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Spanish El dictador democrático Antiguo surfista y supervisor del museo Ripley en Australia, Russel Murphy es el ejemplo perfecto de un director seguro de sí mismo, justo y leal Tim O’Brien
En su cargo como Director Regional de Ripley Entertainment, Russel Murphy trabaja como Director General del museo Believe It or Not! de Ripley en Queensland (Australia) a la vez que supervisa las atracciones de la empresa en Malasia y Tailandia. Ha sido nombrado Director del año de Ripley en cuatro ocasiones. Es el Director de la Mesa Ejecutiva de Surfers Paradise Management y del Comité de Comunicaciones de la IAAPA. También ha impartido cursos sobre autoestima y confianza en el Gold Coast Institute’s College of Technical and Further Education. No está nada mal para alguien de quien los profesores y los compañeros del colegio decían que “no llegaría a nada”. De hecho, después de acabar el colegio, durante casi 15 años su estilo de vida les dio la razón, pero luego se volvió una persona formal. Cuando tenía 10 años, descubrió la música rock, y después las chicas. Más tarde, con 17, descubrió el surf, y este fue el ingrediente final para un estilo de vida que se centraba en la búsqueda de la ola perfecta. Murphy trabajó duro y vivió la verdadera vida de un surfista en la zona del país conocida como Surfers Paradise (El paraíso de los surfistas), donde se encuentra el museo Believe It or Not! de Ripley, en la costa del medioeste de Australia. Trabajó fundamentalmente como peón, pero sabía que algún día “sería una persona formal” y tendría un trabajo “de verdad” en un negocio. “Ya sabes, es difícil concentrarse en los negocios tradicionales mientras estás en la cresta de la ola”, explica. “Sabía que la evolución natural me guiaría hasta una carrera cuando llegase el momento. No forcé la situación”. Murphy afirma que no tuvo tiempo para saber “de qué va el amor” hasta que cumplió los 40, porque su tiempo lo llenaba un trabajo a jornada parcial y su pasión a jornada completa por el surf. Se casó por primera y única vez cuando tenía 46 años. Durante sus años de surfista, si no trabajaba por la noche, asistía a clases de marketing de la universidad local. “No podía surfear por la noche, así que iba a clase”, explica. Al contrario que muchos de sus amigos surfistas, seguir las olas durante tantos años no le convirtió en un marginado de la sociedad general. Su madre le enseñó a cumplir la ley, algo que le ayudó a seguir el buen camino. Aparte de ser conocido por tomarse unos cuantos lingotazos de vez en cuando, Murphy supo mantenerse alejado de la vida de las drogas, que a menudo se asocia al estilo de vida que llevaba. “Es muy simple”, “lo pensé detenidamente. Si hubiese tomado drogas, posiblemente hubiese infringido la ley, y si te pillan vas a la cárcel, y si vas a la cárcel no puedes hacer surf. ¡Es así de sencillo!”
Ha llegado el día La epifanía de Murphy se produjo en 1983 mientras trabajaba como camarero en Queensland. Mientras estaba detrás de la barra, mirando a la calle y a las tentadoras olas del mar, “me di cuenta de que era el momento y de que ya estaba listo. En ese instante fui consciente de que tendría que cambiar mis prioridades: el placer por el negocio”. Insiste en que no fue traumático. Tenía 30 años y por primera vez echaba la vista atrás y contemplaba sus años de surfista. Habían sido muy divertidos, pero eran sólo la primera escena de la gran obra que sería su vida. Su primer trabajo “formal, orientado a la carrera” fue en el sector hotelero, en el Mooloolaba Hotel de la Sunshine Coast, donde terminó como director de un club nocturno. Después se unió a Castlemaine Perkins como Director Adjunto de uno de sus hoteles. En 1985 se trasladó al Gran arrecife de North Queensland como Director Adjunto del complejo turístico Lizard Island. En 1986 volvió a la Gold Coast, y trabajó como Director de Relaciones Públicas para Hilbert’s Cruises and Tours durante 4 años antes de unirse al equipo de Ripley. En 1990, Murphy empezó a trabajar como Director de Marketing en el museo Believe It or Not! de Ripley, por aquel entonces propiedad de una franquicia. En 1991, cuando Ripley Entertainment adquirió los negocios de la franquicia, Murphy siguió a bordo y se convirtió en Director General. Ian Iljas, Director General del museo Believe It or Not! de San Francisco se mudó a Australia para formar a Murphy como Director General. “Después de pasar un tiempo con Russell, descubrí que tenía la fuerza, el entusiasmo y la personalidad necesaria para impulsar el negocio en el lugar”, explica Iljas a Funworld. “Su energía, humor, visión, sinceridad y capacidad para promocionar el negocio han sido esenciales en la transformación del negocio”. En 1997, gracias al crecimiento empresarial y a otros factores, Murphy recibió por primera vez el premio al Director del año de Ripley: un honor que se repitió en otras tres ocasiones y que ningún otro director de atracciones de propiedad corporativa ha podido igualar. Iljas señala que los logros de Murphy no tienen precedentes en Ripley Entertainment. “Russell ha ayudado a transformar el negocio en Surfers Paradise hasta alcanzar un nivel superior a lo que muchos podían imaginar”. Murphy afirma trabajar como un “dictador democrático”. Administra el negocio siguiendo sus propios criterios e ideales, pero “consulta a la plantilla cuáles son sus ideas o sus opiniones” antes de tomar una decisión definitiva, en la mayoría de los casos, a su manera. Uno de sus lemas favoritos es “el liderazgo es una acción, no una posición”. Darren Loblaw, Director Financiero de Ripley, considera que Murphy es un director de éxito “porque es leal y se preocupa enormemente por el negocio y el bien más preciado de la empresa –los empleados”. Disfruta con el museo y pasa mucho tiempo allí y en la calle, en frente de la atracción hablando con los visitantes. También pasa parte del día en la taquilla y en el vestíbulo, sintiendo el palpitar del público. “No soy un tipo de oficina, eso está claro. Pero cada vez me resulta más difícil alejarme de la oficina para ir al museo. Eso es malo, porque la mayoría de las respuestas a nuestros problemas están ahí fuera. Si hablas con los visitantes, sabrás lo que hay que hacer. Si los escuchas, no te puede ir mal”. Pete Fisk, Director de los Servicios de Atracciones de Ripley, está impresionado con el enfoque práctico y personal de Murphy. “Russell es un director de primera línea, de los que hacen las cosas realidad”. Murphy escucha a los visitantes, piensa más allá de la oficina y se ha implicado con la comunidad empresarial local. Esta combinación le ha ayudado a mejorar el museo de 836 metros cuadrados (9.000 pies cuadrados) a la vez que conseguía un crecimiento medio anual durante los últimos 10 años del 12,5%.
Supervisando Asia A principios de 2005, Murphy fue ascendido a Director Regional. Ahora tiene que supervisar las atracciones asiáticas de Ripley. Sigue dirigiendo las instalaciones australianas, pero colabora además como vínculo corporativo para ayudar a otros. Debe informar, en nombre de la corporación, de los aspectos operativos de las atracciones de la empresa en Tailandia y Malasia. Esto incluye supervisar la limpieza, el rendimiento del personal, la calidad de la exposición, el mantenimiento y el marketing. Además ofrece el respaldo y las sugerencias pertinentes para ayudarles a actualizar y mejorar el negocio en las áreas que lo necesiten. “El resto de ubicaciones de Ripley que controlará Russell se beneficiarán en gran medida de su amplia experiencia y de su energía y sentido del humor”, comenta Loblaw. Bob Masterson, presidente de Ripley Entertainment, que contrató a Murphy en 1991 considera que Murphy está haciendo un trabajo muy bueno porque confía en su instinto. “La confianza en sí mismo es uno de los rasgos clave de las personas con éxito. No cabe duda alguna de que Russell confía ciegamente en sus capacidades”. Y añade, “No se me ocurre ningún embajador australiano mejor para nuestra empresa, o incluso para toda el sector”.
Los mayores de la clase La atracción de Murphy forma parte del mismo mercado de destino que las mayores atracciones del país -Dreamworld, SeaWorld, Wet ’n Wild, y Warner Bros. Movie World. “Son competencia, aunque son mucho mayores. Somos un destino turístico. La gente se queda aquí unos días y así tenemos la oportunidad de atraparlos”. El museo se enfrenta además a una competencia adicional. Está ubicado en el subsuelo de una calle peatonal, a unos 180 metros de la famosa playa Surfers Paradise Beach, por lo que no es tan visible para los transeúntes. “Debemos encontrar la forma de llamar la atención y sobresalir”, afirma Murphy. “Hemos tenido mucha suerte al conseguir medios de comunicación gratuitos, la mayoría de ellos importantes a nivel nacional”. Su personalidad jovial y sus habilidades en el terreno del marketing y las relaciones públicas le han ayudado a conectar con los medios de comunicación. Gracias a estos contactos, durante los últimos dos años, ha aparecido en varios programas de la televisión nacional, incluyendo “Burke’s Backyard”, “Time Out for Serious Fun” y “Today Show”. “Today Show” fue fabuloso para nosotros. Durante toda una mañana, de 6 a 9, las predicciones del tiempo se presentaban en directo desde nuestro museo”.
Las leyes de Murphy La primera impresión que causa Murphy es que es un hombre del mundo del espectáculo, un P.T. Barnum. Es fuerte, seguro de sí mismo, bastante gracioso y le encanta la diversión. Pero, bajo su aspecto bravucón, se esconde una inteligencia deslumbrante que siempre tiene preparada alguna frase para hacernos reflexionar. “Valoro mi propia humildad”. Desde hace 12 años, Murphy lleva consigo una libreta en la que apunta las citas que le gustan. En cuanto se le ocurre una idea única sobre la vida, la anota. En cuanto se desmarca del resto con un pensamiento, lo anota. El libro está lleno de frases motivadoras y de pensamientos únicos de la vida diaria, Dios y la filosofía empresarial. En 1990 escribió un poema sobre el surf muy extendido titulado “The Surfing Years” (Los años del surf), una oda autobiográfica dedicada a su etapa en la playa. Murphy describe su vida pasada en frases como éstas: “Though over the years the times have changed, surfing lifestyle and feelings stayed the same” (Aunque los tiempos cambian, el estilo de vida y los sentimientos del surfista siguen ahí) ; “Now when I’m working and the pressure’s really on, I reflect on those days that seem long gone” (De vez en cuando, mientras trabajo y la presión es máxima, recuerdo esos días que parecen tan lejanos); y “A place in my heart for those memories to stay, that part of my life will never fade away” (Una parte de mi corazón para que aniden esas memorias. Esa etapa de mi vida nunca se desvanecerá). Para llegar al trabajo cada mañana pasa por delante de esas playas de surfistas que tan bien conocía hace 16 años. “A veces hay flash-backs, lo confieso”, se lamenta. “Por las mañanas, cuando la atracción es mayor, paro, salgo del coche y huelo el mar. Es un olor maravilloso”. La última vez que surfeó fue el 31 de diciembre de 1999, en la playa Moonee Beach de New South Wales. Murphy ha probado suerte -y ganado- en varios concursos lúdicos. En 1984, se presentó a su primer concurso, “The Perfect Match” (La pareja perfecta), y ganó un fin de semana en Bali. En 1996, le faltó una pregunta para ganar “The Sale of the Century” (La venta del siglo) y en 2002, “arrasó” en “Weakest Link” (El rival más débil). Pero los días de concursante de Murphy se han acabado. “He decidido ser yo quien gobierne mi vida, y no el azar. En cualquier caso, estoy cansado de los premios de consolación”. Déjate llevar La revista Funworld examina a fondo el mayor acuario del mundo Jeremy Schoolfield
En las profundidades El cofundador de The Depot Home, Bernie Marcus, nos muestra el Georgia Aquarium: su espléndido agradecimiento a Atlanta
Una cosa es oír hablar del tiburón ballena, saber cuánto llega a crecer, (¡hasta más de 12m!(40pies)) o cómo se desliza por el agua. Y otra totalmente distinta es ver cómo uno de estos gigantes se acerca furtivamente desde las oscuras profundidades de un tanque de más de 23.000 metros cúbicos (6.000.000 galones) y planea por encima de tu cabeza, como si nada os separase. El nuevo acuario Georgia Aquarium de Atlanta -hogar no de uno, sino de dos tiburones ballena- ofrece mucho más que paseos para los domingos por la tarde. No es simplemente un sitio donde entretener a los niños revoltosos en vacaciones. Este acuario promete algo más que información sobre los moradores de las profundidades del mar. Se trata, sencillamente, de una experiencia de inmersión total que despierta los sentidos y atrapa la atención de los visitantes a medida que se adentran en el oscuro y cavernoso edificio (con forma de barco) que ofrece imágenes que quitan la respiración en casi todas las esquinas. Para crearlo, el cofundador de The Home Depot, Bernie Marcus, invirtió en principio 250 millones de dólares. Este nuevo paraíso acuático de 168.000 m 2 (550.000 pies cuadrados) de Atlanta desafía cualquier descripción. Hay varios puntos en el Georgia Aquarium -los reconoces en cuanto los ves- en lo que lo único que puedes hacer es quedarte de pie (o sentado) y contemplar las maravillosas vistas que te ofrecen. Marcus inauguró la primera ferretería de Home Depot en Atlanta con el confundador Arthur Blank el 22 de junio de 1979. Casi tres décadas después, The Home Depot es el principal proveedor mundial de productos para el hogar, y Marcus se siente en deuda con los georgianos por el apoyo que le han mostrado a él y a su empresa a lo largo de los años. “Esta es mi oportunidad para hacer algo por la ciudad que tanto ha hecho por mí”, afirma. “Todo lo que he conseguido en la vida se lo debo a Georgia”. Marcus explica que eligió el acuario porque abarca todos los perfiles demográficos - ¿a quién no le gusta observar a los peces? Pero no quería hacer lo de siempre. Concibe el Georgia Aquarium como faro para Atlanta: unas instalaciones que ayudarán a que la ciudad deje de ser un lugar estrictamente comercial para convertirse en uno de los destinos predilectos de los turistas. “Va a ser un generador económico para toda la región del sudeste” de Estados Unidos, comenta la alcaldesa de Atlanta, Shirley Franklin. Se inauguró el 23 de noviembre de 2005. Este acuario es el mayor del mundo y fue diseñado para garantizar el entretenimiento de todos los visitantes. No estamos hablando de los típicos tanques cúbicos. De hecho aquí eso es la excepción, más que la norma. Las cinco galerías principales de las instalaciones ofrecen varios “puntos reveladores”, en los que los invitados dan la vuelta a la esquina o salen de un pasillo oscuro para dejarse invadir por una nueva y espectacular vista. “Queremos que el pez sea pez”, explica Gary Goddard, cuya empresa de diseño Gary Goddard Entertainment dirigió el proyecto. “Hemos creado una gran vitrina para las estrellas”. Aunque todo este trabajo de diseño no serviría de nada si los visitantes no pudieran ver a las estrellas. En vez de usar el vidrio habitual, la mayoría de los tanques del Georgia Aquarium, están fabricados en material acrílico que no distorsiona la perspectiva del visitante cuando mira el agua. El material es tan claro como el agua (los buzos voluntarios usan paños para limpiar las ventanas desde dentro)– tanto que parece posible meterse en el agua. “Traer el océano a Atlanta no es tarea fácil”, comenta el gobernador de Georgia, Sonny Perdue. “Es un gran éxito para todos nosotros”. Es un hecho. Las instalaciones recibieron una acogida inimaginable por parte del público: aproximadamente 600.000 visitantes en los dos primeros meses. Los abonos anuales se agotaron a mediados de enero. El acuario está camino de alcanzar los 3,5 millones de visitantes en 2006, prácticamente duplicando su objetivo original de 2 millones. En las siguientes páginas, Funworld se embarca en un viaje a través del Georgia Aquarium, un avance monumental en la industria de la diversión y el entretenimiento. Como comenta Marcus, “es un sueño hecho realidad”.
Educación para todos El mensaje conservacionista subyace a todos los aspectos del Georgia Aquarium
Cuando a Bernie Marcus se le ocurrió la idea de construir un acuario en Atlanta, quería romper moldes no sólo educando a los invitados, sino entreteniéndolos. Sin duda, el sinfín de exposiciones asombrosas que se pueden encontrar en las instalaciones son buena prueba de ello. Pero cualquier entretenimiento tiene múltiples finalidades, y una de las principales es potenciar el mensaje ecológico del acuario. El Georgia Aquarium está decidido a convertirse en líder mundial de la conservación e investigación acuática; con unas instalaciones sanitarias de vanguardia de 538 metros cuadrados (5.800 pies cuadrados) que se duplican con su programa de enseñanza veterinaria hospitalaria integrado. Todo en el acuario está orientado para ayudarnos a entender la preciosa naturaleza de las criaturas del fondo marino y explicarnos qué podemos hacer para protegerlos. No obstante, estas instalaciones no bombardean a los visitantes con montones de información distribuida en varias placas. Al contrario, los diseñadores querían que los animales hablasen por sí mismos. En vez de etiquetar a los ocupantes de un tanque determinado, la información que se ofrece es mínima. Prefieren despertar la curiosidad de los visitantes para que vuelvan a casa queriendo saber más; en vez de sobrecargarlos hasta saturarlos. Los que tienen preguntas sobre lo que están viendo, tienen a su disposición numerosos intérpretes en las galerías que responden a las preguntas una a una. La idea es que los visitantes recordarán la información mucho mejor si se la cuenta un ser vivo en vez de tener que leerla en un cartel. En el Georgia Aquarium los niños reciben atención especial en materia de educación. De hecho, la segunda planta es toda para ellos. Sólo los estudiantes y los profesores de las excursiones didácticas pueden acceder a esta sección, apodada el “ Learning Loop” (Ciclo de aprendizaje) a través de una entrada especial. Con programas de dos horas para cuatro grupos distintos de edad, el “ciclo” del acuario lleva a los estudiantes por encima y por detrás de las cinco galerías, con exhibiciones únicas, laboratorios educativos y perspectivas entre bambalinas no disponibles para el público general. (Precio: 9,5 dólares por niño). Veamos por ejemplo la fabulosa exhibición de arrecifes coralinos de “Tropical Diver” (Buzo tropical): mientras la pintoresca recreación del hábitat submarino del Pacífico maravilla a los invitados, los estudiantes pueden permanecer en una pasarela situada debajo del tanque –fuera del alcance visual de la galería inferior, por supuesto- y observar tranquilamente en el cálido clima cómo el acuario crea una ola oceánica simulada. También pueden descalzarse y caminar por una playa improvisada, a la vez que descubren qué es necesario para crear un ambiente como este dentro de un edificio. En la galería “ River Scout” (Explorador del río) –en la que los visitantes caminan “bajo” la réplica de un río- los estudiantes pueden observar la exhibición desde arriba. Acondicionado como un camarote rústico, la experiencia se materializa en múltiples exhibiciones educativas e interactivas que informan a los niños sobre los animales de agua dulce y los efectos de la contaminación para el ecosistema. “Hemos intentado crear un entorno de aprendizaje absorbente”, explica Brian Davis, Director educativo del acuario. “No es una clase típica”.
¡¡Hola Deepo!! Quizás ningún otro componente del Georgia Aquarium resume tan bien su filosofía híbrida de educación y entretenimiento como “ Deepo's Undersea 3D Wondershow” (Súper-espectáculo en 3D de Deepo), una película original presentada en el teatro de 4D del acuario. Deepo , un monísimo pececito Garibaldi, es la mascota oficial del acuario (sin duda, las ballenas beluga y los tiburones ballena podrían denominarse las mascotas “no oficiales”) y la estrella de este divertido cuento acuático, creado y producido por Gary Goddard Entertainment. En un teatro de 4D, este encuentro es algo más que sentarse en el asiento y ver una película. Goddard es especialmente proclive a estas experiencias, ya que fue Diseñador jefe de “ The Amazing Adventures of Spider- Man” (Las fascinantes aventuras de Spiderman) en Universal’s Islands of Adventure y “ Terminator 2:3-D” en Universal Studios en Orlando, Florida. Aquí, abre el espectáculo con un actor de carne y hueso que se dirige a la audiencia antes de “transformarse” en un pez y ser milagrosamente absorbido por la pantalla junto con su compinche marino, Deepo. El mensaje ecologista del acuario se presenta de forma clara e inteligente a lo largo del alegre musical. Todo esto, mientras los visitantes reciben ráfagas de aire, chorros de agua y los asientos vibran según lo que esté sucediendo en la pantalla. Precio: 5,50 dólares para adultos y 4 dólares para niños entre 3 y 12 años.
Caminando entre las maravillas El Georgia Aquarium ofrece cinco exhibiciones totalmente distintas para deleitar la vista y estimular la mente
El Georgia Aquarium está dividido en cinco galerías principales de exhibición. Cada una trata una sección distinta de la vida acuática del planeta. Las áreas emanan del magnífico atrio central de las instalaciones, y cada una ofrece experiencias muy distintas a los visitantes que deambulan entre las profundidades del arrecife coralino de América Central hasta llegar a la Cuenca del Pacífico, pasando por las aguas árticas del hemisferio norte o las aguas dulces de Norteamérica. A continuación se describe cada uno de estos fascinantes lugares. Ocean Voyager: Journey with Giants (Viajero del océano: Viaje con los gigantes) Sin duda, el distintivo del Georgia Aquarium es un tanque increíblemente grande, tiene más de 23.000 metros cúbicos (6.000.000 galones) que abarca la galería “ Ocean Voyager: Journey with Giants” (Viajero del océano: Viaje con los gigantes). Está diseñada para hacer que los visitantes crean que han caído en mitad del Arrecife mesoamericano de América Central. La exhibición consiste básicamente en un viaje alrededor –y a través- de la mayor pecera del mundo, con un total de 425 metros cuadrados (4.574 pies cuadrados) de ventanas. Las luces se atenúan a medida que los visitantes abandonan el área común del acuario y se adentran en las oscuras y profundas aguas de “ Ocean Voyager”. Se puede echar un par de vistazos rápidos al tanque al principio, pero no tarda en surgir uno de los momentos más asombrosos del recorrido. Cuando los visitantes doblan la esquina, se descubren en un túnel de 30,5m (100 pies) de longitud fabricado en material acrílico que les permite caminar literalmente entre los miles de peces que viven en esta estructura masiva –como si estuviesen paseando por los fondos marinos. El túnel divide el tanque prácticamente por el medio. Desde esta perspectiva, parece que el agua no para de moverse en todas las direcciones -precisamente lo que querían los diseñadores de la galería. No es habitual que los visitantes se queden quietos en este espacio, hipnotizados con los bancos de peces más pequeños que se desplazan en tropel por encima y alrededor de ellos, a menudo a la zaga de los reyes incuestionables del tanque: los tiburones ballena, Ralph y Norton. El tiburón ballena es el pez de mayor tamaño que existe. El Georgia Aquarium acoge a los dos únicos ejemplares de EE.UU. En la actualidad, estos gigantes del reino submarino miden unos 7,6 metros (25 pies). No obstante, pueden alcanzar los 13, 15 o incluso los 18 metros (40, 50 ó 60 pies) -simplemente imagínate en ese túnel dentro de unos años mientras un tiburón ballena ocupa la mitad de tu campo visual. Pero no hay duda que los tiburones ballena no son lo único que merece la pena ver en esta sección del acuario. También es posible que te encuentres con un grandioso pez martillo (que puede llegar a medir 6 metros), un pez sierra, un pez guitarra y muchos muchos más. Además hay otras miles de especies de peces más pequeños que viven en el tanque. Cuando los bancos de los coloridos peces tropicales -como el jurel dorado- se arremolinan por el túnel, parece que estás mirando un caleidoscopio acuático. “ Ocean Voyager” es un ejemplo perfecto del objetivo general que el diseñador tenía en mente cuando proyectó el Georgia Aquarium. “Queríamos ser atípicos”, explica Gary Goddard, cuya empresa de diseño Gary Goddard Entertainment dirigió el proyecto. “Es como una experiencia teatral andante”.
La expresión máxima de este concepto la encontramos en la “revelación” final de la galería: la segunda ventana más grande del mundo, 8,5 m de alto por 19,2 de ancho (28x63 pies). El punto fuerte de esta tranquila sala, denominada “el teatro”, son las vistas. No hay asientos, sino unas gradas que permiten a los invitados descansar y fundirse con el decorado. Como ocurre en el resto de la galería, apenas hay luces. La iluminación se desprende del azul del agua procedente de la otra parte de la ventana acrílica de poco más de medio metro de espesor. En la esquina de la sala hay dos cámaras de video. Ofrecen un cotilleo silencioso de lo que todo el mundo está viendo, pero no interrumpen al visitante -los que deseen saber más pueden hacerlo, pero para los que quieran disfrutar de este entorno sereno pasarán prácticamente desapercibidas. Al igual que sucede con otros campos de visión del acuario, el tanque está por debajo del nivel del suelo de la galería, por lo que los visitantes tienen la sensación de haberse sumergido en este mundo submarino. Al combinar este efecto con la calidad no- distorsionadora del material acrílico, da la impresión de que los visitantes pueden adentrarse en el agua.
Cold Water Quest: The Chilly Unknown (En busca del agua fría: El frío desconocido) Hay mucho que ver y que hacer en el Georgia Aquarium, pero hay cosas que no te puedes perder. En primer lugar: las ballenas beluga. Viven en un tanque de 3028 metros cúbicos (800.000 galones) en la galería “Cold Water Quest: The Chilly Unknown”. Las cinco ballenas beluga son naturales de las aguas árticas y subárticas de la región del polo Norte. Son unos mamíferos extremadamente sociales que viven, cazan y migran en grupo. Sus cuerpos musculosos miden entre 3 y 4,5 metros (10-15 pies). Se desplazan con gráciles movimientos como si estuviesen bailando al ritmo de la música new age que invade esta sección de la galería. Esta vista es tan espectacular, que el acuario permite a los visitantes observarla desde tres perspectivas diferentes -dos suelos en la exhibición, y un portal desde la Oceans Ballroom (Sala de baile del océano). En “Cold Water Quest” hay mucho más que ballenas beluga. Se trata de una de las galerías más variadas y mejor decoradas del acuario. De repente, los visitantes de esta sección descubren el pez más fácilmente reconocible de todas las instalaciones: el Garibaldi, un pez tropical de los bosques de quelpos de California que es la mascota del acuario, Deepo. De nuevo, se pone de manifiesto el acierto de los diseñadores al escoger el material acrílico para los tanques. La vista es impresionante porque apenas se producen reflejos entre los visitantes y el pez; a veces parece que van a dejarse caer en tu regazo. La experiencia de inmersión total se fomenta a lo largo de la galería. Enfrente del pez Garibaldi, por ejemplo, localizamos uno de los tanques accesibles (tanques que se pueden tocar) y que se encuentran repartidos por el acuario. Éste rebosa agua fría y transparente con estrellas de mar, erizos de mar y otras criaturas marinas. Cerca de este tanque amenaza una de las exhibiciones más escalofriantes del acuario: el cangrejo gigante japonés. Estos brillantes moradores de los fondos marinos, suelen vivir a 300m (1.000 pies) de profundidad y la envergadura de las patas puede alcanzar los 6 metros (20 pies). Para recrear su tenebroso entorno, el Georgia Aquarium aloja a estos cangrejos en un tanque negro casi opaco, en el que parecen aún más espeluznantes. En la otra punta del espectro -y de la galería- se encuentran los pingüinos africanos, que viven en una de las exhibiciones más creativas del acuario. Aquí los invitados pueden pasear por un túnel bajo el tanque y levantar la cabeza hasta el medio del hábitat -con un tabique transparente de por medio, claro está.
River Scout: Freshwater Mysteries (Explorador del río: Los misterios del agua dulce) En el Georgia Aquarium no sirve la máxima “siempre se ha hecho así”. En cualquiera de los aspectos de esta estructura masiva, los diseñadores dieron un paso más para presentar a los habitantes con propuestas novedosas que deslumbren la vista y despierten emociones. El caso en cuestión: la replica del río norteamericano en “ River Scout: Freshwater Mysteries” que fluye sobre la cabeza de los visitantes y serpentea por la mitad de la galería. Este es el elemento clave de una de las exhibiciones temáticas más interesantes del acuario, programado para que a los visitantes les parezca estar paseando por el lecho del río. El tema queda claro desde el principio. Los visitantes pasan por una gran cascada antes de entrar en la galería. No es necesario echarle demasiada imaginación para creer que estás siguiendo el curso del agua río abajo. El tanque que está sobre nuestras cabezas es transparente: una vista extraordinaria de la lobina de boca pequeña, el esturión hociquicorto en peligro de extinción y otras criaturas de las aguas superficiales del continente. La luz de la parte superior de las cascadas atraviesa el agua, salpicando la exhibición como si el visitante estuviese nadando realmente bajo la superficie. La decoración es esencial a la hora de reforzar esta impresión mientras los visitantes pasean bajo las bases de troncos gigantes (falsos) y grandes rocas de los recodos del río hasta llegar la salida. Además, el Georgia Aquarium ha recogido animales de agua dulce de todo el mundo y los ha reunido en Atlanta. Desde las aguas salvajes de África llegan los cíclidos joya africanos, y el pez elefante que emite una ligera descarga eléctrica para localizar a sus presas. El acuario acoge además al pez de agua dulce de mayor tamaño, el arapaima, natural del río Amazonas (Sudamérica), y al payara, primo lejano de la piraña que se describe claramente al comienzo de “ River Scout”. El tanque de las pirañas rojas no es apto para enfermos del corazón. Está diseñado para que los visitantes puedan “entrar” con total seguridad en su dominio y observar más de cerca sus largos y afilados dientes.
Georgia Explorer: Discover Our Coast (Explorador de Georgia: Descubre nuestras costas) Uno no puede acercarse todos los días a una piscina y acariciar una pastinaca. Pero claro, uno no puede pasar todos los días en el Georgia Aquarium. El nuevo destino turístico obligatorio de Atlanta es ideal para todas las edades, pero ciertas zonas están orientadas específicamente a los niños: especialmente “Georgia Explorer: Discover Our Coast”, la galería más interactiva de las cinco que componen el acuario. Uno de los objetivos de esta exhibición es que los niños de la zona sean conscientes de que Georgia es un estado costero—independientemente de la longitud de la costa. Un pequeño faro en miniatura, situado al lado del mayor tanque accesible del acuario, dirige a los visitantes a “ Discover Our Coast”. Aquí los visitantes se pueden remangar y meter las manos en el agua poco profunda hogar de una pastinaca y una raya dorada. La galería está decorada como un puerto costero, incluso con los sonidos típicos del muelle. La pieza central de la exhibición es un barco de decorado que contiene otro tanque accesible con langostinos de la India (los visitantes pueden ayudar a alimentarlos a determinadas horas). En uno de los laterales, se encuentra un ala llena de tanques accesibles con cangrejos y estrellas de mar. En otra sala al fondo de la galería se aloja el Northern Right Whale Theater (Teatro de la ballena franca septentrional) en el que se proyecta una presentación que sorprende a los visitantes revelándoles que la ballena franca pasa el invierno en la costa de Georgia. Esta galería incluye otros hábitats de animales locales como la tortuga boba o el pez espada del Atlántico. Tras un largo día paseando por las galerías, los niños necesitarán desfogarse. “Georgia Explorer” es el sitio ideal. En la segunda planta de la galería -con vistas al “barco”- hay una serie de grandes tubos que se extienden por encima de los tanques accesibles para que puedan ver los cangrejos desde arriba. También hay una manivela, que cuanto más rápido se gira más se enciende la lámpara del faro. Cuando los niños se hayan cansado de gatear por los túneles, no tienen que bajar las escaleras, pueden usar el tobogán. Sí, el Georgia Aquarium tiene su propio tobogán con forma de ballena franca que escupe a los pasajeros en la entrada/ salida de la galería para que sigan explorando.
Tropical Diver: The Coral Kingdom (Buzo tropical: El reino de coral) El Georgia Aquarium está diseñado como experiencia intuitiva y no lineal. Pero cuenta con una exhibición tan inusual, que el acuario la recomienda específicamente: Visite “Tropical Diver: The Coral Kingdom” en último lugar. Este espacio está diseñado como una galería de arte en vivo. Rebosa experiencias personales en cada esquina. Al contrario de lo que ocurre en el resto de galerías, casi todos los tanques de esta sección tienen bancos adjuntos para que los visitantes puedan sentarse y dejarse llevar por la belleza de la vida del arrecife. Aquí se puede disfrutar de las anguilas jardineras, y de los miles de diminutos y vidriosos peces de cristal que están en el tanque superior. Al lado, las medusas mastigias papua se iluminan en tonos neón para llamar la atención. La mentalidad de los diseñadores del teatro alcanza su máximo potencial en “Tropical Diver”. Cada sección de la galería está separada con al menos una curva en el camino. Tras asimilar una vista deslumbrante, se rompe el hechizo momentáneamente con una oscuridad casi total y unas paredes vacías para después volver a la fascinación en el siguiente giro. El mejor ejemplo, sin lugar a dudas, es la asombrosa recreación del arrecife coralino del Pacífico. Un tanque de 605 metros cúbicos (160.000 galones) -el mayor de EE.UU.- recoge todos los colores del arco-iris submarino. Es el hogar de los ángeles flama, las almejas gigantes, los parches narizones, los cirujanos azules, los peces mariposa, los loretos coliamarillos, y, por supuesto, los corales vivos. La mayoría de estos últimos se criaron en otros acuarios que los donaron a las instalaciones de Georgia. Es decir, el acuario de Atlanta no ha tenido que capturar criaturas en estado salvaje para construir esta fabulosa exhibición. Además, los visitantes pueden conocer a cada uno de los habitantes del arrecife mediante pantallas táctiles situadas al fondo de la exhibición. Como suele ocurrir en el resto de secciones del acuario, la exhibición comienza en la planta baja. Esta es la única ocasión en la que la ventana acrílica se arquea en la parte superior hacia la entrada de la exhibición. Con esta técnica exclusiva de diseño, los visitantes pueden ver sin problemas otra característica singular del arrecife coralino –una ola en curso. Cada cierto tiempo (al ritmo en crescendo de la música orquestal original que se escucha de fono) una ola rompe en la parte superior de la sala y se propaga por la superficie del agua, reforzando la impresión de que el visitante ha viajado a la Cuenca del Pacífico. La exhibición de los arrecifes coralinos es un ejemplo perfecto del objetivo central de Georgia Aquarium: instruir a los visitantes en materia de ecología atrayendo su interés hacia lo que se quiere conservar. “No podemos educar a no ser que todo el mundo esté interesado en lo que está viendo”, explica Bruce Carlson, Vicepresidente de Educación, Conservación y Exhibiciones del acuario. Una nueva era Charlie Bray está preparado para hacer frente a cualquier temporal como Presidente del Consejo de Administración y Consejero Delegado de IAAPA Jeremy Schoolfield
Era primavera de 2004 cuando J. Clark Robinson tomaba el desayuno con Charlie Bray en un restaurante de Alexandria ( EE.UU) cerca de la sede de IAAPA. Ambos debatían un asunto urgente: elegir al posible sucesor de Robinson cuando éste se jubilase -otra vez- y abandonase su puesto como Presidente del Consejo de Administración/Consejero Delegado de la mayor asociación mundial de la industria del entretenimiento. El Señor Bray, que por aquel entonces representaba a una consultora empresarial y fiscal, RSM McGladrey, colaboraba con IAAPA para desarrollar una posible lista de candidatos para el puesto de Robinson. La idea era sencilla: IAAPA iba a contratar un Director Financiero para que además de ayudar a aumentar la viabilidad económica de la asociación, se ocupase de las labores del Consejo de Administración. Durante las negociaciones, Bray conoció en la asociación a Robinson y a otros veteranos y líderes en activo del sector. “En este trabajo, aprendí a admirar el liderazgo. Como grupo, reflejan muy bien a las personas que forman el sector”, explica Bray. “Examinaron a fondo el futuro de la asociación e intentaron identificar el liderazgo potencial que comportaría una entidad reconocida. Se centraron en propiciar una transferencia de la responsabilidad sin sobresaltos”. Así que allí estaban sentados y mientras Bray presentaba un puñado de nombres que creía serían los mejores para el puesto, ambos fueron testigos de un suceso interesante: “Mientras estábamos allí sentados hablando de los candidatos, nos dimos cuenta al mismo tiempo de que él era la persona ideal”, recuerda Robinson. “La única cuestión era quién iba a decirlo primero”. “Nos miramos y –todavía no sabemos quién lo pensó primero- vimos que quizás el mejor candidato estaba justo allí en la mesa tomando el desayuno”, aclara Bray. “En ese momento”, explica Robinson, “dije ‘Oye Charlie, creo que esto es algo que tú deberías hacer. Creo que sería fantástico contar contigo’”. El comité ejecutivo de IAAPA estuvo de acuerdo y Bray ocupó su puesto en la asociación como primer Director Financiero el 30 de junio de 2004. El comienzo de lo que el llamaría “la entrevista más larga de toda mi vida”. No obstante, obviamente todo ha marchado sobre ruedas, porque el 1 de febrero sustituyó a Robinson como Presidente del Consejo de Administración y Consejero Delegado de IAAPA, con el respaldo unánime de la Mesa Directiva de la asociación. “Creo que es el trabajo de mis sueños”, comenta Bray. “Me he estado preparando para este trabajo durante toda mi carrera profesional. ¿Me imaginaba cuando tenía 25, 35 ó 45 años que me iba a convertir en Presidente del Consejo de Administración de IAAPA? No. Pero sabía que en algún momento quería tener la oportunidad de dirigir una organización con el alcance de esta asociación. Es la cima de mi carrera”.
“Tenía las mejores referencias” A sus 56 años, Bray no se ha formado en el sector del entretenimiento, pero no es ningún novato en asociaciones. Ha sido Presidente de dos asociaciones no lucrativas - Electronic Retailing Association e International Association of Food Industry Suppliers. Además trabajó durante 17 años en el Food Marketing Institute antes de abandonar su puesto de Vicepresidente y Director Financiero. Ha lanzado y gestionado varias exposiciones comerciales (algunas incluso mayores que la Attractions Expo de la IAAPA), incluyendo varias exhibiciones internacionales. Además Bray tiene una sólida formación en el campo de las finanzas. Es contable público reconocido (CPA- Certified public accountant) y comenzó su carrera con Arthur Andersen. Sus compañeros están de acuerdo en que la generosa combinación de talentos de Bray lo han convertido en el candidato ideal. “Necesitábamos algo más que un gestor financiero senior”, explica Robinson, actual Director Ejecutivo de Asuntos Internacionales de la IAAPA. “Necesitábamos a alguien con dotes de liderazgo y con capacidad para dirigir la asociación. Él ya había demostrado esas dotes antes. Tenía unas referencias fabulosas”. “ Charlie es la persona idónea para combinar los negocios y la cultura no lucrativa”, comenta Alan Luba, antiguo compañero en McGladrey, y actual Director de Recursos Humanos de Goodman & Co., en Tysons Corner (Virginia, EE.UU.). “Es capaz de entender ambos mundos. Puede relacionar las necesidades de los miembros como empresarios y las necesidades de desarrollo de la organización, hasta el punto de definir cómo se elabora el presupuesto o se obtienen beneficios y cómo se pueden desarrollar los servicios”. Bray se introdujo en el mundo financiero justo después de graduarse en la Virginia Tech University en 1971, pero no llegó a trabajar de contable (CPA) y abandonó ese campo a los pocos años. Demasiada rutina, explica. Siempre he sido un “ser de asociaciones”. “Ahí es donde me siento más a gusto”, comenta. “Creo sinceramente en el trabajo que realizan las asociaciones, y creo en el valor que aportan a la economía y a los miembros que forman parte de ellas”. La pasión de Bray por las asociaciones es más que evidente –podría hablar del trabajo que realizan todo el tiempo del mundo. Pero para él es más importante la forma en la que se establece una comunidad entre los miembros. Las oportunidades de trabajar en red en las asociaciones, especialmente mediante exposiciones comerciales “son enriquecedoras y reconfortantes para las personas del gremio, que a veces se preguntan “¿estoy solo en esto?”. Cree que las organizaciones como IAAPA son vías para satisfacer esa necesidad humana básica de entablar relaciones y compartir experiencias. Además le encanta poder “alabar al sector” y centrarse “todos los días en contar la historia de lo que hace nuestro sector para mejorar la vida de la comunidad”. “Las empresas se centran en sus propios mensajes de marketing, pero nosotros podemos elevar la voz de una forma más cohesiva”, explica.
“Es un gran negocio” Aunque no había trabajado en la industria del entretenimiento antes de incorporarse a IAAPA, “de niño, fui un gran cliente”. “Y como padre, mi familia también ha sido un fantástico cliente del sector”. Ni el nuevo Presidente del Consejo de Administración de la IAAPA ni sus compañeros consideran que la relativa falta de experiencia de Bray en el sector del entretenimiento sean un problema. Su perspicacia financiera, su don de gentes y su amplia experiencia en asociaciones son los factores más importantes, declaran –ya llegará la experiencia en este terreno industrial. Bray explica que cuando terminó su carrera profesional de casi dos décadas en una asociación de negocios de alimentación, se sentía miembro de pleno derecho de ese sector. Le está pasando lo mismo en la IAAPA. “No voy a tardar 17 años en mirarme en el espejo y decir ‘soy un tipo de parques’ o ‘soy un tipo de instalaciones’, o ‘soy un proveedor’”, comenta. “Pasará algún tiempo y tendré que esforzarme, pero parte del trabajo de ser Presidente del Consejo de Administración consiste en viajar, visitar parques, hablar con la gente sobre las oportunidades y los desafíos que se les presentan. Además siempre puedo contar con mi buen amigo Clark cuando algo me desconcierta”. “Es un gran negocio, y hay que gestionarlo como tal”, afirma Rob Norris, Presidente de IAAPA 2006. “ Charlie aporta grandes habilidades. Llega con experiencia en el terreno de las exposiciones comerciales. Aprenderá los entresijos de la industria”. De hecho, Bray llevaba solo 10 días en el puesto cuando cogió el avión para acudir a la reunión de la IAAPA celebrada en Singapur, donde se congregó con varios veteranos del sector. Dos meses más tarde, asistió a la Reunión estival de IAAPA en la Selva Negra alemana, lo que incluía una visita entre bambalinas al Europa- Park. “Me abrió los ojos”. Ese es su recuerdo de la visita al mayor parque temático de Alemania. “Siempre se aprende algo: caminando por el parque, montando en las atracciones, hablando en la cena”. Y por supuesto no ha faltado a las exposiciones comerciales de la IAAPA de los últimos dos años, ni ha dejado de visitar otros parques en todo el mundo. En estos viajes, Bray ha descubierto los puntos en común entre la industria del entretenimiento y su anterior experiencia. “Soy capaz de comprender los márgenes de beneficios más estrechos. Entiendo las ramificaciones de la inversión de capital”, nos explica. “Tengo un cierto marco de referencia, pero este es un sector totalmente distinto a los que conozco. Mi oportunidad consiste en aprender algo más sobre ella a diario. Puede que sea solo la punta del iceberg, pero me hago una idea de lo grande que es el iceberg. “Entre junio de 2004 y noviembre de 2005, esta ha sido la entrevista más larga de toda mi vida”, bromea. “Ha sido una etapa muy divertida en la que he aprendido tanto sobre el sector y su gente, me siento a gusto en este entorno y creo que estoy preparado para ayudar a conservar la tradición de esta organización como líder del sector”.
“Una transición muy suave” Los responsables de IAAPA esperan una transacción suave entre Robinson y su sucesor. De hecho, Bray considera a Robinson no sólo un mentor, sino un amigo. (Incluso antes de que Bray aceptase trabajar con la IAPPA, quedaban una vez al mes para comer, simplemente para intercambiar ideas y hablar de los asuntos del día). “Clark es la razón principal por la que vine a trabajar a la IAAPA. Le admiro y le respeto enormemente”, explica Bray. “La primera vez que nos vimos, conectamos casi inmediatamente”. “No podrías encontrar a dos personas tan distintas en cuanto a su experiencia, y con tantos valores en común”, prosigue. Ambos demuestran el mismo entusiasmo vital, miran el mundo “con el cristal del mismo color” y son “dos tipos positivos y optimistas” que “enfocan la vida con fe en la gente”. “Clark ha realizado un trabajo tan bueno que va a ser muy difícil remplazarlo, pero confío en Charlie”, explica Norris. “La entrevista ha durado año y medio. Cuando se incorporó sabíamos que podría hacer este trabajo, y ha demostrado que está capacitado para hacerlo. Ha sido una transición muy fácil, porque hemos llegado a conocerlo muy bien”. “El proceso ha sido todo un éxito”, confirma Robinson. “Hemos invertido mucho tiempo y Charlie ha podido emplearlo en observar el sector y las exposiciones. Conoce el sector a la perfección y sabe reconocer las oportunidades y los desafíos. Creo que ya está listo, y que no sólo tendrá éxito, sino que va a ser espectacular”. Como Presidente del Consejo de Administración de la IAAPA, Bray considera que su puesto consiste en ayudar a la Junta Directiva a desarrollar una visión del éxito futuro de la asociación para dirigir al personal y a los voluntarios hasta alcanzar los objetivos. Cree firmemente en el poder que yace en un grupo de personas comprometidas con un objetivo definido claramente. “La dirección de la asociación depende de los miembros”, explica Tom Wages, Tesorero de la IAAPA. “ Charlie, como profesional de las asociaciones, sabrá ofrecer a la Junta las herramientas necesarias para la toma de decisiones”. “No se debe subestimar el poder de un grupo unido”, comenta Bray. “Me interesan la gente y las relaciones, y esta es una industria en la que estos dos aspectos son fundamentales”. Pero no se refiere exclusivamente a los que trabajan en las oficinas de IAAPA en Virginia. Para Bray también es fundamental salir de esos muros de ladrillo y visitar a los miembros de todo el mundo. “Creo que el papel del ejecutivo de una asociación es ser visible y accesible para todas las personas, dentro y fuera del negocio”, explica. “Estoy decidido a pasar todo el tiempo que pueda conociendo a nuestros miembros. Ayuda a planificar lo que la asociación hará para seguir avanzando”.
“Veo mucha innovación” Tal y como indica el aumento del número de visitantes a los parques temáticos en 2005, Bray considera que la industria ha superado por fin la estela de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. “Ese día el mundo -no sólo EE.UU.- cambió inexorablemente”, explica. “Pero creo que lo estamos superando. En general, la gente ha superado el 11 de septiembre. La mayoría ha dicho, ‘Bien, vamos a continuar con nuestra vida sin que esto nos detenga’”. Pero existen una serie de cuestiones secundarias de la tragedia que sigue acechando y afectando a la industria, especialmente la concesión de visados y la seguridad internacional. En cualquier caso, Bray considera que estos problemas están a punto de resolverse y que de este modo el mundo se habrá adaptado finalmente al contexto post-11 de septiembre pleno de preocupaciones y seguridad. Será entonces cuando los viajes de placer se tornen más atractivos y beneficiosos para la industria del entretenimiento. Por lo que respecta a las perspectivas de futuro de la IAAPA y a sus miembros: “Es difícil predecir lo que va a acontecer. Si pudiera, mi línea de trabajo sería distinta”, bromea Bray. “Pero si examinamos cómo ha cambiado el sector con el tiempo, creo que podremos seguir siendo los pioneros que siempre hemos sido. Seremos el sector que sigue buscando formas de estimular la mente, encoger el corazón, es decir, ofrecer diversas formas de entretenimiento que gusten a distintos grupos de edades. Creo que nuestra industria está en alza, en términos económicos. Se están produciendo grandes innovaciones”. Bray considera que la IAAPA debe seguir ofreciendo oportunidades para favorecer y difundir las innovaciones –concretamente, mediante exposiciones comerciales. “Seguiremos trabajando para que la IAAPA sea uno de los factores estimulantes del sector”, comenta. En cuanto a su futuro personal, Bray cree que ha encontrado su hogar definitivo y no prevé cambios a corto plazo. “No creo que haya una edad en la que se acaba todo. Creo que tengo ante mí una larga vida profesional”, afirma. “Pero creo que he sido muy afortunado al conseguir este trabajo en este momento de mi vida. No me importaría que fuese mi último trabajo”.
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