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Spanish - July 2007
El juego que llevamos dentro
Los hermanos Dobson tienen
un talento especial para inventar juegos donde priman los ganadores
Por Tricia Vita
“Todos fabricamos algún tipo de juego en nuestro interior”, afirma Steve Dobson, presidente Dobco Enterprises Limited, un fabricante de juegos de Erin, Ontario. “Pero pasar de la mente al diseño de un prototipo real es un cosa muy diferente. Hay muy pocas personas capaces de hacerlo”.
Sin embargo, entre esos pocos se encuentran los hermanos Dobson (Steve, Mike y John), que parecen tener un don para crear juegos divertidos que la gente disfruta jugando. Entre sus principales invenciones, se incluyen los juegos de Dobco “Wacky Wire”, “Blockbuster”, “Skatterball”, “Bob’s Space Racers”, “Rising Waters”, “Gunball” y “Dog Pounder”.
Ellos trabajan juntos, “pero no exclusivamente en lo mismo”, añade Steve, cuyo punto fuerte son las ventas, creación de temas, investigación y desarrollo.
John, que crea los prototipos en su taller, también cuenta con un negocio de reparación de juegos. Es el creador del nuevo clásico “Wacky Wire”, en el que los jugadores deben maniobrar una varita en forma de bucle desde un extremo de un cable vertical en espiral hasta el otro extremo sin tocarla. El juego del año 1985 es el mayor éxito de ventas de la historia de Dobco y sigue siendo una fuente de ingresos considerable en todo el mundo.
“Wacky Wire” resultaba muy intrigante porque parecía muy sencillo, pero en realidad era muy difícil”, afirma John al respecto del juego que supuso una nueva vuelta de tuerca del “Skin the Wire”, que utilizaba un cable horizontal inerte.
Mientras que el antiguo juego no resultó un éxito completo porque parecía muy difícil, el movimiento en espiral de “Wacky Wire” atrajo la atención de la gente. “Los jugadores debían tener una cierta habilidad con las manos y mucha paciencia. Se quedaban tan cerca de ganar todas las veces que tenían que repetir”, afirma John. “Fue todo un éxito”.
Mike es un prolífico diseñador de juegos cuyas últimas creaciones para Dobco incluyen “Mouse Trap” y para Bob “Space Racers” (BSR) “Fish R’ Jumpin’” y “Dog Pounder”. En la Exposición de Atracciones IAAPA de 2005, el modelo de redención “Dog Pounder” fue galardonado como el Mejor Producto Nuevo en la categoría de opción de monedas. Según Jack Mendes, presidente de BSR, la empresa recibe ideas para juegos de muchas fuentes diferentes, incluyendo clientes, empleados y diseñadores de juegos. “Pero probablemente hemos realizado más proyectos con Mike que con ningún otro”, afirma Mendes. “Él normalmente desarrolla un prototipo, ve cómo puede funcionar y nos lo envía. Nuestro equipo desarrolla las piezas electrónicas y mecánicas. A continuación, nuestro equipo artístico realiza el acabado del producto”. En el caso de “Dog Pounder”, el equipo de BSR cambió el tema del cocodrilo con una gran boca de Mike por un perro más amistoso.
Chicos jugando
Los hermanos Dobson, ya en la cincuentena, comenzaron en el sector del entretenimiento siendo adolescentes, manipulando los juegos de su primo en la Exposición Nacional de Canadá, en Toronto, también conocida como “The Ex”. “Ese fue nuestro primer trabajo. Que nos pagasen por trabajar en un juego fue una novedad”, indica Steve, cuyo primer salario de 320 dólares, o 1 dólar por hora y sin horas extra, parecía toda una fortuna para aquel chico de 15 años. “También se trataba de algo social, las chicas…”, afirma mientras ríe. Los chicos estaban a cargo del juego de carreras de coches en el que 16 jugadores “conducían” los coches alrededor de una pista de 8 carriles, desde estaciones de juego equipadas con volante, acelerador y pedal turbo. “Nos sentamos en el podium y retransmitimos la carrera por megafonía”, indica Steve acerca del juego que los metió en el negocio. Después del instituto, Mike y Steve trabajaron en las ferias de Ontario con Conklin Shows hasta octubre y encontraron trabajo fuera de temporada como encargados de un recinto de curling y para un comprador de merchandising para el bingo de Conklin en Crystal Beach Park. En 1976, sus trabajos veraniegos se convirtieron en sus carreras como propietarios/operarios de juegos cuando Conklin Shows ganó el contrato para el circuito de ferias de Canadá, que iba de Toronto a Vancouver.
Mike y Steve reunieron juntos los fondos para comprar cuatro juegos usados de carreras de agua y se dirigieron al oeste, mientras que el joven John encontró su sitio en la reparación de juegos. En poco tiempo, los hermanos estaban buscando nuevos equipos que añadir a su sistema. “Comenzamos diseñando dos juegos cada invierno y haciendo los prototipos en verano para ver si funcionaban o no”, recuerda Mike.
Habituales en las exposiciones
Los Dobson han sido rostros familiares en la Expo de atracciones IAAPA desde 1984, cuando el “Leap Frog” de Dobco ganó un premio al mejor juego nuevo. La asociación creativa de los hermanos con Bob’s Space Racers comenzó con la compra por parte de BSR de los derechos del prototipo de Steve del juego de agua “Rising Waters”. Desde entonces, entre los títulos BSR de Mike se incluyen clásicos como “Monkey Drop”, “Crossbow Shoot” y “Sidewinder”. Mike dice que intenta realizar los juegos más sencillos y baratos posibles en el lado Dobco de la ciudad, pero los más grandes y complejos electrónicamente para BSR. “Ambas áreas son buenas porque nos acercamos a diferentes aspectos del negocio”, indica.
En la Expo de atracciones IAAPA de 2006, Mike se encontraba en el stand de BSR mostrando su “Fish R’ Jumpin”, que atrajo la atención debido a su pequeño tamaño y un aspecto y efectos de sonido espectaculares. En cuanto los jugadores tocan el pez de metal con una pértiga, el pez salta desde la mesa giratoria (es decir, el “agujero de pesca”) y salta el agua. “Es atractivo porque tiene un aspecto sencillo”, dice Rich Kimac, director de juegos y ventas en el Kennywood Park de West Mifflin, Pennsylvania, que compró tres unidades y que ha recomendado el juego a colegas de otros parques. “Es un juego limpio que mantiene la atención”.
Mientras tanto, en el stand de Dobco, el juego mostrado fue el “Bash a Bully”, un juego de derribo en el que los jugadores utilizan bolas de cuero para derribar los dientes del matón. El concepto original, lanzar un saquito relleno a una cara de fibra de vidrio en 3-D, ha evolucionado hasta el lanzamiento de una bola a una figura de 80 cm de alta sobre una superficie que puede soportar los golpes más fuertes. “A la gente le gusta lanzar una bola de béisbol, están familiarizados con eso”, explica Steve. “En cualquier momento que te alejas de tu objeto de lanzamiento, por ejemplo, un saquito relleno, seguro que lo intentan una o dos veces”. Desde la Expo de atracciones IAAPA de 2005, Steve ha seguido perfeccionando el juego, ajustando la profundidad del objetivo y colocándolo a la altura de una canasta de baloncesto. “Ya hemos realizado una prueba y los resultados han sido excelentes”, afirma Steve, que planea mostrar el remozado “Bash a Bully” en la Expo de atracciones IAAPA de 2007.
Sencillez equivale a éxito
Según Mike, es fácil crear un juego que ofrezca un precio de 1,50 o 3 dólares. Puesto que las empresas concesionarios utilizan el 30 por ciento de sus ingresos en material de merchandising, el desafío es diseñar un juego que pueda ofrecer un premio de 30 dólares. El juego tiene que parecer fácil, pero debe ser difícil ganar.
Si un juego parece difícil, la gente no juega. Steve comenta: “Hemos tenido otros juegos que en realidad eran más sencillos que “Wacky Wire”, pero por algún motivo, y nadie sabe realmente cuál, el público lo ve y dice “Vaya, yo no puedo hacer eso”. No se sabe hasta que realmente se prueba. El promedio de victorias es de tal vez una de cada 10 partidas.
Mike y John dejaron el lado de operaciones para centrarse en el diseño y la producción, pero Steve se mantuvo en operaciones de juegos con Conklin Shows, ahora parte de North American Midway Entertainment. “Abarcamos un gran espacio geográfico, por lo que si el juego es bueno para nosotros como operadores de forma consistente, entonces, normalmente, debería funcionar en cualquier parte”, advierte Steve, que comprueba el funcionamiento de juegos nuevos en el Calgary Stampede y en la Exposición Nacional de Canadá, que atrae a más de 2,5 millones de visitantes cada año. “El volumen supone una gran prueba de resistencia, así como de productividad”, añade.
Los encargados de las concesiones en parques y atracciones opinan del mismo modo. Circus Circus, en Las Vegas, que dirige una operación durante todo el año, es uno de los mejores clientes de Dobco. “La práctica de sus juegos siempre nos ha dado buenos resultados”, afirma Brian Chilton, director del casino/parque temático. “Como son operadores, comprenden los problemas de estos establecimientos. Siempre buscan mejoras y tienen la creatividad para generar nuevos juegos, probarlos y sacarlos al mercado”.
La simplicidad de los juegos de Dobco supone una ventaja, ya que el casino da la bienvenida a visitantes de todo el mundo. “El 'Blockbuster’ ha representado algo fantástico para nosotros”, afirma Chilton, que cuenta con tres de estos juegos. Chilton compara los bloques de caracteres infantiles apilados en tres niveles sobre un pedestal con un juego de apilado de botellas de leche, llevado a un nivel superior.
Al mismo tiempo, Circus Circus lleva 30 años asociado con Bob's Space Racers y después de probar los dos modelos de “Dog Pounder”, Chilton decidió adquirir ambos modelos. “Es el paso siguiente al 'Whac-A-Mole'”, afirma.
Situarse al frente de la línea
Six Flags es el último en ofrecer un tratamiento VIP para aquellos visitantes que desean algo más
por Keith Miller
Con el inicio de la temporada de los parques de atracciones de 2007 en Estados Unidos, los visitantes que estén dispuestos a pagar más dinero que el coste de la admisión estándar diaria ahora pueden recibir un tratamiento VIP en la mayor parte de los parques de atracciones.
En marzo, Six Flags Inc. se convirtió en la última empresa de parques en ofrecer opciones exclusivas a sus visitantes, anunciando lo que sería un paquete VIP novedoso para la temporada 2007 en sus parques en Estados Unidos. En un comunicado, la empresa afirmó que el programa ofrece numerosos servicios de atención y otras ventajas.
Six Flags se une así a otras grandes empresas de parques estadounidenses, incluyendo The Walt Disney Company, Universal Studios y Cedar Fair Entertainment Company, a la hora de ofrecer experiencias VIP por un precio más alto. “Creo que los que trabajamos en este tipo de parques estamos ofreciendo esta opción porque la gente busca alternativas a las típicas visitas a parques temáticos”, afirma Dennis Spiegel, presidente de International Theme Park Services Inc., una firma de gestión y consultoría del sector del ocio de Cincinnati, Ohio. “Tienen menos tiempo (la duración de estancia media cada vez es menor), así que están dispuestos a pagar un suplemento. Vienen a los parques temáticos y desean evitarse colas y sacar el máximo provecho a su estancia, algo de lo que nos hemos dado cuenta”.
Comentando por qué Six Flags ha decidido presentar el programa esta temporada, la vicepresidenta ejecutiva de comunicaciones, Wendy Goldberg, explica: “Durante los últimos dos años, desde que Mark Shapiro (presidente y consejero delegado de Six Flags) está con nosotros, se le ha solicitado una opción preferente como esta para familias”.
El programa VIP incluye la entrada al parque, visitas guiadas privadas con un anfitrión VIP, acceso preferente a las atracciones, parking, comidas con asientos reservados en los restaurantes, aperitivos, asientos reservados para los espectáculos, encuentros privados con los personajes, fotos de recuerdo y juegos. Cada visitante también recibe un acceso extra a una atracción de cobro. El programa de Six Flags ofrece anfitriones y azafatas VIP específicamente entrenados para dar respuesta a todas las peticiones especiales. A diferencia de otros parques, que utilizan a empleados en otros cargos de relaciones con los visitantes como anfitriones para los invitados VIP, Goldberg indica que Six Flags emplea a personal exclusivo para el programa VIP, personal que tiene que pasar una prueba.
Un invitado puede adquirir el programa VIP a través del sitio web de cada uno de los parques Six Flags o llamando al parque. Los precios varían entre 199 y 249 dólares por persona, dependiendo del parque, y no existe límite de tamaño de los grupos. El programa es válido para toda el día en el parque.
Tras su compra, un anfitrión se pondrá en contacto con el invitado para confirmar sus preferencias en lo relativo a atracciones, personajes y comidas, con el objetivo de hacer más particular esta experiencia. El anfitrión se reunirá con los invitados en el parque y les acompañará durante su visita.
“El programa también es flexible”, indica Goldberg, “de modo que si los invitados no se deciden a comprar el programa hasta su llegada al parque, el anfitrión se reunirá con ellos allí mismo y elaborará su jornada individualmente”.
Una tendencia al alza
Six Flags es tan sólo la última empresa de parques que desarrolla un programa similar. Presentado el año pasado como el “Millenium Package”, el equivalente de Cedar Point de Cedar Fair cuesta 400 dólares por invitado y día. Se trata de una estancia de un día completo que incluye la entrada, parking VIP, un anfitrión personal que acompaña a los invitados a lo largo de su visita, acceso preferente a las atracciones, dos fotos de regalo en las atracciones y asientos reservados en restaurantes y espectáculos. Se necesita realizar una reserva con antelación y hay descuentos disponibles para grupos de cuatro o más personas, así como para reservas de varios días.
“Lo que realmente da fuerza al programa es el acceso preferente a las atracciones”, explica Bryan Edwards, el director de relaciones públicas del parque. “Para eso es por lo que la gente nos paga, por la posibilidad de evitarse las colas”.
De hecho, un aspecto en el que el paquete de Cedar Point es diferente al de muchos otros programas VIP es que el parque no limita el número de accesos preferentes a las atracciones que los invitados VIP pueden obtener, incluyendo las 69 atracciones del parque.
No obstante, Cedar Point no permite las “repeticiones”, utilizar la misma atracción dos veces consecutivas. “De lo contrario, tendríamos a gente que se saltaría la cola de atracciones como “Millennium Force” o “Top Thrill Dragster” una y otra vez durante horas”, advierte Edwards, “ algo que molestaría mucho al resto de visitantes. Pero se les permite dejar una atracción, ir a otra y volver de nuevo a la anterior”.
Como aspecto interesante, Edwards comenta que la empresa se dio cuenta de que en ocasiones, los invitados VIP desean tiempo para ellos, sin el anfitrión de Cedar Point, por lo que el parque se tuvo que acomodar a sus gustos: “Simplemente les dejamos ir solos y el guía queda con ellos para reunirse más tarde”.
El programa VIP tuvo su inicio en los esfuerzos realizados por los parques para atraer a celebridades a lo largo de los años. “Cada año tenemos peticiones de atletas profesionales, estrellas de cine, etc., que vienen con su familia y desean un acceso especial, éste es el origen de estos programas”, afirma Edward. “Era un sistema un poco lioso, así que creamos el programa VIP”.
El enfoque diferente de Disney
Los paquetes VIP del Walt Disney World en Orlando y del Disneyland de California, denominados Visitas VIP, también surgieron de los esfuerzos por atraer a invitados de alta talla, siendo esa la última similitud con los programas de Cedar Point y Six Flags.
La primera y más evidente diferencia es el hecho de que las visitas de Disney no incluyen acceso preferente a las atracciones para estos invitados. “Se trata de una cuestión de herencia”, explica Tim Haffelt, director de los Servicios de Visitas VIP de Walt Disney World. “Algunos visitantes nos lo han solicitado, pero en nuestra trayectoria profesional siempre ha destacado el trato equitativo entre los visitantes. No obstante, pueden participar en el programa Fastpass [Sistema de acceso preferente de Disney disponible para todos los visitantes] y su guía realizará los preparativos”.
Aunque los programas de Disney no incluyen acceso privilegiado, ofrecen algo que la mayoría de visitantes no pueden ver nunca: visitas detrás de los escenarios, guiadas por escoltas con amplios conocimientos del parque.
El programa de los parques Disney también se estructura de un modo diferente al resto de programas VIP. En primer lugar, el precio es por horas. En Walt Disney World, cuesta 125 dólares por hora (150 dólares durante temporada alta) para un grupo de hasta 10 invitados, con una estancia mínima de seis horas, y la entrada al parque no viene incluida. En Disneyland, el coste es de 75 dólares por hora con una estancia mínima de cuatro horas. Además, los invitados VIP pueden acceder a varios parques dentro de los respectivos complejos de Walt Disney World y Disneyland. “WDW es una propiedad de gran envergadura y diferente a tener un parque”, señala Haffelt. “Lo más importante para los invitados es que desean que alguien sea su guía por los parques. Los visitantes pueden ir a dos o tres parques el mismo día y recibir ayuda de nuestros guías, los cuales tendrán días muy largos ”.
La temporada alta para las visitas es de octubre a abril, y puesto que Disney utiliza personal de relaciones públicas que lleva a cabo diferentes funciones además de hacer de anfitriones en las visitas guiadas VIP, éstas no siempre están disponibles cuando el personal está involucrado en grandes acontecimientos especiales.
Universal Studios Hollywood también ofrece un programa VIP, que se trata de una combinación de los paquetes de Six Flags, Cedar Point y Disney. El paquete de los Estudios Universales cuesta 199 dólares por persona y, al igual que el de Six Flags y el de Cedar Point, no incluye la entrada al parque ni el acceso preferente a las atracciones. Pero al igual que Disney, también incluye visitas a las bambalinas del parque, decorados de películas, desplazamientos y atracciones. Los Estudios Universales también ofrecen buffet libre extra.
Modelo empresarial basado en el éxito
Una cosa que estas empresas de parques tienen en común es que todas dicen que sus programas VIP son muy conocidos y están calificados de fascinantes por sus invitados. “La reacción que estamos obteniendo hasta ahora es increíble”, afirma Goldberg. “Todo el mundo está encantado con esta experiencia”.
Los programas VIP no parecen tener un éxito tan rotundo en los parques situados fuera de Estados Unidos, y aunque parte del sector atribuye esto a las diferencias culturales con respecto a cómo se perciben las experiencias en los parques de precios más altos en el resto de países, Speigel explica que se trata de una cuestión de tiempo: “Muy pronto será igual en todo el mundo, siempre es así, sólo se necesita un poco más de tiempo. Lo único que es igual en todos los parques temáticos de cualquier punto del mundo es que a la gente no le gusta hacer colas. Aquellos que puedan permitírselo van a pagar para evitarse las colas”.


