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Spanish - February 2008

Una experiencia eXtrema

Maurer Soehne aceptó un enorme desafío con el diseño de carros para montañas rusas y el resultado ha sido uno de los conceptos de Keith Miller más innovadores del sector.

por Keith Miller

Tras la batalla de las montañas rusas que se libró durante las décadas de los 90 y 2000, cuando en todo el mundo se instalaron cientos de montañas rusas y los parques de atracciones lucharon para superar unos a otros y batir récords, pocos conceptos radicales e innovadores quedaron sin satisfacerse con la tecnología del momento. Pero en 2004, aún había un elemento de diseño en particular que representaba un obstáculo por superar, y una empresa de atracciones alemana estaba por hacerlo. Al principio de esta década, Maurer Soehne, con sede en Munich, intentaba desarrollar un nuevo y revolucionario tipo de carro para montañas rusas y, para obtener ideas, la empresa encuestó a dos de sus componentes más importantes. “Preguntamos a los propietarios de los parques de atracciones y a los aficionados de las montañas rusas qué tipo de carros querían y la respuesta fue carros con mucha capacidad de maniobra y sin sistemas de retención sobre los hombros”, dice Alfred Muller, Doctor en ingeniería mecánica que dirige el equipo de diseño de Maurer Soehne. “Además, no querían que se sentaran cuatro personas por fila, pero querían que todos sintieran la misma experiencia, independientemente del asiento que ocuparan”. De todos los desafíos que revelaron a Maurer Soehne las encuestas de los propietarios y visitantes de los parques de atracciones, uno se destacaba en cuanto a complejidad e innovación impulsora. “Desarrollar un sistema de retención fue el mayor de los retos”, dice Joerg Beutler, propietario de Maurer Soehne, “porque se trataba de una cosa completamente nueva”.

La señal de la ‘X’. 
Este reto puso a Maurer Soehne sobre la pista de algo muy novedoso: el X-Car. A lo largo de la historia de las montañas rusas, los trenes que llevaban a los visitantes en posiciones invertidas (es decir, cabeza abajo) siempre han tenido carros que incluían algún tipo de sistema de retención sobre los hombros para que los pasajeros no se caigan del vehículo. Aunque los sistemas de retención sobre los hombros servían para garantizar la seguridad de los pasajeros, con frecuencia restringían severamente el movimiento de la parte superior del cuerpo y a veces resultaban incómodos. Por lo tanto, el reto consistía en sostener a los pasajeros de manera segura con un sistema de retención sobre la cintura y asegurarse por completo de que no hubiera forma de que el pasajero se cayera. Horst Ruhe, director general de Maurer Soehne, dice que para responder a estas cuestiones, uno de los primeros pasos que dio la empresa en el proceso de desarrollo del X-Car fue consultar a expertos en ergonomía. “Invitamos a un instituto de ergonomía de la Universidad de Munich para crear asientos en los que pudieran sentarse personas de menor y mayor tamaño, y que estuvieran absolutamente seguros”, dice. “Realizamos pruebas de estas atracciones junto con TUV Bavaria (una empresa de servicios técnicos) y la participación de niños delgados y pequeños, y los resultados indicaron que el asiento era seguro para niños con una altura de 1,2 metros en atracciones sin inversión y con una altura de 1,3 metros en las atracciones con inversión”. Además, las pruebas revelaron que los asientos X-Car podían acomodar a pasajeros con una altura máxima de 2 metros y que se podían fabricar asientos para niños con una altura mínima de 1 metro. Muller explica que basarse en un diseño existente es mucho más fácil que lo que estaba intentando hacer Maurer Soehne. “Fuimos los primeros en poner en práctica lo que estábamos inventando, y eso representaba un nivel mucho más elevado de dificultad y requisitos que lo que requiere el diseño de sucesores”, dice. “Configuramos la barra de retención del modo más ancho posible como para acomodar a un hombre de tamaño grande; pero eso dejaba una distancia grande entre la barra de retención y un pasajero más pequeño. Realizamos muchas pruebas con personas de pequeño y gran tamaño; desde un niño de 5 años hasta una estrella del básquet, personas con piernas largas y niños con piernas delgadas, y se debía garantizar la seguridad de todos”.

Este proceso de desarrollo fue muy meticuloso y Muller recuerda tres ocasiones diferentes en las que la empresa concluyó que no había solución a los problemas que intentaban solucionar. “Más tarde, de forma repentina, se encontró una solución”, dice, “nos sentimos muy satisfechos. Fue un proceso creativo y se estudiaron muchas ideas. Si una solución no cubría toda la gama de requisitos, entonces no era una solución para nosotros”.

Muller señala que hay otro componente del diseño de seguridad: “Va mucho más allá de lo técnico, también es muy importante que la atracción 'dé la sensación' de seguridad. No se trata solo de la seguridad física; también hay un elemento psicológico”.

Triunfo y reconocimiento.
El ingenioso desarrollo del X-Car fue más allá del asiento en sí mismo. Maurer Soehne quería satisfacer los otros deseos que los parques de atracciones e invitados revelaron en las encuestas; la eliminación de asientos para cuatro personas en los carros de las montañas rusas y trenes con mayor capacidad de maniobra. La solución de la empresa fue limitar el X-Car a dos pasajeros uno junto al otro en cada fila y hacer que los trenes constaran únicamente de uno o dos carros con seis asientos cada uno, aunque se podrían acoplar hasta cuatro carros. Beutler comenta: “esto permitiría atravesar un radio muy pequeño de vía, lo que permite disposiciones mucho más compactas que, por ejemplo, los trenes largos. De este modo, se provoca una sensación única”.

Por último, con el X-Car terminado, toda la inversión en investigación y desarrollo realizados para su creación se vio recompensada en forma de numerosos premios por su diseño innovador. Obtuvo el premio Red Dot Design Award en Alemania, el premio IDEA otorgado por la International Designers Society of America y el premio Good Design Award del Chicago Athenaeum Museum. También obtuvo los premios Major Theme, Amusement Park Ride, Attraction Award e Impact Award en la exposición IAAPA Attractions de 2005. Desde que Maurer Soehne ha integrado el X-Car en los diseños de montañas rusas, comenta Ruhe, el reconocimiento ha otorgado una credibilidad inestimable al producto. “Refuerza nuestra estrategia de marketing porque constituye la prueba de que la atracción ha recibido muy buenos comentarios”, dice. “Además, apoya las actividades de ventas porque el cliente siente que es una ventaja adicional comprar la atracción”.

La evolución X-Car
La primera atracción con X-Car fue la montaña rusa SkyLoop de Maurer Soehne. “El concepto de SkyLoop apareció cuando buscábamos la posibilidad de crear una atracción que impresionara en un espacio muy pequeño, y la arquitectura especial de SkyLoop es el centro de todas las miradas”, dice Beutler. “Ahora, los parques de atracciones pueden ofrecer en un espacio pequeño y con un presupuesto limitado, una montaña rusa con una altura comparable a la de las montañas rusas más altas del mundo”. SkyLoop se instaló por primera vez en Allgau Skyline Park en Bad Worishofen, Alemania, en 2004. El ascensor de la atracción, llamado “Sky Wheel”, lleva un tren desde la estación a una torre de 90 grados y después a una posición invertida en la parte superior del bucle hasta que se encuentra completamente hacia abajo. A continuación, el tren entra en una voltereta denominada “tirabuzón de 360 grados” en el que se tuerce boca arriba y luego vuelve boca abajo. Por último, el tren desciende por el resto del bucle y vuelve a la estación.

La segunda instalación de X-Car fue en la montaña rusa “G-Force” de Drayton Manor en Staffordshire, Inglaterra y la tercera fue en Magic Springs en Hot Springs, Arkansas, que marcó el estreno de X-Car en Estados Unidos. La atracción Magic Springs de 4 millones de dólares, denominada “X-Coaster”, también se comercializó como la inversión con los beneficios más altos del mundo. La próxima encarnación implicaba una “extensión” de la montaña rusa X-Car “Abismo” en Parque de Atracciones en Madrid, España. Posee casi 305 metros más que “Sky Wheel” y “X-Coaster”, lo que permite la incorporación de cuatro elementos adicionales a la atracción. Maurer Soehne entonces introdujo otras variaciones al X-Car, incluido un carro sin suelo y un carro giratorio. Pero la evolución más reciente es una versión lanzada a motor lineal sincrónico (LSM) denominada “Formule X” que se inauguró el año pasado en Drievliet Family Park en La Haya, Países Bajos. “Pensábamos que el lanzamiento LSM, como propulsión casi sin ruido y sin necesidad de mantenimiento, sería perfecto para nuestro sistema X-Car”, dice Beutler. Maurer Soehne quería lograr esto y, a la vez, minimizar el volumen y coste de la atracción para que un parque de atracciones pequeño pudiera permitírselo. El resultado es una atracción de 355 metros que se lanza a una velocidad de 0 a 70 km/h en menos de dos segundos. A este lanzamiento le sigue un bucle compacto, una vuelta Immelmann, una fuerte subida y bajada y, por último, un medio giro en forma de ocho. “Queríamos un bucle y para ello es necesaria una cantidad específica de potencia”, dice Piet Faaij, director y propietario de Drievliet. “Pero hay un límite de altura de 15 m, por lo que necesitábamos un lanzamiento”. Faaij comenta que el lanzamiento también resultó en un ahorro de energía para el parque, ya que Maurer Soehne redujo el número de amperios necesarios. “Hay un sistema de almacenamiento de energía que reduce la cantidad de potencia máxima necesaria para el lanzamiento”, dice Muller. “Reducimos el requisito de potencia máxima por una regla de cuatro”. Faaij dice que visitantes han venido de España, Inglaterra e incluso California para subirse en la montaña rusa y les gusta la movilidad que les ofrece el X-Car. “Cuando se bajan, comentan lo mucho que les ha gustado la libertad”, dice.

En cuanto al porvenir del X-Car, Beutler dice que “un paso adicional en la evolución será la integración de audio y vídeo, que presentamos en la exposición IAAPA Attractions de 2007. Gracias al hecho de que el sistema X-Car es modular, se puede integrar fácilmente en las diferentes aplicaciones en las que estamos trabajando”.