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Spanish Haciéndose más fuertes Preston Merchant, de Funworld se sienta con Marcelo Gutglas de Playcenter para tener una conversación franca sobre su trayectoria profesional y el estado del sector en Brasil Por Preston Merchant Marcelo Gutglas probó con sorpresa lo que era el sector del entretenimiento cuando instaló la primera máquina de discos que funcionaba con monedas en São Paulo, Brasil. Más tarde se subió al carro de la locura de las pinball en los años 1970 y trajo una de las primeras montañas rusas de grandes dimensiones a una de las ciudades más grandes del mundo. Actualmente es el fundador, presidente y director general del Grupo Playcenter en São Paulo. La empresa es propietaria de Playcenter, un parque de atracciones en São Paulo, así como un negocio de centros de entretenimiento para familias, que funciona con el nombre de Playland, en centros comerciales en todo el país y más allá. Muy respetado como empresario pionero en el sector del entretenimiento, Gutglas tiene casi 40 años de experiencia en la región, con empresas que se extienden desde Brasil hasta Argentina y otros países de Sudamérica así como Europa. En una amplia entrevista con Funworld, Gutglas habla de los retos a los que se enfrenta el sector del entretenimiento brasileño después de la devaluación de la moneda en 1999. En un intento por controlar la inflación galopante, el gobierno amplió la franja en la que podía fluctuar el real en relación con otras monedas mundiales. El resultado inmediato fue una devaluación del real de un ocho por ciento, y en ciertos momentos el cambio del real era de un tercio de su valor anterior respecto al dólar. Las dificultades económicas y la posterior crisis política afectaron a los negocios que dependían de las inversiones locales y las importaciones extranjeras, como los parques de atracciones.
FUNWORLD: En un momento en que Brasil sigue recuperándose de la crisis económica de hace unos años, ¿Cuál crees que es el mayor desafío para el sector del entretenimiento? GUTGLAS: El mayor reto actualmente, a mi modo de ver, es la madurez del sector. Entre 1995 y 1999, hubo muchos grandes proyectos con grandes inversiones. Playcenter fue parte de este esfuerzo. La economía era floreciente, y estaban mejorando los ingresos de la población. Varios parques abrieron en 1998-99, grandes proyectos. En Río de Janeiro, estaba Terra Encantada, un parque temático de 180 millones de dólares. Aquí en São Paulo, inauguramos Hopi Hari, un parque temático de más de 200 millones de dólares, que era una especie de reto y de sueño que teníamos, abrir un parque temático grande e importante en Brasil. También se abrieron muchos parques acuáticos en aquella época. Por desgracia nos enfrentamos a una crisis monetaria en 1999, cuando el dólar cotizaba frente al real de 1 a 3 [un descenso desde el 1 a 1]. Esto, junto con la crisis política, afectó a nuestro negocio. ¿Por qué? Porque todas nuestras inversiones las habíamos hecho en dólares. Habíamos importado las atracciones, por lo que las deudas eran en dólares, pero la entrada, el precio que podíamos cobrar, estaba en reales, y con una moneda tan débil no podíamos hacer frente a la deuda. De modo que todos nuestros planes de negocios para obtener ingresos se vieron afectados. No la asistencia, sino los ingresos. Cuando pasó todo esto, las grandes inversiones y la mayoría de los parques acuáticos cerraron o bien obtuvieron malos rendimientos. Se acabaron las inversiones adicionales, no sólo en Brasil, sino en todo el mundo. Desde 2003, los parques de atracciones y acuáticos supervivientes empezaron a hacer frente a la realidad. Hubo una especie de transición, en la que también estuvo incluida Playcenter. Así que el mayor desafío que veo es que ahora nos encontramos en el inicio de una nueva era en el sector de los parques de atracciones así como en el sector turístico. Estamos construyendo una nueva plataforma para poder ganar en madurez, experiencia y profesionalidad, hemos aprendido mucho, y creo que vamos por el buen camino. Los parques supervivientes están obteniendo buenos resultados, y la economía también está mejorando. Vemos el futuro con optimismo, pero hay que seguir trabajando. FUNWORLD: ¿Qué tipo de trabajo? ¿Qué ventajas y desafíos son únicos para Brasil? GUTGLAS: Que la gente se acostumbre a ir a los parques. En Brasil tenemos todas las condiciones adecuadas para nuestro sector. Contamos con el tipo de población adecuado, tenemos buenas condiciones climatológicas, y estamos empezando a tener también mejores ingresos. Debemos comercializar nuestro sector como una buena opción para las familias y empezar a hacer que se acostumbren a ir a los parques como se hace en Europa o en Estados Unidos, donde las familias planean una vez al año ir a un parque de atracciones. Este es el desafío inmediato para nuestro sector. También las inversiones. Nuestro negocio exige un alto capital fijo. Las importaciones siguen afectándonos mucho. Por cada dólar, debemos pagar 70 céntimos adicionales en impuestos de importación. Estamos luchando con el gobierno para salir de esta situación. En los años 1990, cuando se inauguraron los grandes parques, teníamos una exención de impuestos, pero sólo durante tres años. Otro gran desafío es cómo traer atracciones como las que hay en otros parques en todo el mundo. Incluso en Chile y Argentina, es muy fácil. Chile tiene impuestos del cero por ciento. Puesto que no podemos permitirnos realizar inversiones tan grandes, debemos trabajar con software, promociones, y muestras. Hemos de ser más creativos para mantener las atracciones a un nivel alto. Hemos de hacer que el gobierno entienda que nuestro sector requiere mucha mano de obra, proporcionamos puestos de trabajo, y somos una buena opción para el turismo interno.
FUNWORLD: São Paulo, con una población de 18 millones de habitantes, una de las ciudades más grandes del mundo, debe ofrecer una cantidad extraordinaria de capital humano y un mercado prácticamente ilimitado. ¿Está preparado el sector de los parques de atracciones para aprovechar estos recursos? GUTGLAS: Por supuesto. Es un desafío más, algo que queremos mostrar al gobierno. Podemos ofrecer un buen nivel de formación. Hemos de ser parte de la comunidad. Debemos ayudar a la comunidad para que ellos nos puedan ayudar a su vez, sobre todo en Playcenter. En el parque tenemos muchos programas educativos con colegios. Tenemos un programa para los profesores y estudiantes que utilizan nuestras instalaciones que se llama Playscience [donde los estudiantes aprenden acerca de los mecanismos físicos que hay detrás de las atracciones]. También es una manera de situar el parque en los calendarios escolares. De modo que, durante la semana, de martes a viernes, recibimos visitas escolares. Tienen clase durante una hora, y después usan el parque. Las autoridades educativas del gobierno han aprobado el programa como parte del plan de estudios escolar. FUNWORLD: ¿Ve señales de que el sector esté madurando? GUTGLAS: El futuro es brillante. Actualmente hay mucha más profesionalidad en el negocio; menos ensoñación y más realidad. Dependemos de la economía del país. Si sube, subimos con ella. Si el paro desciende, mejoramos inmediatamente. Veo que el futuro es brillante, pero hemos de tener cuidado. No veo que haya espacio para realizar grandes inversiones. Es uno de los grandes fallos que todo el mundo hizo en este negocio, un exceso de inversiones.
FUNWORLD: ¿Hay un crecimiento en el sector de los proveedores y diseñadores locales, de modo que no tengan que buscar siempre sus materiales en el extranjero? GUTGLAS: La verdad es que no; es muy pobre. Antes era mejor, pero durante la crisis económica muchas empresas cerraron. Ahora, no tenemos más que de cinco a siete proveedores locales. Tenemos un buen proveedor de atracciones de tamaño mediano y otros proveedores de atracciones pequeñas, la mayoría para FECs. Pero todavía dependemos de las atracciones extranjeras.
FUNWORLD: ¿Cuánto tiempo lleva en el negocio del entretenimiento, y cómo empezó? GUTGLAS: Llevo 37 años en el negocio. Estaba trabajando en ingeniería electrónica, y realicé un proyecto para desarrollar una máquina de discos que funcionara con monedas. Puse la máquina de discos en una bolera, era muy primitiva, nada era automático, la gente ponía las clavijas. Las monedas eran fichas que hice yo mismo. Todo era casero en estas máquinas de discos. Mi amigo de la bolera me llamó a la 1 de la mañana, diciendo, “Marcelo, necesito más monedas”. Le contesté, “Te di cien monedas”. Así que crucé la calle en pijama a la bolera. Todas las pistas estaban vacías, y había una fila de gente intentando poner monedas en la máquina de discos. Era la primera máquina de discos en São Paulo. Le dije a mi socio, “es un buen negocio”. Montamos de 15 a 20 máquinas de discos, todas ellas caseras. Trabajamos muchísimo, con todo el mantenimiento. Las pusimos en bares y boleras. Después decidí ver si podíamos traer más. Escribí algunas cartas y uno de los proveedores me envió un billete porque no tenía dinero para comprar un vuelo a Estados Unidos. En vez de máquinas de discos, me enseñó las máquinas de pinball, y pensé que sería un buen negocio. El proveedor me vendió a crédito. De modo que con 20 máquinas de pinball, abrí la primera sala de juegos en São Paulo. Esto fue en 1969. La sala de juegos estaba abierta las 24 horas del día, increíble. Permanecí en el negocio de las salas de juegos durante cuatro o cinco años. Montamos nuestra empresa con 2.500 máquinas en todo Brasil. Pero era un negocio duro. Algunas autoridades dijeron que estos juegos eran semejantes a los de apuestas; siempre estábamos cerrando y abriendo.
FUNWORLD: ¿De modo que buscó otras opciones? GUTGLAS: Uno de los proveedores me invitó a ir a Italia para visitar uno de sus clientes, el propietario de un parque de atracciones en Nápoles. Miré al parque y pensé, “No hay nada parecido en São Paulo”, y empecé a darme cuenta de que todas las grandes ciudades en Europa y Estados Unidos tenían un parque. Así que hice un trato con estas personas de Italia. Les alquilé atracciones. En ese momento hubo un boom de toboganes grandes en São Paulo. En el centro de la ciudad, había un pequeño lugar con toboganes que se llamaba Playcenter, fui a hablar con el propietario y montamos una montaña rusa, la primera montaña rusa grande de São Paulo, coches de choque, y un tiovivo. Había colas para la montaña rusa todo el día. Cada vez el coche bajaba con ocho personas porque estaba lleno, y puesto que cobrábamos un dólar por persona, estábamos ganando ocho dólares. Pensé, “¡Esto debe ser mejor que las máquinas de pinball!” Vendimos la empresa de máquinas pinball a una empresa japonesa. Con ese dinero, construimos el parque aquí. Compré el nombre Playcenter y los toboganes, y en 1972 inauguramos el parque. Pero habíamos comprado demasiadas atracciones. No había espacio suficiente. Empezamos en un espacio pequeño, así que montamos una feria itinerante con el resto de atracciones, lo que ayudó mucho a la hora de llevar la marca Playcenter a todo Brasil. Siempre intentaba ser lo más profesional posible, intentando aprender, viajando mucho. En 1982, un socio de Alemania se unió a nosotros, y la IAAPA también ha ayudado mucho, sobre todo con los seminarios.
FUNWORLD: ¿Pero dejó Playcenter durante un tiempo? GUTGLAS: Mi historia con Playcenter terminó en 1997. Lo dejé para comenzar con Hopi Hari. Después de la inauguración, prácticamente me jubilé. Había sido presidente y después estuve en el consejo de administración del grupo. En 2002 los socios que controlaban el negocio decidieron vender todos los activos de Playcenter y quedarse sólo con Hopi Hari. En ese momento Playcenter empezó a sufrir una falta de inversiones. No quedaba dinero para invertir después de la crisis económica. Playcenter no estaba en buenas condiciones. Pero vi una oportunidad, de modo que volví a comprar Playcenter y el negocio de los FECs. ¿Qué puedo decirle? ¡Compré algo que no había vendido! Seguía siendo socio del grupo, pero junto con otros inversores compré Playcenter en 2002. FUNWORLD: ¿Compró una participación mayoritaria? GUTGLAS: Compré el activo, no las acciones. Hemos estado trabajando para volver a poner Playcenter al día durante los últimos tres años. Hemos invertido mucho en el parque y en Playland… intentando volver a lo básico. No gestionar un parque como una empresa de finanzas, lo que fue un gran error. Después de tres años estoy feliz. Creo que ahora hemos vuelto al buen camino. Las familias están volviendo. Nuestro negocio está dedicado a las familias, no sólo a los adolescentes. Hemos rediseñado el parque, hemos invertido mucho en infraestructura. Queríamos más espacios verdes, así que plantamos unos 500 árboles el año pasado. Queremos ser parte del pensamiento de una familia, “Para pasarlo bien, vayamos a Playcenter.” Así es como han pensado acerca de Playcenter durante los últimos 30 años, un sitio donde divertirse. Las familias eran muy activas. En los últimos años algo menos porque no había inversiones y la atención al cliente se vio afectada. Pero hemos vuelto al buen camino, formando a la gente, sobre todo los jóvenes. Gyorgy Galfi [representante regional de la IAAPA, en la foto de abajo, en el centro] nos ha ayudado mucho con esto. Tenemos un buen equipo directivo y en los FECs. Playland es una parte muy importante de nuestro negocio, 50 por ciento de nuestros beneficios vienen de los FECs. FUNWORLD: Los FECs de Playland repartidos en todo Brasil, ¿Realizan las mismas funciones que las ferias itinerantes, llevando la marca a otras partes del país? GUTGLAS: La marca es diferente, pero el mensaje es el mismo. Usamos Playcenter para anunciar los FECs y los FECs para anunciar Playcenter. La publicidad cruzada ayuda mucho. Con los carnavales, fuimos agresivos no sólo en Brasil sino también en Argentina. Se trataba de una feria completa con unas 18 atracciones principales, y una docena de atracciones menores. Tuvo mucho éxito. Los FECs también han tenido éxito en Argentina. Empezamos prácticamente el negocio de los FEC en Argentina. Actualmente Marcelo Periales [de Neverland] es el nº 1 y no sólo en Argentina sino que, con su concepto, lo es en todo el mundo. Es realmente fantástico. Aprendió mucho de nosotros, pero actualmente somos nosotros los que debemos aprender de él. Actualmente estamos abriendo un negocio en Portugal, en Lisboa, en un centro comercial, un negocio precioso, de unos 36.500 metros cuadrados, con una montaña rusa. Actualmente en Brasil, tenemos 18 FECs en São Paulo, Río, Porto Alegre, Bahía, y otros lugares. Somos fuertes y estamos haciéndonos más fuertes. Notas desde la vanguardia Cómo el sector del entretenimiento se está poniendo al día con el podcasting, uno de los nuevos foros en línea Por Jeremy Schoolfield
David Brady estaba teniendo un día raro. Estaba ante un nuevo viernes de abril, soleado y hermoso, en el centro de Florida, un entorno perfecto para la inauguración de la nueva atracción de Walt Disney World, “Expedición Everest”, en Animal Kingdom. Esa mañana, se sentó al lado de Goofy para subir la montaña en el tren fuera de control; por la tarde, tuvo una agradable conversación con la renombrada primatóloga Dra. Jane Goodall. Desde Goofy hasta Goodall: Todo ello en un buen día de trabajo para alguien que se dedica al podcasting, “y pensé, ‘Que extraño’”, recuerda. Brady es uno de los primeros en una nueva generación en el sector del entretenimiento. En parte representante de relaciones públicas (ese es su título oficial), en parte animador, presenta un podcast semanal para Walt Disney World, que se publica en Internet de forma gratuita los jueves. En esencia, se trata de un programa de radio que los oyentes pueden llevar con ellos en sus reproductores de MP3, el podcasting (o difusión por medio de MP3), es uno de los últimos fenómenos en Internet, y el sector está empezando a descubrirlo sólo ahora. “Los parques de atracciones en general han sido lentos a la hora de aceptar Internet como medio de marketing para llegar a la gente de maneras que antes no se les habían ocurrido”, dice Jeff Putz, web master de CoasterBuzz.com, una de las páginas Web más populares para los entusiastas del sector. “Todas las investigaciones indican que el sector de la población que se quiere alcanzar está pasando cada vez más tiempo en Internet, por lo que las oportunidades existentes [para el podcasting] son realmente buenas”.
¿Que quieres hacer qué? Cuando Brady empezó a hacer entrevistas para el primer podcast oficial de Walt Disney World en la primavera de 2005, tuvo que repartir tarjetitas a sus invitados, explicando de lo que estaba hablando y lo que les estaba pidiendo que hicieran.
La diferencia que hace un año. Un formato de Internet que ni siquiera existía en el verano de 2004, ahora hay miles de podcasts y miles de oyentes en todo el mundo. Las variaciones, y la calidad, son enormes, pero todos los podcast (el “ pod” se ha tomado del popular reproductor de MP3 iPod de Apple) se reducen a los mismos elementos básicos: la gente habla a un micrófono, graba sus voces de forma digital, pasa la grabación a un ordenador, y después publica el producto acabado en línea para que otras personas puedan descargarlo. No es lo mismo que escuchar la radio en línea, puesto que no se trata de sesiones emitidas que encauzan a los oyentes a sus conexiones de Internet; con la llegada del formato de audio comprimido MP3, los programas son lo suficientemente pequeños para caber cómodamente incluso en el reproductor de música digital más modesto. Con la combinación del tamaño de los archivos y la velocidad de las conexiones de banda ancha que permiten descargas mucho más rápidas, los adeptos a la tecnología ven el podcasting como una prolongación natural de la información disponible en Internet. “Siempre he sido un tecnófilo, por lo que creo que es bueno que haya esta democracia de contenidos”, dice Brady. “Desde luego, ofrece una mayor familiaridad con el asunto”. “Durante los últimos dos años, todo lo que hemos tenido son sitios de Internet y tablones de mensajes”, dice Mike Collins, productor de CoasterRadio.com, uno de los podcasts líderes para los entusiastas del sector en Internet. “Es posible leerlos rápidamente, pero hasta ahora no había una voz para esas cosas. Oír a alguien hablar de ello, la pasión o desagrado por algo, ha ayudado realmente a que nuestro programa despegue. Podría escribir un informe de viaje, pero oírnos hablar acerca de esa experiencia es mucho más emocionante”. Al igual que sucede con los millones de páginas Web en Internet, parece que haya un podcast para cada nicho. “Se trata de una extensión natural de lo que Internet ya ha hecho con los medios”, dice Putz, que lanzó CoasterBuzz.com en 2000. “Los medios de comunicación tienen un amplio atractivo, y hay más cosas dedicadas a este medio. El problema era que, [antes de Internet] siempre resultaba caro producir este tipo de cosas, porque siempre había un medio caro asociado a ello, ya fuese una revista o un boletín informativo”. Además, con una cultura del entretenimiento que se adapta cada vez más a los usuarios, el podcasting se adapta perfectamente al patrón. Collins dice que su público se divide en prácticamente un 50% que lo escucha en ordenadores de sobremesa tradicionales y un 50% que lo hace en reproductores de música portátiles. Ha recibido e- mails de gente que escucha CoasterRadio mientras va al trabajo o, aún mejor, mientras conduce hacia un parque temático. Un oyente envió un mensaje a Collins agradeciendo a CoasterRadio por haberle entretenido durante un viaje entero cruzando el Océano Atlántico desde Londres a Orlando. “Cuando empezamos con esto, no teníamos ni idea de que funcionaría tan bien. Pensamos que llegaría a unas cien personas, y que lo dejaríamos un año después”, dice Collins, cuyos podcast cumplieron su primer aniversario en abril. “Pero ahora, si descansamos una semana, tenemos noticias de los oyentes”.
Sonidos de los Superfans Entre CoasterRadio y CoasterBuzz, se puede hacer un dibujo bastante exacto de la gama del podcasting. Collins dice que la idea de CoasterRadio surgió hace algunos años cuando él y un grupo de amigos, todos ellos del área de Washington, D.C., se encontraban de camino a un parque y estaban, por supuesto, hablando de su hobby. Salvo uno, todos ellos vienen de entornos relacionados con la radiodifusión y “pensamos que sería una buena idea coger estas mismas conversaciones que teníamos en el coche mientras conducíamos [a los parques] y ponerlas en un programa de radio”, recuerda Collins. Aunque obviamente era imposible pensar en la radio convencional (“Un programa sobre montañas rusas nunca se oiría en la televisión o la radio convencional”, dice Collins), y la radio en línea era demasiado cara y difícil de controlar en aquella época. Todo eso cambió con el podcasting. Uno de los beneficios de trabajar en el sector de la radiodifusión, dice Collins, es que siempre se está al corriente de las nuevas tecnologías según se van acercando. Cuando él y sus amigos descubrieron el podcasting, supieron que esa era la respuesta a los problemas, tanto de financiación como de horarios de emisión. Su equipo construyó un “estudio” en su casa de Virginia por menos de 1.000 dólares, y enfocan CoasterRadio con una mezcla de profesionalismo y atractivo amateur. Cada programa se prepara meticulosamente y se investiga con una antelación de meses, como una emisión comercial normal; CoasterRadio intenta conseguir una entrevista para cada episodio, ya sea con un experto del sector o un entusiasta, y el contenido del programa se adapta a esa personalidad. Cuando llega el momento de la grabación, sin embargo, Collins dice que el grupo se sienta alrededor de una mesa con refrescos y patatas o “se relaja en sofás” para conservar esa manera de pensar de “amigos charlando” sobre la que se creó el programa. Hablan entre ellos durante una hora o dos, un miércoles o jueves por la noche, después lo editan en el fin de semana y finalmente publican el show de media hora los lunes. “Intentamos que sea lo más pulido y profesional posible”, dice. Mientras que la gente de CoasterRadio construyó su página Web entorno a un podcast, el programa semanal de Putz en CoasterBuzz llegó por el método de “extensión natural”, una razón más para visitar la exitosa página que sirve de recurso para el sector del entretenimiento. “En la página siempre nos hemos centrado en una mezcla de entusiastas y el sector en general”, dice. “Con los podcasts queríamos darle el mismo enfoque. Queríamos que fuera un compendio de noticias que la gente pudiera disfrutar y ensimismarse durante media hora”. Cada semana, Putz y sus co-presentadores se conectan entre ellos con un programa de teleconferencia de Internet para grabar el programa; el webmaster/presentador dice que gastó menos de 500 dólares para comprar el equipo necesario. El programa es, en esencia, un resumen de noticias que han aparecido en la página Web durante la semana y algunos comentarios sobre esos temas, y a veces incluye a un invitado especial. Después Putz (que también viene de la radio) añade algo de música, edita si es necesario, y ya está, después de menos de dos horas de trabajo, el podcast aparece en CoasterBuzz cada lunes. “Hemos intentado que sea flexible y no ceñirnos a un formato específico, arreglándonoslas sobre la marcha, para ser sincero”, comenta. Collins y Putz son francos en su relativa falta de experiencia en el sector de las atracciones, los dos utilizaron incluso casi la misma frase: “No somos expertos ni nada parecido”, son simplemente fans de toda la vida, que han acumulado una gran cantidad de conocimiento mediante la observación exhaustiva. Puesto que Putz lleva varios años construyendo relaciones con parques mediante CoasterBuzz, dice que no resultó difícil convencer a los invitados para que vinieran al programa (en particular el Presidente de Cedar Fair, Dick Kinzel). CoasterRadio se enfrentó a una tarea más dura en sus comienzos, pero todo eso cambió una vez que el programa se emitió durante unas semanas; ahora, dice Collins, ha comprador nuevos equipos porque los parques permiten que el programa se grabe en directo en sus instalaciones. “Con el crecimiento del podcasting, cada vez es más fácil que la gente entienda exactamente qué es lo que hacemos”, dice Collins. “Respetamos a los invitados cuando vienen, no les hacemos preguntas ridículas, y lo tratamos como un programa de radio profesional”. La característica de directo a distancia de CoasterRadio es uno de los aspectos favoritos de este hobby para Collins. También estaba presente para la gran inauguración del “ Everest” en Animal Kingdom y subió con su grabadora en su primer viaje, después puso la grabación en línea como parte del programa de la semana siguiente. Este es el tipo de contenido extraordinario que permitirá que prosperen los podcasts relacionados con el entretenimiento, cree. De hecho, este verano el equipo de CoasterRadio grabará una serie especial de podcasts para la junta de turismo de Pensilvania, visitando cuatro de los parques de atracciones del estado y publicando sus programas en la página Web VisitPA.com. “Siempre estamos desafiando a las agencias que trabajan para la commonwealth para que estén a la vanguardia de los nuevos medios para difundir el mensaje y tener experiencias de comunicación que hagan que la gente sonría cuando piense en Pensilvania”, dice Mickey Rowley, subsecretario de turismo para la commonwealth de Pensilvania. “No se trata de iniciativas masivas, no estamos gastando la cantidad de dinero que deberíamos en publicidad. Es una manera asequible, y accesible a través de un nuevo medio para llegar a un mercado y hacer que piensen de manera positiva sobre una experiencia turística en Pensilvania”.
Tantas historias que contar Aunque The Walt Disney Company fue el primer parque de atracciones que produjo podcasts oficiales de modo regular, cada vez más parques están participando en ellos todo el tiempo. “Hay sed por este tipo de material”, dice Brady, que lanzó su podcast de Walt Disney World el 25 de diciembre de 2005, y se emite semanalmente desde entonces. (La versión de Disneyland se inauguró unas semanas más tarde y se publica una vez al mes). “Estamos viendo de forma muy clara que a la gente le encanta oír la historia detrás de la historia. Es estupendo contar finalmente con un canal que no resulta muy caro y cuyo acceso resulta bastante fácil para el consumidor para poder por fin oír todo esto”. Sin embargo, aunque Disney es propietaria de la cadena de televisión ABC y tiene su propio grupo de canales de cable específicos Disney, es difícil conseguir espacios en un horario de emisiones intenso y no se prestan necesariamente al tipo de público nicho que está suscrita al podcast de Walt Disney World. “Con el podcasting, no es necesario intentarse meter en un horario de programación ya existente. No es necesario abrirse camino dentro de las 24 horas de programación en el dial de la radio”, dice Brady. “Es muy divertido oír hablar a alguien cuyo trabajo es diseñar atracciones”, dice Collins, quien recientemente experimentó cómo se hacía realidad el sueño de un fan cuando entrevistó a Joe Rhode, vicepresidente/diseñador ejecutivo de Walt Disney Imagineering y diseñador jefe del proyecto “ Everest”. “Tener la oportunidad de oírle hablar sobre [“ Everest”] es mucho más interesante que simplemente leer sobre ello, porque se oye la pasión en su voz. No sería posible escuchar una entrevista completa de 20 minutos con una persona como él hasta que apareció el podcasting”. Disney ya no es el único parque en el mercado del podcast, sin embargo. En el momento de impresión, Universal Orlando estaba en la fase de pre-producción y preparándose para lanzar su propio podcast mensual. Mientras tanto, Dollywood en Pigeon Forge, Tennessee, y Knoebels Groves Amusement Resort & Campground en Elysburg, Pensilvania, han lanzado podcasts basados en proyectos específicos. Pete Owens, manager de relaciones publicas de Dollywood, creó un nuevo “personaje”, Dottie, para presentar el podcast del parque, que se inauguró en abril. Aunque la primera entrega se utilizó como instrumento promocional para la nueva atracción de Dollywood, “ Timber Tower” dice Owens, “Estamos intentando encontrar historias extravagantes, cosas que puedan ser interesantes para la gente”. La labor de Dottie (En realidad, la Coordinadora de Publicidad, Corinn Paradice), consiste en pasearse por el parque y, de nuevo, ofrecer las historias que hay detrás de las atracciones. Mientras que los podcast de Disney suelen durar de 15 a 20 minutos, Owens ha creado el programa de Dollywood más como si fuera un programa en la radio pública nacional estadounidense, corto y al grano, entra y sale en cinco minutos o menos. El objetivo, dice Owens, es acumular una base de datos de estos éxitos rápidos que lleven tráfico a la página Web del parque, ofrecer a los fans más información sobre el parque, y ofrecer ideas de historias a los miembros de los medios de comunicación. Los directivos del parque implicados en el podcasting están de acuerdo en que los problemas técnicos y de personal relativos al medio no son tan difíciles o caros. Todos los directivos del parque que Funworld ha entrevistado dicen que el programa simplemente se incluye dentro de las responsabilidades de unos cuantos miembros del personal que ya están en nómina. Joe Muscato, portavoz de Knoebels que gastó 150 dólares para poner en marcha su podcast para la nueva montaña rusa del parque “ Flying Turns”, dice que la parte más difícil es encontrar el momento en que los entrevistados puedan disponer de unos momentos para sentarse y hablar. “Es algo muy sencillo”, dice Owens. “Pedimos un grabador de podcasting y un micrófono por unos doscientos dólares”. “Una vez que se cuenta con el equipo y el formato, es bastante fácil hacer que sigan funcionando”, comenta Brady.
‘Se trata de esperar para ver’ Aunque se ha convertido en algo muy popular, el podcasting todavía está bastante fuera de la corriente dominante. Con la llegada de iTunes de Apple, que añadía un servicio de suscripción y la implicación de empresas como The Walt Disney Company, el medio está mucho más extendido ahora que hace tan sólo un año, pero todavía hay mucho sitio para seguir creciendo, dicen los expertos. “El podcasting tiene un camino por recorrer en cuanto a la aceptación mas amplia entre el público”, dice Brady. “Puedo sentarme aquí y decir que me resulta fácil [descargar un podcast]. Pero, ¿Podría hacerlo mi madre? ¿Podría hacerlo mi abuela? No. Hasta que sea prácticamente invisible aprender a usarlo, va a tardar un tiempo en ponerse de moda”. Desde la producción, “la verdadera pregunta que todo el mundo se hace acerca del podcasting es cómo [ganamos dinero con] esto”, dice Putz. “En los mercados nicho, siempre hemos dependido de la publicidad para generar ingresos para las páginas Web. Con el podcasting sucede lo contrario, muchas personas han decidido crearlos, pero no están seguros de cómo [ganar dinero]”. Hasta que se de respuesta a esa pregunta, los podcasters actualmente parecen estar satisfechos con usar el formato como otro medio más de traer negocio a la página Web. “Ayuda a reforzar una marca para la página Web y hace que la gente la conozca”, dice Putz. “parece algo intangible, pero tiene su valor”. A pesar del estado más bien nebuloso del medio en esta fase temprana, estos expertos no ven que el podcasting vaya a ir hacia ningún lado si no es hacia arriba en un futuro cercano. “En el próximo año, más o menos, probablemente todas las principales cadenas de parques temáticos tendrán algún tipo de podcast. Puede que no sea semanal, pero creo que van a usar el medio para expresarse, sobre todo con la aparición del podcasting con video”, dice Collins. “La gente está empezando a descubrir lo que es el podcasting. Va a ser un instrumento más de promoción en el sector del entretenimiento, porque es posible verlo y oírlo, algo que no se podía hacer antes”. “Es un excelente vehículo de comunicación con los invitados”, dice Brady. “hace que la gente siga enganchada a tu producto cuando ya no están en el complejo. A mi me enganchó desde el principio. No creo que vaya a desaparecer”. “Se trata de esperar para ver”, afirma Owens. “Siempre es importante estar al corriente de la nueva tecnología. Todos nosotros hemos visto un movimiento mucho mayor de gente que utiliza Internet para planificar sus viajes. Si [los podcasts] ofrecen de alguna manera una experiencia más amplia para ayudar a la gente a tomar una decisión en línea, y vemos que la venta de entradas en línea aumenta, creo que es un éxito excelente”. ¿Dónde están ahora? Siguiendo con la popular serie del año pasado, Tim O’Brien se pone al día con otros cuatro presidentes de la IAAPA, mientras los veteranos de la asociación hablan de sus comienzos en el sector, sus ascensos hasta lo más alto, y sus actuales pasiones por Tim O’Brien
Roy Gillian Son las nueve de la noche de un sábado, y los habituales, que ya han acabado de cenar, empiezan a salir. Se han divertido durante las últimas tres horas sin parar gracias a un amigo, vecino, y pianista profesional, Roy Gillian. En la vida real, es el fundador y antiguo propietario de Wonderland Pier en Ocean City, Nueva Jersey, y el Presidente de la IAAPA de 1993. Se trata de la segunda temporada que piden a Gillian que toque “background standards” las noches de los viernes y los sábados en el restaurante del Greate Bay Country Club. “Toqué el año pasado, y vaya cómo me pidieron que volviera”, señala Gillian mientras cuenta a Funworld su aventura. “Lo anunciaron en el boletín del club y dijeron que volvería, a petición del público”. No encontrarán un bote para propinas en el piano de media cola de este pianista. “No, no creo que sirviera de nada. Esta gente me conoce y conocen a mi familia. Probablemente piensen que soy demasiado rico para agradecer una buena propina”, dice riéndose el antiguo alcalde y empresario del entretenimiento de toda la vida de Ocean City, de 76 años. Gillian creció en el paseo marítimo trabajando en el parque Gillian’s Fun Deck, fundado por su padre en 1929, el año que nació Roy. Sin embargo, por muy divertido que fuera el parque para el joven, la verdadera pasión de Gillian siempre fue la música. En los años de instituto y varios años después, Roy tocaba música profesionalmente, aunque sólo en invierno, cuando no le necesitaban en el parque. Roy Gillian & su orquesta se hicieron un nombre tocando en bailes y fiestas en toda Filadelfia. Eso terminó en 1951 cuando entró en el ejército. En 1953, cuando regresó, empezó a trabajar a tiempo completo para su padre. En 1965, Gillian estaba preparado para lanzarse en solitario y al hacerlo consiguió un excelente trato con un contrato de arrendamiento/compra de un terreno en el paseo marítimo, a continuación del parque de su padre. Ahí, empezó a construir Wonderland, y desde entonces ha crecido hasta convertirse en una gran atracción. En 1965, Gillian firmó un contrato de arrendamiento / venta de 30 años que le proporcionaba el derecho a comprar el terreno en 1995 por 300.000 dólares, y así lo hizo. Gillian señala que fue “un negocio excelente”, puesto que el terreno tenía un valor de más de 10 millones de dólares en 1995. Para su sorpresa, la familia cumplió el acuerdo sin cuestionarlo. Gillian fue presidente de la IAAPA en 1993 y, hasta el año pasado, se mantuvo activo en varios comités, siendo el más reciente el comité del Hall of Fame. En 1990, renunció a su carrera política para implicarse más en la IAAPA. “Tuve varias posiciones políticas en la ciudad y el condado durante un periodo de 18 años, incluidos los cuatro años que ejercí de alcalde”, dice. “En 1990, cuando pensaba en presentarme para un segundo mandato, me preguntaron si me gustaría ser el tercer vicepresidente de la IAAPA, un camino que me llevaría a la presidencia en 1993.” El comité le preguntó si tendría tiempo que dedicar a la IAAPA, entre la dirección de su parque y la dirección de la ciudad. “Les dije inmediatamente que mi corazón estaba en este sector y en esta asociación, y que si me eligieran tercer vicepresidente, no me presentaría para alcalde. Abandonaría la política”. Dice que los años que trabajó en la junta como directivo fueron los mejores, tanto para él como para su mujer, Pat. “Siempre me ha apoyado, tanto en mi carrera política como en mi carrera en la IAAPA”, dice. “He tenido la suerte de recibir bastantes honores, pero sin ninguna duda, llegar a ser presidente de la IAAPA está entre uno de los más altos.” Para rendir homenaje a su dedicación a la ciudad como una “leyenda empresarial local, filántropo, y pianista”, Ocean City ha renombrado su centro de acogida como el Centro de Acogida Roy Gillian. Después de vencer una dura batalla contra el cáncer de garganta en 2003, Gillian decidió que había llegado la hora de retirarse y dejar que sus tres hijos se hicieran cargo del negocio familiar. Sus hijos Jim y Steve son ahora socios al 50 por ciento y propietarios y dirigen el parque acuático familiar, Gillians Island. En 2005, Jay, el hijo más joven, compró las acciones con derecho a voto de su padre en Wonderland Pier y es ahora el principal accionista y gestor de ese parque. Otros 3 millones de dólares del capital de Roy Gillian se usarán para montar una fundación benéfica para los hospitales de Ocean City y Shore Memorial, una institución en cuyo consejo de administración ha trabajado durante 25 años. “Ahora mismo, soy más feliz que nunca”, apunta. “Vuelvo a tener salud, mi familia está atendida, Pat y yo tenemos ingresos garantizados, no debo nada a nadie, y mi mujer todavía me quiere. ¿Qué más podría pedir un hombre de cualquier edad?”
Bob Ott Como operario de los juegos Bingo y Pokereno en Allentown, el Central Park de Pensilvania en 1934, Bob Ott, a sus 15 años, saboreó por primera vez la emoción del sector del entretenimiento. Cuando acabó ese verano, sabía que quería pasar el resto de su vida en ese negocio. Tres años más tarde, en 1937, Robert Plarr, propietario del principal competidor de Central Park, Dorney Park, pidió a Ott que viniera a trabajar para él como operario de atracciones temporero. Lo hizo, y en 1940, Ott se casó con “la hija del jefe”, Sally Plarr, y poco tiempo después se fue para surcar los mares como miembro de los Marinos Mercantes. En 1946 atracó su barco, volvió a Dorney, pasó a ser propietario parcial, y empezó a trabajar en el parque a tiempo completo. 39 años después, a las 5 de la tarde del 12 de mayo de 1985, Bob Ott se jubiló. Vendió sus acciones y se fue. “Sally y yo pensamos que era un buen momento para irse. Los dos rondábamos los 60, habíamos tenido algunos problemas médicos que ya habíamos superado, y nos ofrecieron una buena cantidad para vender”, cuenta Ott a Funworld. “Ese dinero nos ofreció la oportunidad de relajarnos y seguir viajando como hacíamos cuando teníamos el parque”. Puede que se fuera, pero no por mucho tiempo. Desde que se jubiló, ha visitado el parque muchas veces cada estación y le sorprende lo que Cedar Fair ha hecho desde que compró el parque. “Reconozco muy pocas cosas”, añade. “Si he dejado un legado que sigue siendo evidente, serían los enormes árboles que hay en todo el parque. Pasé mucho tiempo escogiendo los árboles adecuados, excavando los agujeros, y plantándolos. Deberían ver lo grandes que están ahora. Planté 135 árboles con mis propias manos en el parque”. Actualmente, Ott, de 87 años, tiene una gran demanda como orador en clubs y organizaciones municipales. “Hablo sobre la historia de Dorney y sobre las cosas que pasaron ahí durante los años, y comparto muchas historias personales. A la gente le encanta lo que les cuento, y muy a menudo se acercan después y comparten sus historias conmigo. Es divertido ver a muchos de mis antiguos empleados entre la multitud”. Ott recuerda que cuando volvió a Dorney en 1946, estaba preparado para cualquier cosa: “Siempre tuve un talento innato para las cosas mecánicas, además, al ser primer oficial en los Marinos Mercantes, siempre tuve que estar pendiente del mantenimiento. En Dorney esas habilidades le fueron de mucha utilidad porque tenía que arreglar, reparar, y construir cada día”. Cuando Bob Plarr murió en 1966, su hermano Steve Plarr pasó a ser presidente, pero murió poco tiempo después de hacerse cargo del parque. Ott llegó a presidente en 1967. A principios de los años 60, pidieron a Ott que trabajara en la junta directiva de la IAAPA. Fue directivo en 1970 y en 1973, pasó a ser presidente. “Realmente fue un gran honor para mi, algo en lo que pienso con una sonrisa hasta ahora”, dice. “Nunca hice carrera política para conseguirlo, incluso rechacé la oportunidad la primera vez”. Recordando su primera convención en 1954 en Chicago, Ott dice que aprendió muchísimo de los veteranos que controlaban la asociación en aquella época: “Era un joven cachorro, y sentía un gran respeto por aquellos tipos. Se trataba de hombres maravillosos, que nunca se lo pensaron dos veces a la hora de compartir sus conocimientos y experiencias con los demás”. Actualmente, Sally y Bob viven en un complejo para jubilados en Allentown, y según Ott, su principal prioridad ahora es “echarse la siesta”. El y Sally disfrutan de buena salud, algo de lo que está muy contento. “Es estupendo hacerse mayor y seguir siendo capaz de hacer cosas”, señala. La vida ha sido un buen viaje, dice Ott, y él debería saber lo que es un buen viaje cuando está subido en una atracción. “Siempre me han gustado las atracciones emocionantes y me he montado en todas ellas”, dice. “El año pasado, fui a Dorney y me monté en el ‘Talon,’ la montaña rusa invertida, y me encantó”. ¿Se montará el octogenario en alguna atracción este verano? “Puedes apostar que lo haré”, declara, añadiendo algo que haría encogerse a los propietarios del parque solo de pensarlo. “¿No sería genial si falleciese montado en una montaña rusa? Menuda manera de irse. Por supuesto, sería una publicidad negativa para el parque, pero menuda manera de irse para un viejo aficionado a los parques que siempre quiere montar en una atracción más”.
Earl Gascoigne Si alguna vez se encuentran en Deland, Florida, buscando al presidente de la IAAPA de 1985, Earl Gascoigne, no deberían tener ningún problema. Cualquier día, entre las 12 del mediodía y la 1:30 de la tarde, hay muchas posibilidades de que lo puedan encontrar en el Restaurante OB. Solo tienen que entrar, buscar un montón de veteranos sentados contando historias, y ahí es donde verán a Gascoigne. “Es muy divertido y toda una tradición por aquí”, cuenta a Funworld el antiguo propietario de un parque, de 79 años. “A nuestras edades, es un grupo que siempre está cambiando”. Gascoigne se jubiló del sector del entretenimiento en 1990 y dice que “no ha dejado de ir al trabajo” un solo día. Le encantaba el negocio “en la época en la que un apretón de manos era un trato cerrado”. Ahora es diferente, observa. “Miro al sector actualmente y me doy cuenta de que teníamos relativamente pocos problemas si los comparamos con los problemas a los que se tienen que enfrentar la mayoría de los propietarios de parques actualmente”. Contento con su profesión como profesor de universidad en 1962, los propietarios de Cedar Point en Sandusky, Ohio, pidieron a Gascoigne que trabajara los veranos como enlace entre los encargados de la gestión y los chicos estacionales. Trabajó ese verano, volvió a la docencia, y un día de otoño de ese año, recibió una llamada en la que le ofrecían un trabajo a tiempo completo como director general del Hotel Breakers en Cedar Point. Presentó su dimisión, impartió las clases del semestre de otoño, y comenzó su carrera en los parques de atracciones en enero de 1963. Dos años después, pasó a ser el director de marketing del parque, un puesto que mantuvo hasta 1970 cuando él y dos colegas socios de Cedar Point, Gasper Lococo y Dale Van Voorhis, fundaron Funtime Inc., salieron a bolsa, y compraron Geauga Lake Park, al sur de Cleveland. “Obtuvimos 1,5 millones de dólares en la oferta inicial y compramos el parque por 750.000 dólares”, dice. Cedar Fair compró el parque a Six Flags (que lo había comprado a Funtime en 1995) por 145 millones de dólares en 2004. En 1982, Gascoigne sintió que era hora de jubilarse de Funtime y formó una asociación para gestionar juegos recreativos en el parque de atracciones Old Indiana en Thorntown, Indiana. En 1990, se jubiló y compró una casa en Deland, que él y su mujer, Ava, ahora llaman su hogar. Después de trasladarse a Florida, Gascoigne compró a un caballo de cría y lo guardó en la pista de entrenamiento de Spring Garden en DeLeon Springs, Florida, no muy lejos de su casa. Su primer caballo, Waycount Hanover, hizo la 18 milla más rápida de cualquier caballo de cualquier edad el primer año que lo tuvo Gascoigne . “Gané mucho dinero con ese caballo y me entró el gusanillo”, dice. “Con los años, tuve 40 caballos diferentes. Fue divertido, pero globalmente, era algo con lo que estaba perdiendo dinero”. Ya no está en el negocio de los caballos. Gascoigne trabajó en varios comités y en la junta de la IAAPA durante los años 1970, y durante una de esas reuniones, a principios de los años 1980, el director ejecutivo de la IAAPA, Bob Blundred le preguntó si quería trabajar como directivo y con el tiempo llegar a ser presidente. “Creo que esperaba que dijera que me lo pensaría”, recuerda Gascoigne. “Pero no, le miré de frente y dije inmediatamente ‘si’. No me he arrepentido de esa decisión una sola vez. Fue una experiencia increíble”. Cuando era presidente de la IAAPA, “Sólo tenía algunos juegos en funcionamiento, por lo que tenía mucho tiempo que dedicar a la asociación”. Después de jubilarse, él y Ava acudieron a varias convenciones, pero en la última década, no ha podido viajar mucho. “No, me resulta difícil moverme”, dice. “Tengo buena salud, y mi cuerpo sigue siendo fuerte, pero mis piernas son débiles y me tiemblan”. Señala rápidamente algo que olvidó añadir: “Ah si, ¡mi cabeza también está bien!”
Boyd Jensen Boyd Jensen ha tenido básicamente el mismo trabajo en Lagoon Park en Farmington, Utah, desde 1953, y no sólo sigue siendo bueno en su trabajo, sino que sigue apasionado por él. Jensen, a sus 79 años, todavía reporta a su cubículo en Lagoon Park cuatro o cinco veces a la semana para vender la emoción del parque a grupos escolares. Empezó como trabajador temporero mientras acudía a la facultad de derecho durante el invierno. Cuando obtuvo su licenciatura de derecho en la Universidad de Utah en 1957, siguió trabajando de vez en cuando en el parque mientras montaba su propio despacho de abogados, que dirigió durante 18 meses. “Tener mi propio despacho estaba bien, pero en realidad no me gustaba, de modo que cuando descubrí una nota en mi mesa una mañana de Bob Freed (propietario de Lagoon Park) ofreciéndome un trabajo a tiempo completo en el parque con un salario similar al que ganaría un buen abogado en Salt Lake City, salté ante la oportunidad de trabajar en el parque a tiempo completo”. Recuerda que su salario ese primer año era de 16.000 dólares. “Nada mal para 1959”, señala. Asumió el cargo de director de ventas y con los años hizo que las ventas a grupos supusieran más de 50 por ciento de las actividades globales del parque. También gestionó un salón de baile externo para los Freeds y estuvo implicado en “muchos trabajos diferentes, incluido compras”. Cuando cumplió los 67 en 1995 y decidió bajar un poco el ritmo, cedió todas las ventas a Dick Andrew, con la excepción de los grupos escolares, que todavía gestiona desde su pequeño cubículo, no desde la bonita oficina que cedió a Andrew. Lagoon había sido un parque destacado en el sector y en la IAAPA durante muchos años antes de que apareciera Jensen, ya que Bob Freed fue presidente de la asociación en 1963, y Clark Robinson lo fue en 1981. Jensen acudió a su primera convención de la IAAPA en 1966 en Chicago, y Freed no sólo le presentó a la asociación en aquel momento, sino que también le presentó a la plana mayor del sector. A principios de los años 1970, Jensen acudía a la feria de otoño regularmente y desde entonces no se ha perdido una. Él y su mujer, Beverly, se han perdido algunas reuniones estivales “porque eran en sitios a los que no queríamos ir”. Estaba en miles de comités prácticamente desde el comienzo y con el paso de los años impartió muchos seminarios sobre negocios y publicidad en la convención. La leyenda del sector Charles Wood nombró a Jensen para el puesto de tercer vicepresidente y el consejo ejecutivo estuvo de acuerdo. Jensen se convirtió en el tercer presidente de la IAAPA procedente de Lagoon Park en 1990. “Fue una decisión estupenda aceptar la nominación”, dice. “Nadie se divirtió tanto en el camino como yo”. Fue investido durante la única convención de la IAAPA celebrada en Washington, D.C. Durante su año en la presidencia, Jensen hizo una visita oficial al parque Grona Lund en Estocolmo, Suecia, donde recibió la llave de la ciudad como parte de la ceremonia de bienvenida, un momento que le pareció bastante irónico: “Cuarenta años antes, en 1950, estaba en Estocolmo como misionero de la Iglesia de Jesucristo del Último Día, y no nos respetaban en absoluto. Pensaba en eso mientras estaba ahí arriba sujetando la llave”. Hasta finales de su adolescencia Jensen no se tomó en serio el ser un miembro devoto de la iglesia. Sus padres eran miembros, pero no practicaban la religión. Durante los primeros días de la prohibición, cuando era muy joven, su padre hacía cerveza en el sótano de su casa, y Boyd manejaba la primitiva máquina de embotellado y hacía otras labores ilegales relacionadas con la cerveza según se lo ordenaban. Jensen se ríe hoy cuando dice que es muy posible que sea el único “contrabandista que actualmente disfruta de una buena estima” por parte de la iglesia Mormona. “La vida está llena de cosas maravillosas”, dice Jensen a Funworld, señalando que él y Beverly llevan 54 años casados. “Sigo estando en buena forma y hago ejercicio cuatro o cinco veces a la semana, además creo que estoy comiendo mejor que nunca”. También señala que lo mejor de su vida actualmente es el tiempo que pasa con su familia. Él y Beverly tienen cinco hijos, que les han dado 29 nietos y tres bisnietos. “Pasamos mucho tiempo de buena calidad con ellos”, dice Jensen sonriendo. “Son una bendición para nosotros”. |
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