peligro de una empresa arriesgada. Pero al mismo tiempo entienden las lucrativas posibilidades del futuro. Tales decisiones paralizan a muchos.

“La mayoría de las personas se pasan la vida preguntándose si deben saltar. Yo no soy así”, dice Theresa Iliff, propietaria y operadora del Camp Iliff LLC, domiciliado en la pequeña población de Newton, New Jersey (que apenas supera los 8.000 habitantes). “Cuando concibo una idea, no me contengo”.

Se arrojó sin paracaídas al mundo de los centros de diversión para familias. Por el camino, tal vez ha redefinido el modelo tradicional de los CDF.

‘Algo magnífico’
Camp Iliff tuvo un comienzo modesto. Al final del milenio, Iliff estaba arrendando una pequeña parte de un parque de béisbol de la liga regional en el norte de la New Jersey rural para un campamento de verano y campo de lucha. A las familias les encantó esta aventura y una de las madres preguntó a Iliff si podía ampliar el programa y ofrecer un programa extraescolar en el otoño. A la madre le disgustaba que su hijo tuviera que esperar en un aula aburrida hasta que lo podía recoger a las seis de la tarde. Pensó que el campamento sería una alternativa mucho mejor y Iliff estuvo de acuerdo con ella, al igual que muchos otros padres.

El programa pasó de tener sólo cuatro niños en septiembre de 2000 a 80 en diciembre de ese año, cuenta Iliff. Junto a esta afluencia, el campamento comenzó a celebrar fiestas de cumpleaños los fines de semana con el mismo éxito.

Iliff se dio cuenta de que el reducido espacio del campo de juego se le había quedado pequeño. Para su empresa en auge necesitaba una nueva estructura, y dudar sobre el acantilado no era una alternativa. “Tenía que construir algo estupendo para estos chavales”, recuerda. Con el apoyo entusiasta del banco, recibió un préstamo para un emplazamiento situado a cinco millas del estadio. Durante la construcción del edificio, otro padre sugirió que Iliff añadiera una guardería para niños pequeños.

Esto tiene sentido común, pensó Iliff: “Teníamos que hacerlo todo en un mismo sitio”.
El nuevo y mejorado Camp Iliff, de 11.998 pies cuadrados de superficie, abrió sus puertas en 2001. Estas instalaciones ofrecen ahora una guardería, campamento después de la escuela, atención antes de la escuela o de paso, y campamento de día de verano, de lucha, y de vacaciones de invierno y de primavera. Los invitados de las fiestas de cumpleaños y el público en general pueden usar una pista de patinaje, un cine, juguetes hinchables, videojuegos y una cafetería.

Rellenar el tiempo muerto
Camp Iliff tiene una filosofía sencilla: Su calendario no incluye "fines de semana". “Lo importante es tener múltiples fuentes de ingresos por pie cuadrado,” explica Gregg Kubala, el director general de las instalaciones.

Los CDF no pueden trabajar sólo los fines de semana, especialmente cuando la situación económica es mala, comenta: “Hay que aprovechar todo el espacio de las instalaciones en todo momento para conseguir beneficios. Y para esto están los programas de atención de niños.”

De hecho, Kubala prevé que en los próximos cinco a diez años habrá grandes cambios en estas dos áreas compatibles. Pronto desaparecerán los CDF y las guarderías autónomas. Cree que en futuro habrá instalaciones multifuncionales como Camp Iliff.  “Las dos actividades se complementan muy bien”, dice. “La guardería no afecta al horario de máxima afluencia de un CDF (los fines de semana), y viceversa. El uno rellena el tiempo muerto del otro”.

Iliff cree firmemente que su modelo tendrá éxito a largo plazo e insta a otros a ir por la misma vía antes de que sea demasiado tarde. “Las empresas que no cambien se hundirán”, dice. “Igual que cambiamos los videojuegos, tenemos que cambiar el estilo de los servicios que proveemos”.

Éxito constante
Su gran confianza se basa en las cifras positivas y en la excelente respuesta de los clientes. En Camp Iliff se celebran casi 100 fiestas de cumpleaños cada mes, y sus diversas ofertas de atención de niños y campamentos generalmente registran llenos (y tienen listas de espera). Sus precios pueden competir con los de otros programas tradicionales en la zona, ella comenta: “Para llenar el edificio, sólo necesitamos 50 niños pequeños en la guardería. Esto representa unos 50.000 dólares al mes”.

Erica Casario, de Hampton Township, New Jersey, es una de las clientas satisfechas de Iliff. Sus hijos Abigail (6) y Anthony (4) han ido al campamento durante varios años. Mientras sus padres trabajan, la parejita se entretiene jugando en los juguetes hinchables y persiguiéndose. “Cada día nos cuentan todo lo que han hecho con sus amiguitos”, dice Casario. La madre también ve que el personal profesional brinda a sus hijos la atención individual que necesitan y los prepara para la escuela de párvulos: “Aprenden el abecedario, a escribir y leer, y algo de matemáticas. Me encanta ver todo lo que Abigail y Anthony llevan a cabo cada día”.

El campamento tiene prácticamente dos clases de personal, señala Iliff. Un grupo que se ocupa de las fiestas de cumpleaños y supervisa las actividades del CDF tradicional. El personal de las aulas tiene formación para la atención infantil, pero también aprenden los elementos del CDF.

“La clave es la formación cruzada”, dice Iliff. “Cuando son contratados, les decimos cómo es este negocio. Puede que se les requiera llevar a un niño al orinal o supervisar un juego de béisbol.”

Anunciar la buena nueva
Con el éxito de su empresa, Iliff se ganó una buena reputación de habilidad empresarial. Durante años los operadores de todo EE.UU. la han consultado pidiéndole consejos útiles.  En una ocasión, un agradecido dueño de empresa de Texas llamó a Iliff por teléfono para darle las gracias:  “Casi perdí mi negocio”, le dijo efusivamente. “Ahora gano casi un millón por año. ¿Por qué no cobra nada por esta clase de ayuda?”
Esos elogios dieron a Iliff la idea siguiente.  Lógicamente, se arriesgó.
En 2006 comenzó formalmente como consultora a tiempo parcial, para compartir con otros su modelo. Kubala entró en la empresa en marzo de 2007 para ayudar a su expansión. Por una tarifa fija “los llevamos de la mano durante todo el proceso”, comenta. “No cobramos derechos según la cantidad de niños inscritos. No es una franquicia. Una vez que se abren las puertas, el niño es de ellos.”

Los servicios de la empresa incluyen la asistencia en la compra de equipos, la distribución de espacios, los manuales de operación, la formación, las fiestas de cumpleaños y el márketing. “Les decimos hasta el lugar del edificio en el que debe estar cada lápiz”, explica Iliff. La consultora tiene en cartera más de 40 clientes en diferentes fases del proceso. Algunos ni siquiera tienen aún un edificio, otros acaban de empezar los trámites de la licencia de guardería y otros pronto cortarán la cinta de la inauguración.

Nada puede hacer más feliz a Iliff. “¡Mi trabajo me satisface enormemente!”, exclama.

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Los CDF mantienen ocupados a los visitantes

Camp Iliff no es la única empresa del sector que cambia la típica definición de un centro de diversión para familias.

Por ejemplo, Bulldog Interactive Fitness, que tiene establecimientos en todo Canadá, combina videojuegos, ejercicios u educación sobre nutrición. Este concepto novedoso inicialmente sorprendió a algunos, admite Shannon Hanley-Lunn, propietaria del Bulldog en Bridgewater, Nueva Escocia “No se comprendía. Esto causó algun problema”.
Para resolverlo, Hanley-Lunn, que compró la franquicia en 2007, juiciosamente presentó la idea a médicos, hospitales y consejos escolares. Reconociendo que la tasa de obesidad infantil en la zona estaba en aumento, aceptaron este singular modelo de negocio.  A partir de allí, se difundió la noticia.

“Nuestros videojuegos están conectados con bicicletas”, nos cuenta. “Tienen que pedalear para que los coches [en la pantalla] se muevan. No están simplemente sentados. Tienen que hacer ejercicio para jugar”.

Bulldog también tiene el popular “Dance Dance Revolution” (que seguramente hace sudar a cualquier jugador), un muro de escalada, y un área tradicional de ejercicios físicos. Hay empleados con experiencia en preparación física que enseñan y guían en los equipos a los visitantes, niños a partir de los tres años.

Los consejos sobre nutrición también forman parte del programa, dice Hanley-Lunn: “Queremos evitar que salgan de aquí para ir directamente a un McDonald”. En este centro sólo se venden tentempiés sanos como barritas de frutas, queso y galletas, y de bebida agua y zumos de frutas.  Para las fiestas de cumpleaños, los padres tienen instrucciones estrictas para dejar en casa todo lo de alto contenido calórico: la soda, las hamburguesas y las patatas fritas, explica. 

Gracias a esta labor pedagógica, el personal de Bulldog genera una relación especial con los clientes, dice Hanley-Lunn, oportunidad que otros CDF se pierden. “Yo conozco por su nombre a todos los niños que vienen a mi gimnasio”, explica. “Les tenemos un apego especial. Necesitan sentirse importantes”.

Jump Street, que tiene dos establecimientos en Colorado, también se esfuerza en combinar el ejercicio con la diversión, comenta Rex Ready, director de zona de la empresa. Cree que sólo ha comenzado la tendencia de dar aires nuevos al mundo de los CDF. Jump Street tiene los habituales juguetes hinchables, jaulas de bateo y videojuegos, pero la principal atracción de este centro cubierto son los trampolines, comenta: “Realmente se puede rebotar por las paredes.”

Los clientes van con frecuencia a la pista de dodgeball, indica. La modernización del aparato de gimnasia favorito le gusta a los niños de todas las edades y para los mayores se hacen torneos de dodgeball.

—Mike Bederka


Este es el mejor momento

Joe Pine explica por qué la autenticidad
es más importante que nunca
por Jeremy Schoolfield

El año pasado, Funworld entrevistó a los escritores de éxito Joe Pine y Jim Gilmore sobre su último libro “Authenticity: What Consumers Really Want” (Autenticidad: Lo que los consumidores realmente quieren). Ese artículo se publicó en el número de septiembre de 2008, justo antes del comienzo de la crisis económica que ahora atenaza al mundo.

Entonces, ¿qué momento hay mejor que ahora mismo para ser percibido como auténtico?

El editor principal de Funworld, Jeremy Schoolfield, volvió a ver a Pine para continuar la charla del año pasado y se enteró de la forma en la que el autor aconseja a las empresas de atracciones que apliquen su teoría de la autenticidad en el entorno económico actual.

Funworld: ¿Puede recordarnos brevemente su principio de la autenticidad?
Joe Pine: Está directamente relacionado con “Experience Economy” (el libro anterior de Pine y Gilmore). Cada vez las experiencias pasan a primer plano, rápidamente se plantean temas de autenticidad. Es natural, porque la vida es una experiencia por la que se paga, que la gente se pregunte qué cosas son reales y qué cosas no lo son. No quieren comprar lo falso de los farsantes, quieren lo real de los auténticos.

FW: ¿Cómo se aplica la autenticidad a las atracciones?
JP: Hay que comprender las dos normas clave de la autenticidad: Ser fiel a sí mismo: ¿es fiel a sí misma la oferta?¿es coherente? ¿se ajusta a la empresa que la ofrece? Y en segundo lugar, ¿es la oferta lo que dice ser? ¿Es como lo que se describe y anuncia?

En el sector de las atracciones, es difícil ser ambas cosas. Disneyland es el símbolo de lo “falso/real”: Es fiel a sí mismo, pero no es lo que dice ser. Disneyland realmente no es el “reino mágico”, no es realmente el castillo de la bella durmiente y si te rocían con polvo de hadas no por ello vas a volar de verdad. Pero es maravillosamente fiel a sí mismo, todo lo gestionan para crear esos mundos de fantasía y todo es fiel al legado de Walt Disney, quien dijo que quería crear dibujos animados tridimensionales en los que pudiera sumergir a la gente. Es una realidad falsa, y Disney siempre debería ser una falsa realidad: esa es la esencia a la que debe ser fiel.

Para la mayoría de las atracciones, se crea un entorno de fantasía. Un parque temático no es lo que dice ser, por lo que es importante concentrarse en el elemento de ser siempre fiel a sí mismo.

FW: ¿Cómo se aplica la autenticidad en una situación difícil de la economía?
JP: Los tiempos económicos duros nos obligan a reflexionar sobre lo que es importante para nosotros. Cada vez más, la gente se da cuenta de que lo importante no son las posesiones materiales. ¿Por qué han estado aumentando sin parar las ventas de Walmart en esta situación económica? Las cosas que necesitamos comprar, bien las podemos comprar al menor precio posible, porque no tienen mucho valor en sí mismas y por sí mismas.

En cambio, lo que valoramos cada vez más es el tiempo que tenemos para nuestros amigos, familia y allegados. Ese tiempo se puede realzar mediante las experiencias que tengamos. Acudimos a los parques de atracciones no tanto por la emoción misma que producen, sino para compartir con otros esa emoción, por los recuerdos que generan en nuestras relaciones. Aunque sé que hay algunos, son muy pocos los que van solos a un parque de atracciones. Quieren ir con otras personas. Eso puede ser muy beneficioso para el sector.

FW: Mirando hacia el futuro, basarse en esa experiencia familiar (con o sin la emoción), ¿es la forma en la que se debe comercializar el sector en los años venideros?
JP: Sí. Yo me centraría en el tiempo que dedica la gente, el significado de ese tiempo y los recuerdos que crean. Independientemente de que se tenga o no una atracción nueva, ¿que hacemos para mejorar las relaciones de las familias que vienen ... o entre novios, o entre cónyuges?  ¿Qué hacemos para que sus experiencias sean más memorables y no sólo conseguir los más fuertes gritos de emoción?

FW: ¿Existen algunas cosas sencillas que las empresas pueden hacer por poco dinero para ser más auténticas?
JP: La gente tiende a percibir como auténtico algo que esté excepcionalmente bien hecho. No cuesta nada demostrar atenciones humanas. ¿Cómo se puede conseguir que el personal interactúe con los visitantes de forma real, y muestre que se interesa por lo que les pasa ese día, por sus vidas, sus relaciones, etc.? Si se consigue esto, ciertamente se podrá conferir autenticidad de una manera que será atractiva para mucha gente.

FW: En efecto, porque si una familia va a gastar un dinero que este año es escaso, quieren que se agradezca ese gasto, ¿no es así?
JP: Así es.

FW: ¿Cómo se fomenta la experiencia de ser auténtico sin parecer lo contrario?
JP: Hay que tener mucho cuidado. Al entrar en un terreno en el que la autenticidad se convierte en la sensibilidad primordial de los consumidores (el principal criterio para comprar), la publicidad se convierte en algo problemático porque la publicidad es una máquina generadora de farsas.  Es inevitable que las empresas exageren en lo que dicen de sí mismas. Por eso, hay que pensar en dejar que las propias experiencias sean la herramienta de márketing.   El lugar que se crea debe ser la principal forma de llegar a la gente, mediante el boca a boca (la conformación del lugar).

Las empresas de atracciones deben reflexionar sobre el modo de realizar esa conformación del lugar fuera de su propio emplazamiento.  El sitio web, ¿es tan atractivo como el mismo parque?  ¿Consigue que la gente vaya: “¡Uy, me encantaría visitarlo lo antes posible!”? ¿Existen maneras de crear lugares en otros sitios, en centros comerciales, etc.? ¿Se les puede hacer llegar eso allí? Los circos solían desfilar por toda la ciudad desde el tren hasta la carpa. ¿Por qué? Porque eran para la gente una muestra de lo que les esperaba. Eso no era publicidad, era conformar el lugar.

FW: Six Flags recientemente abrió Rollercoaster Cuts. Los pequeños no van a subirse allí a una montaña rusa, ¿pero no es eso lo que está diciendo?
JP: Justamente hablo de eso. Cuando los pequeños van a ese sitio, reciben un anticipo de lo que les espera en Six Flags.

FW: ¿Qué es lo que, en relación con la autenticidad, las empresas de atracciones deben evitar a toda costa en esta situación económica?
JP: No deben hacer publicidad de cosas que no lo son. No deben exagerar intentando sacar de proporciones a las cosas, porque esto sólo causará decepción en los visitantes. Aunque inicialmente consigan más clientes, les perjudicará en el futuro.

Sobre todo, no deben tener miedo. Seguramente, habrá algunos ganadores y algunos perdedores, pero si pueden ofrecer un lugar en el que la gente se lo puede pasar muy bien, para eso siempre habrá un mercado. Las personas siempre quieren hacer cosas juntas con otros. Hay que mantener el rumbo y ofrecer los valores que la gente busca.