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July 2005
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Ampliando horizontes

Los programas educativos no sólo se ven en las aulas, ya que los parques y museos también encuentran formas creativas de integrar aprendizaje y diversión

Por Mike Bederka

Los clientes de los parques de atracciones no tienen que poner a prueba sus cerebros en la puerta y los jóvenes visitantes de los museos no tienen que pasar el tiempo dentro soñando despiertos.

Mediante los recorridos educativos e interactivos, las vistas únicas entre bastidores o los días especiales de temas científicos, el entretenimiento y la formación pueden fundirse de forma eficaz para que el visitante tenga una experiencia completa (para estudiantes y profesores o niños y padres).

“Es un modo de mantener vivo el currículum”, afirma Michael Palmer, Director Ejecutivo de la Student and Youth Travel Association (asociación de viajes de estudiantes y jóvenes). “A algunos niños no se llega del mismo modo con sólo hablar o leer sobre algo, sino que tienen que verlo, hacerlo y experimentarlo”.

De hecho, la demanda de los clientes se está dirigiendo hacia esas actividades.

“Está aumentando el interés en las vacaciones educativas”, afirma Nancy Schretter, Directora Ejecutiva de Family Travel Network. “Los padres quieren que sus hijos crezcan y experimenten con la cultura, historia, naturaleza y arqueología. Algunos lugares han encontrado modos muy divertidos de hacer cosas similares”.

Contar historias

El especialista en educación Sam Rubin reconoce que en su lugar de trabajo, el museo y la biblioteca presidencial John F. Kennedy, se manejan asuntos complejos.

Los alumnos han estudiado larga y detenidamente y han debatido intensamente la Guerra Fría, el Movimiento de derechos civiles y la Guerra de Vietnam (muestras que se incluyen en estas instalaciones de Boston, Massachussets), pero temas tan sofisticados como éstos suelen dejar a los niños con los ojos en blanco.

Por eso en sus paseos educativos a los empleados les gusta mostrar una de las posesiones más valiosas del museo: una cáscara de coco con un mensaje garabateado.

“Probablemente contenga la mejor historia de cualquier objeto del museo”, afirma Rubin.

Los visitantes escuchan la narración de un joven Kennedy que salvó con valentía a miembros de su tripulación después de que un destructor japonés chocara contra su barco PT-109 durante la Segunda guerra mundial. El futuro presidente y sus camaradas de la Marina flotaron durante días en el Pacífico sur hasta que por fin lograron llegar a una isla y encontraron un par de nativos amables.

Kennedy quería transmitirles un mensaje pero no tenía nada para escribir. De forma improvisada, grabó una pequeña nota en un trozo de cáscara de coco con una navaja de bolsillo y se lo ofreció a los nativos para obtener ayuda.

“Es una historia muy emocionante. Se trata de una historia de supervivencia”, declara Rubin. “Sin las historias, es muy difícil que los niños se relacionen con estas cosas”.

Esa cáscara de coco ahora se encuentra en un estuche del museo Kennedy y Rubin afirma que el artefacto permite a los niños acceder a uno de los presidentes más populares del siglo XX.

Las visitas educativas, como ésta, dan un toque más personal a un museo, señala Ed Able, Presidente y Presidente del Consejo de Administración de la American Association of Museums (Asociación Americana de Museos), con sede en Washington, D.C.

“Uno tiene la oportunidad de aprender algo más en profundidad de modo interactivo, que pasivo, como leer el texto en una pared en una exposición”, añade. “Así, la experiencia educativa es más atractiva y se retiene más”.

Un concepto único

Las luchas a vida o muerte de un hombre pueden ser motivo de una historia seductora, pero, ¿los visitantes tendrían el mismo interés en la saga de una empresa americana?

La empresa Ford Motor cree firmemente que sí, pero que la gente haría la visita sola. Así, para ayudar a crear el Ford Rouge Factory Tour, la empresa se asoció con The Henry Ford en Dearborn, Michigan.

“Ford siempre imaginó un componente de visita”, afirma Scott Mallwitz, director del diseño de la experiencia en The Henry Ford. “Los problemas eran: qué historia se contaría, cómo se contaría, quién la contaría y cómo entra la gente en la instalación y sale de ella. Para ellos tenía sentido asociarse con alguien acostumbrado a tratar con la experiencia del visitante en cuanto a gestión de tráfico, control de multitudes y expectativas”.

La asociación también benefició a The Henry Ford, ya que una visita a la fábrica remataba la lista de peticiones que tenían los visitantes, afirma Mallwitz: “Realmente hicimos lo posible para garantizar que ya hubiera público, y no tratábamos de crear uno”.

Con su apertura en mayo de 2004, la visita a la fábrica se ha convertido en una atracción popular para The Henry Ford. Entre las atracciones, los visitantes salen en autobús desde The Henry Ford y realizan una visita motorizada histórica del complejo Rouge, ven películas que muestran a la gente y los acontecimientos que convirtieron a Ford en un gigante mundial de la fabricación y viajan entre bastidores andando por la fábrica de montaje.

Mallwitz señala que mucha gente queda intrigada por el concepto de una organización histórica o una autoridad en la historia local y nacional que cuenta el significado de la influencia de una empresa en la sociedad.

“Eso es único ahora mismo, pero no creo que lo sea durante mucho más tiempo”, declara. “Si las empresas desean realmente extenderse e ir más allá de los mensajes de marca evidentes, deben buscar modos únicos de asociarse con organizaciones altruistas y educativas”.

A varios miles de kilómetros, en Wolfsburg, Alemania, otra empresa automovilística ha encontrado el éxito al mostrar la historia de su mercancía.

El Volkswagen AutoMuseum, que abrió sus puertas en 1985 y se renovó completamente en 2001, muestra cómo Volkswagen ha dado forma a su motorización en masa en todo el mundo durante más de seis decenios, señala Susanne Wiersch, que lleva las riendas de las relaciones públicas del lugar y dirige visitas guiadas.

Los visitantes ven más de 200 vehículos distintos, desde el clásico Escarabajo al Golf y a varios conceptos futuristas. Asimismo, pueden ver coches especiales, como el “Escarabajo flotante”, que ascendía por el aire como una góndola.

Wiersch indica que las tareas principales del VW AutoMuseum son conservar la tradición de fabricación de coches mediante la investigación y la presentación, así como apoyar y distribuir el conocimiento relativo a la historia técnica de Volkswagen.

“Las historias que giran alrededor de los coches son la parte interesante”, afirma. “Puede ver los coches en todas partes”.

Marketing eficaz

Las visitas y los museos de coches quizá tengan un público intrínseco de expertos en automóviles que acuden a sus puertas, pero no todas las ubicaciones tienen tanta suerte.

Lugares como el Intrepid Sea, Air & Space Museum en la ciudad de Nueva York tienen que ser inteligentes con su marketing y su publicidad.

“No nos interesa el beneficio”, afirma Denise Downing, Director de Relaciones Públicas y programación de eventos. “No podemos sacar un anuncio de toda una página en el New York Times”.

Downing dice que los empleados de Intrepid elaboran las ferias de muestras y su cuadro de contactos de formación, además de contar con un día dedicado al profesor. El año pasado, ofrecieron a todos los profesores una visita a sus instalaciones educativas donde promocionaron los distintos talleres. Los profesores también recibieron entrada gratuita al museo durante un año.

Además, el personal de Intrepid trabaja codo con codo con otros museos, organizaciones y atracciones.

“Estos son nuestros amigos”, afirma Downing. “Nos promocionamos y ayudamos mutuamente y hacemos lo posible para comercializarnos mutuamente”.

Una de esas empresas conjuntas fue la semana de los niños de Intrepid, que se celebró el pasado febrero. Esta promoción especial hizo que una serie de socios establecieran una tienda en propiedad e interactuaran con los visitantes.

Por ejemplo, la American Society of Civil Engineers (Sociedad Americana de Ingenieros Civiles) mostró a los niños cómo diseñar un aeroplano de papel súper aerodinámico, construir el barco de aluminio más resistente o fabricar una casa de malvavisco que puede soportar un terremoto. El Big Apple Circus (Circo de la Gran Manzana) ayudó a los niños a aprender a hacer malabares, mimo, equilibrios y ser un director de circo. Los marines de Estados Unidos mostraron parte del equipo que utilizan y ofrecieron a los visitantes una noción de lo que es un centro de instrucción de reclutas.

El Intrepid también ofrece varias actividades a lo largo del año que aguzarán los sentidos de los estudiantes visitantes.

En “Sink or Swim: Why Do Boats Float” (Hundirse o nadar: por qué flotan los barcos) los escolares aprenden a diseñar sus propios barcos flotantes mediante la exploración de los conceptos fundamentales de la flotabilidad. Con “Heroes Remembered” (Recuerdo a los héroes), los alumnos conocen a la gente que hizo sacrificios para conservar el modo de vida estadounidense. Exploran equipos de descubrimiento y examinan fotos y documentos originales para apreciar mejor las funciones de los militares con énfasis en las mujeres y otros grupos minoritarios.

“Queremos mostrar la humanidad detrás de la maquinaria”, afirma Gene Carlucci, educador superior del museo.

Es importante ayudar a los educadores a satisfacer sus necesidades curriculares y a conseguir sus objetivos académicos, añade. Por lo tanto, todos los materiales y programas corresponden a los estándares de aprendizaje y del programa de estudios del estado de Nueva York (y otros).

“Queremos que merezca la pena a profesores y alumnos”, afirma Carlucci.

Las instalaciones que ofrecen servicio de comedor en las escuelas suelen contratar a profesores para que ayuden, añade Christopher Naylor, director de Engage, una asociación con sede en Inglaterra para educadores de galerías, educadores de artistas y otros profesionales de las artes y la educación.

“Esto puede resultar muy útil, pero la tendencia será que el profesor enseñe sobre objetos de museos de un modo muy similar al método de enseñanza en la escuela”, afirma.

Un enfoque mejor sería utilizar a profesionales que trabajen como educadores de museos o galerías. Su función es inventar nuevas visitas, talleres y proyectos para varias exposiciones y grupos de público.

“Suelen trabajar con artistas-educadores que pueden proporcionar las experiencias más excitantes y estimulantes para el público, al hacer que los visitantes respondan ante objetos y ante el arte a su modo”, afirma Naylor.

El sitio web de Engage, www.engage.org, dispone de una base de datos “Educator Locator” (Educador ubicador) con información sobre autónomos que pueden asesorar y organizar proyectos cortos para instalaciones.

Forme parte de la experiencia

Los museos no acaparan el mercado de las ofertas de diversión, aunque también educativas. Los parques de atracciones y temáticos también pueden ser un buen destino para viajes escolares y para padres que buscan algo más por el precio de la entrada.

Hersheypark en Hershey, Pensilvania, reserva una serie de días dirigidos especialmente para los alumnos de colegios e institutos. Por ejemplo, el día de la física permite a los alumnos de institutos realizar una serie de experimentos con las atracciones del parque.

Las actividades van desde lo sencillo, donde los estudiantes cogen una lata de pelotas de tenis y pueden crear un acelerómetro casero a fin de medir fuerzas g a bordo de la atracción, a lo complejo, donde los alumnos llevan elementos de recogida de datos en un chaleco de Velcro, introducen información en un ordenador portátil e imprimen gráficos acerca de lo que experimentaron sus cuerpos a bordo de la atracción, explica Susan Kunisky, directora adjunta de ventas para Hershey Entertainment Group. Se trata de una combinación de promoción de la educación y de Hersheypark.

“Numerosos problemas de matemáticas que realizan los chavales en el colegio son sólo genéricos (un tren sale de la estación…)”, declara. “Hemos creado un folleto con actividades de la vida real”.

Por ejemplo, para evaluar los conocimientos de probabilidad de los alumnos, deben pensar en varias distribuciones al sentarse en la atracción Tilt-a-Whirl de Hershey.

Desde una perspectiva comercial, Hershey también saca provecho. Disfruta de gran afluencia en estos días especiales, afirma Kunisky.

Legoland California en Carlsbad también se esfuerza por desarrollar las mentes de los niños. El personal educativo del parque ha creado viajes de campo instructivos centrados en matemáticas y en la ciencia.

El programa “Energy in Motion” (energía en movimiento) sirve para que los niños creen una miniatracción y después recojan, almacenen y transfieran energía solar para hacerla funcionar. “Funtastic Gears” sirve para que los niños creen una atracción que utilice engranajes para cambiar de velocidad y de dirección. Por último, “Dig Those Dinos” (Buscar dinosaurios) permite a los chavales ser paleontólogos y buscar “restos” de dinosaurios en arenales.

Kimberly Clark, jefa de relaciones públicas, afirma que Legoland está trabajando con los niños y los padres que comparten los valores de imaginación y creatividad de Legoland. “Traemos al tipo de visitantes que no desean ir a alguna parte y sentarse y hacemos que les suceda la experiencia”, afirma. “Se trata más de ser prácticos y trabajar la mente. Quieren formar parte de la experiencia”.


Sano y salvo

Harold Hudson habla de su traslado al sur, de su pasión por la seguridad en las atracciones y de la familia que adora

De Tim O’Brien

El sector de las atracciones es la segunda carrera de T. Harold Hudson. Hoy en día podría ser perfectamente un ejecutivo de empresa de electrónica jubilado viviendo en Cleveland si su mujer no hubiera insistido en que quería vivir en climas más cálidos que el de Ohio.

“Un día en 1978 Betty Lynn me comentó que se iba a mudar al sur y me preguntó que si también quería ir”, ríe Hudson, al admitir que el mensaje era claro: era hora de buscar otro empleo, al sur de Ohio. “Tenía currículos en el correo y había contactado con un cazatalentos en menos de una semana”.

El cazatalentos no tardó mucho en llamar a Hudson y decirle que el parque de atracciones Six Flags cerca de St. Louis, Missouri, buscaba un ingeniero. Llegó al trabajo y pasó siete meses como director de empresa de ingeniería en Six Flags Over Mid-America. El 2 de junio de 1979, se le trasladó a Six Flags Magic Mountain en Valencia, California, donde pasó dos años como jefe de mantenimiento del parque. Tanto él como Betty Lynn disfrutaban del clima de allí.

A medida que crecía Six Flags, era evidente la necesidad de un director de ingeniería y la empresa trasladó a Hudson a las oficinas centrales de Los Angeles, California, como director de ingeniería. Bally compró Six Flags en 1984 y Hudson y el grupo se trasladaron de nuevo al norte, a Chicago. Tres años después, la propiedad cambió de nuevo y las oficinas centrales se trasladaron a Arlington, Texas. Una vez allí, Hudson no tardó mucho en convertirse en vicepresidente de ingeniería de la empresa, con lo que los ingenieros de cada parque le informaban directamente a él.

Time Warner adquirió la empresa en 1991 y los Hudsons se mudaron de nuevo, esta vez a las nuevas oficinas centrales de Parsippany, Nueva Jersey. Después volvió al Estado de la estrella solitaria en 1997 y trabajó fuera de las oficinas en Six Flags Over Texas. Hudson dejó Six Flags en 1999, poco después de que Premier Parks comprara la empresa.

Betty Lynn y Harold prefirieron quedarse en Texas, donde Hudson creó su propia empresa de consultoría del sector de atracciones (AAPRA–All About Parks, Rides, and Attractions) en la pequeña comunidad de Southlake, entre Dallas y Fort Worth. En estos días, Hudson aún viaja por el mundo por negocios y ha salido muchas veces. A Betty Lynn normalmente puede vérsela junto a él en sus viajes. “Tras viajar durante tantos años para Six Flags solo, es divertido tenerla a mi lado en la carretera. Hemos visto muchas cosas y nos hemos divertido mucho mientras trabajaba y hacía lo que me gusta”.

Durante la estancia de 21 años de Hudson en Six Flags, se ganó una reputación como un profesional de seguridad de atracciones experto y afectuoso. “La combinación de su amor por lo que hacía y su amplio conocimiento llevó todo nuestro programa de seguridad, así como a toda la empresa, a un nivel más alto”, afirma el jefe anterior de Hudson, Larry Cochran, máximo ejecutivo de Palace Entertainment en Newport Beach, California.

Mientras que Cochran utilizó las habilidades de Hudson en varios aspectos del negocio, incluida la obtención de las atracciones, instalación, negociación de contratos, estudios de viabilidad, seguridad y mantenimiento, su principal participación fue en la seguridad, desarrollo y modificación de atracciones. “Estoy bastante orgulloso de lo que fuimos capaces de lograr en el desarrollo de las atracciones. Éramos bastante innovadores para aquella época”, comenta Hudson a Funworld. “ Larry me dio numerosas oportunidades para participar”.

Desarrollo de atracciones

Gran parte de lo que consiguieron Hudson y su equipo de Six Flags en el desarrollo de atracciones fue más innovación y evolución que invención. “En la mayoría de los casos, con la atracción básica estándar ampliamos su popularidad con la ingeniería”, afirma, señalando que la tecnología moderna hizo todo lo posible. “La tecnología ha cambiado el sector en gran medida. Si no fuera por los cambios realizados, gracias a la nueva tecnología, hoy en día habría numerosos visitantes insatisfechos en el parque”.

La capacidad de atracciones es el mayor cambio que ha permitido la tecnología, señala Hudson: “Por ejemplo, en 1978, no podíamos poner en funcionamiento más de dos trenes en una montaña rusa. Ahora, con los avances realizados en los sistemas de seguridad electrónicos en las montañas rusas, podemos poner en funcionamiento cuatro o cinco trenes, lo que aumenta enormemente la capacidad”.

La creación de frenos magnéticos a prueba de caídas permitió la creación de la atracción de caída libre, una de las tres “atracciones más innovadoras de todos los tiempos”, según Hudson. Las otras dos son la atracción de rápidos y la montaña rusa invertida. Hudson y Six Flags participaron en el desarrollo de las tres.

Antes de la montaña rusa invertida, donde los coches se montan en la parte inferior del raíl sólo con aire bajo el asiento, los trenes de las montañas rusas realizaban inversiones dentro de los bucles.

Por primera vez, la montaña rusa invertida permitió bucles externos, por lo que los pies de los pasajeros marcan el camino. Six Flags Great America en Gurnee, Illinois, inauguró el nuevo concepto en 1992 como “Batman the Ride”. “Trabajamos muy estrechamente con Bolliger y Mabillard para crear esta atracción, que ahora está en parques de todo el mundo”, afirma Hudson con orgullo.

Los frenos de bloqueo, posibles gracias a la innovación tecnológica, ayudaron a hacer realidad la montaña rusa invertida, declara Hudson: “Fue una idea innovadora que hizo posible la tecnología en evolución. Llevamos la tecnología a sus límites cuando creamos la montaña rusa invertida”.

Primera carrera

A los 17 años, Hudson se alistó en las Fuerzas aéreas de Estados Unidos como técnico de radares y se enamoró inmediatamente de la electrónica. Tras un periodo de cuatro años con las Fuerzas aéreas, en 1961 se fue a trabajar a Hickok Inc., una empresa de electrónica de Mississippi. No había pensado en ir a la universidad, pero cuando miró alrededor y vio ingenieros con títulos universitarios que ganaban cuatro veces su salario, decidió que sería prudente estudiar más.

Trabajó a tiempo parcial cuando fue a la universidad durante un periodo, pero pronto se dio cuenta de que si quería graduarse en un lapso de tiempo razonable, debería dedicar toda su atención a la universidad. Esa decisión le llevó a titularse en ingeniería eléctrica en la Mississippi State University en 1967.

Tras la graduación, Hudson volvió a Hickok durante otros 11 años, de los cuales los últimos nueve fueron en Cleveland. “Mi decisión de abandonar Hickok y trabajar para Six Flags fue muy importante en mi vida. Me alegré de trabajar ahí, pero sin duda me sentí muy realizado con mi segunda carrera”, afirma Hudson, subrayando que aún se lleva bien con su antigua empresa y actualmente está en el consejo de administración.

¿Cómo le preparó su primera carrera para el sector de las atracciones? “Creo que los conocimientos que adquirí como jefe, al tratar con tanta gente durante esos años, fue una gran ventaja cuando fui a trabajar a Six Flags”, afirma. “Cuando era ingeniero eléctrico, participé en otras disciplinas de ingeniería que me permitieron comprender varias cuestiones, y eso evidentemente me sirvió de ayuda en Six Flags”.

Sector en constante cambio

Cuando Hudson trabajó para el sector en 1978, las cuestiones de seguridad de las atracciones no eran tan importantes y visibles como lo son hoy. Los tiempos cambiaban en 1978, según Hudson, y Six Flags se encontraba entre las primeras empresas de parques que reconocieron que los parques necesitaban más pericia técnica.

Hudson ha sido miembro del ASTM F-24 Committee on Amusement Rides and Devices desde 1979, y su dedicación a la seguridad del sector ha crecido hasta convertirse en una pasión. A lo largo de los años ha desempeñado numerosas funciones para el comité ASTM, incluyendo su periodo actual en ASTM Technical Task Group of Amusement Ride Design Criteria, ASTM F-2291. Durante los últimos cinco años, ha participado en ese grupo, trabajando como jefe de grupo de tareas de las secciones 1-7, que incluye criterios de diseño generales, gálibos, sistemas de frenado y aceleración, como los límites de fuerza g. Desde que participó en ese grupo de tareas, Hudson ha estudiado todos los estándares de atracciones del mundo. “Fue un proceso muy amplio y ocupó mucho tiempo, pero todos estamos muy orgullosos del resultado de los esfuerzos”, afirma. “La seguridad en las atracciones me resulta apasionante. Para mí es muy importante seguir formando parte del proceso, un proceso interminable, ya que siempre podemos mejorar los estándares a medida que avanza la tecnología”.

Durante años Hudson ha compartido sus conocimientos en muchas ocasiones como profesor en los seminarios de seguridad de AIMS y en los talleres de seguridad de IAAPA. En 2003, ganó el premio de servicio público de IAAPA por su trabajo como miembro del Blue Ribbon Panel que investigó la relación entre las lesiones cerebrales y las montañas rusas. En 2004, recibió el premio Jimmy Floyd de ASTM por su “compromiso en el avance del sector de atracciones: por sus años de servicio prestado como miembro de ASTM F-24; y por sus contribuciones destacables y su liderazgo ejemplar en el equipo de tareas de estándares mundiales”.

“Estaba muy orgulloso de que Harold Hudson fuera empleado de Six Flags”, afirma Spurgeon Richardson, antiguo director general de Six Flags Over Georgia y hoy presidente y director general del Atlanta Convention and Visitors Bureau. “Entró aquí a trabajar y se ha esforzado mucho en ello. A su vez, esa gran capacidad de trabajo le ha granjeado un enorme respeto como experto en seguridad en el sector de parques de atracciones. Su currículum de seguridad habla por sí solo”.

Por el amor de los parques

Rara vez Hudson pasa por un parque sin detenerse, aunque no le paguen por trabajar ahí. “No puedo evitarlo. Entro, paseo y siempre busco cosas que podrían hacerse mejor. Si hay una atracción en la que no me he montado nunca, normalmente la probaré”, afirma Hudson, que señala que sus visitas a los parques a menudo se convierten en una especie de consumidor secreto no remunerado. “Normalmente no informo a la dirección a menos que sea algo que realmente necesite tratarse, en concreto en cuestiones de seguridad”.

Betty Lynn no tiene la misma pasión que él por los parques, “pero sabe que me encanta y que lo necesito y me acompaña”. Sus tres hijos, Hal, Cynthia y Michele, pensaron que fue “lo mejor” que su padre trabajara para Six Flags y, al final, los tres trabajaron en los parques también. Recuerda que en Magic Mountain su hijo, Hal, ayudó a probar la montaña rusa “Colossus”. El niño de 13 años montó en la atracción 36 veces seguidas “para la causa”, asegura su orgulloso papá. Magic Mountain también desempeñó un papel importante en la vida de los Hudsons, ya que Hal, cuando trabajaba en el departamento de mercancías, conoció a su mujer, Beverly, que trabajaba en Candy Kitchen. Son los padres de dos de los cuatro nietos de Harold y Betty Lynn.

Desde la formación de AAPRA en 1999, Hudson ha trabajado para muchos otras empresas de parques temáticos, incluido Palace Entertainment y The Walt Disney Company. Cuando Terra Mítica se estaba construyendo en Benidorm (Alicante) en 2000, Hudson pasó tres meses allí como consultor para sus atracciones e instalaciones.

Un buen líder

Aunque es humilde, relajado y moderado, Hudson puede ser enérgico si es necesario. “Podía ser exigente cuando era necesario ser exigente, pero al serlo, siempre conseguía mantener ese respeto para los que trabajaban con él”, recuerda Cochran de Palace. “Es un gran comunicador y un jugador de equipo”. Richardson está de acuerdo: “Siempre está dispuesto a echar una mano al que necesite ayuda. La seguridad es su preocupación y siempre está dispuesto a compartir su amplio conocimiento con el que lo solicite”.

Joe Schillaci, antiguo director general de varios parques Six Flags y actual Presidente y Consejero Delegado de Freemont Street Experience en Las Vegas, Nevada, también ha estado al tanto de la capacidad de Hudson de granjearse el respeto y la amistad de sus colegas. “ Harold es un tipo afectuoso y busca la calidad”, afirma Schillaci. “No exagero cuando digo que adorábamos su conocimiento y sus habilidades en Six Flags. Sus conocimientos y su supervisión, junto con su actitud moderada, le ganaron el respeto de todos sus colegas. Dirigía un gran departamento y fue capaz de enseñar a muchos en su camino”.

Schillaci trabajó directamente con Hudson durante el trágico incendio en el decenio de 1980 en Six Flags Great Adventure en Nueva Jersey. “Era un maravilloso portavoz no sólo de nuestra empresa sino también del sector”, recuerda Schillaci. “Mostró grandes dosis de tacto y credibilidad durante esos días de crisis. Su relación con los medios y con el público siempre era sincera y respetuosa porque siempre era honsto con ellos”.

Ya no puede llevar el mismo ritmo que antes, pero Hudson dice que le queda mucho para jubilarse. “Creo que como ya no tengo que estar en el trabajo a las 9 en punto, se podría decir que estoy semijubilado”, ríe. “Pero me gusta demasiado este sector como para dejarlo. Puedo vislumbrar un díaen el futuro en el que lo único que tenga que hacer es ir a pescar”.

Hudson ve sus conocimientos en el sector, la mayor parte de los cuales los ha obtenido de la experiencia y de la prueba y error, como algo que debe seguir utilizando. “Tengo mucho que compartir y quiero compartirlo”, declara. “Odiaría ver cómo todo este conocimiento que he ganado a lo largo de los años se va al garete”.

Cochran añade: “Si Harold Hudson se jubilara y dejara de trabajar, sería como si se incendiara una biblioteca”.


La siguiente ola

Parque acuático cubierto para captar la atención de los que buscan grandes sensaciones con atracciones acuáticas mayores y más rápidas

Por Dan Emerson

Aunque Wisconsin Dells, Wisconsin, ha sido durante mucho tiempo la meca de los deportes acuáticos, el surf nunca ha sido una de sus atracciones (al menos hasta el fin de semana del Día de los Caídos en 2004, cuando el parque acuático cubierto Kalahari llevó al campeón de surf aficionado Bethany Hamilton para bautizar su nuevo WaveLoch FlowRider. Posteriormente en ese verano Kalahari preparó una competición con surfistas profesionales sobre las olas de metro y medio a una velocidad de 30 millas por hora (casi 50 km/h). Las olas se crean con motores de 85 CV de propulsión por chorro, que bombean 50.000 galones (casi 190 m 3) de agua a presión por minuto.

Aunque Kalahari ya era el mayor parque acuático interior de Estados Unidos, su propietario, Todd Nelson, quería ampliar su atractivo para captar a los adolescentes en busca de sensaciones en los otros deportes de tabla (monopatín y snowboard). Parece que causó sensación y prueba de ello es la última tendencia en parques acuáticos cubiertos: atracciones acuáticas mayores, más altas, más rápidas y más emocionantes.

Junto con la emoción, FlowRider también introduce un elemento de “habilidad” que atrae a los quinceañeros. Los usuarios pueden hacer giros y realizar recortes y otras maniobras. La mayoría de los usuarios montan en tablas en posición tumbada boca abajo o de rodillas, pero también pueden montar de pie si firman una renuncia de seguridad.

Impresionado por “una de las mejores atracciones que he visto jamás”, Nelson también solicitó un segundo FlowRider para el parque más nuevo de Kalahari en Sandusky, Ohio.

Ingenio de interior

Nelson afirma que el sector de parques acuáticos cubiertos ha ido siguiendo el ejemplo de Las Vegas, Nevada. “Los consumidores desean saber que está a la vanguardia y que podrá contribuir a hacer más excitantes sus vacaciones”, afirma. “Poder decir que eres el primero o el más grande carece de valor respecto al modo en que planteamos y promocionamos nuestras instalaciones. En este sector, hay que utilizar el ingenio para que los visitantes sigan acudiendo (si no lo hace, alguien lo hará). Esto es algo que Las Vegas sabe desde hace mucho tiempo. Las empresas han invertido miles de millones para seguir evolucionando a ojos del consumidor.

“Nuestro objetivo es llegar al extremo y traerlo aquí al interior para que la gente pueda disfrutar de nuestras atracciones durante todo el año. El secreto es atraer a toda la familia, incluyendo a aquellos que buscan emociones”, explica Nelson. “Nuestra filosofía es superar los límites y romper barreras, lo cual hemos conseguido ya en ambas propiedades de Kalahari”.

En mayo, Kalahari también debutó en su nuevo parque de 78.000 pies cuadrados (casi 24.000 metros 2) en la ZipCoaster de Whitewater West Industries, en Sandusky, que se ha calificado como la primera montaña rusa de agua “ingrávida”. Está diseñada para dar a los usuarios una sensación de ingravidez mientras los propulsan por caídas libres, pendientes y curvas de gran peralte a velocidades de hasta 20 millas por hora (32 km/h). Mientras que la mayoría de las atracciones emocionantes y de las montañas rusas desaceleran cuando los usuarios se aproximan a lo alto de una colina, ZipCoaster propulsa las balsas hacia arriba por el agua. (Para obtener más información sobre ZipCoaster, vaya a la página 92).

Numerosas instalaciones cubiertas están instalando atracciones acuáticas exteriores tradicionales para aumentar el drama. Por ejemplo, Great Wolf Wisconsin cuenta con un Howlin’ Tornado de ProSlide, una atracción de tobogán acuático de seis pisos y de 3 millones de dólares que incluye un caída vertical de 53 pies (16 m). Mientras tanto, el Innovative Rock Climbing de Florida ha instalado su Hydrophobia (que combina una cascada y una pared de escalada de  25 pies, casi 8 metros) en varias instalaciones cubiertas.

“Estos proyectos de interior cada vez son más grandes en tamaño y con ello están llevando más atracciones clásicas de exterior a instalaciones cubiertas”, afirma Rick Root, presidente de World Waterpark Association. “Los proveedores están constantemente bajo presión para sacar nuevas generaciones de atracciones, así como para incorporar nuevas tecnologías en atracciones existentes”.

Otra señal de la tendencia creciente y rápida, es la publicidad avanzada relativa a Waterpark of America (WOA), que abrirá el próximo verano en Bloomington, Minnesota, justo al norte del Mall of America. El parque cubierto de 100 millones de dólares incluirá la montaña acuática más alta del mundo. La montaña acuática de fibra de vidrio translúcida de 76 pies (23 metros) de altura fabricada por ProSlide (diseñada para imitar al Split Rock Lighthouse que da al Lago Superior) serpenteará alrededor del exterior del edificio, volverá a entrar en el edificio y serpenteará de nuevo por fuera. No sólo será excitante para los usuarios, sino que también representa “un uso muy eficaz del espacio”, señala el diseñador de WOA Jeff Nodorft de Ramaker and Associates con sede en Wisconsin.

El parque cubierto de 70.000 pies cuadrados (21.300 m 2) que está construyendo el promotor Jeff Wirth de Minneapolis, estará junto a un lugar de veraneo familiar de 403 habitaciones. Junto con zonas de juegos de niños de varios niveles con cangilones oscilantes y cañones de agua, estructuras para escalar y montañas acuáticas más pequeñas de 10 a 14 pies de altura (3 a 4 metros) entre otras características, WOA también tendrá un simulador de surf FlowRider, la mayor atracción cubierta de balsas familiares de Estados Unidos, una cascada y una pared de escalada en roca, géiseres y cañones de agua, recorridos en kayak y otros atractivos, incluido un centro de juegos de 5.000 pies cuadrados (1.500 m 2), comedor, salas de fiesta y taquillas.

Creando comodidad

No es de sorprender que el mayor desafío de los diseñadores y operarios de los parques cubiertos sea idear el modo de proporcionar la mayor diversión y emoción por metro cuadrado, además de ofrecer suficiente espacio para cambiarse, descansar y ver las atracciones.

“Intentamos crear la mayor emoción dentro de un espacio”, afirma Matt Freeby, director de operaciones de Water Technology, Inc, en Beaver Dam, Wisconsin.

Por supuesto, junto con la emoción, los visitantes también necesitan un lugar para relajarse, señala Freeby. “Hay un punto de rendimiento decreciente. Estos parques no funcionan igual de bien si se intenta poner demasiado en ellos sin espacio suficiente para que la gente se siente y se relaje. De lo contrario, el parque parecería abarrotado e incómodo. Si hay algo que busca la gente en sus vacaciones es comodidad”.

Según Rick Hunter, presidente y director general de ProSlide, en Ottawa, Canadá, los nuevos parques están “incluyendo bajo cubierta casi todas las atracciones principales exteriores, lo cual hubiera sido impensable hace unos años”. Por ejemplo, la atracción de balsas familiares Mammoth River de ProSlide se ha instalado en los nuevos parques Great Wolf Lodge en Poconos y Williamsburg, Virginia.

Como resultado, “los parques cubiertos llegan a una población muy amplia”, señala Hunter, “a un nivel que nadie pudiera haber imaginado. Esto ha causado sensación en el mercado. Y se debe a las experiencias tan emocionantes incluidas en la oferta del producto”.

Sólo el principio

ProSlide tiene un equipo de unos seis empleados que participan en tormentas de ideas para conseguir atracciones acuáticas cubiertas mayores y mejores. Aunque las nuevas atracciones requieren cierta cantidad de potencia para que el agua circule rápidamente, “el agua es un gran lubricante”, señala Hunter. “Las atracciones acuáticas alimentadas con la gravidez también pueden ser ingrávidas, arriba y abajo. Esto es inmenso”.

Mientras tanto, en el mercado de parques acuáticos cubiertos europeos, las mismas atracciones emocionantes que están incrementando la popularidad de los parques en Estados Unidos están “muy establecidas”, según un consultor del sector con clientes internacionales. No obstante, no se trata de una tendencia reciente. “Nos llevan 15 años de delantera en Europa”, señala Lamb.

Mientras que los parques acuáticos cubiertos acaban de florecer en Estados Unidos, “en Europa no es un fenómeno nuevo”, afirma Terry Ramaker, Directora General del diseñador de parques con sede en Wisconsin, Ramaker and Associates, que ha trabajado como consultora en varios parques cubiertos concebidos para Rusia. “Estos parques se crearon allí hace 25 años. Ese es uno de los motivos que han ayudado a impulsar un crecimiento explosivo en Estados Unidos ahora (no estamos en una curva de aprendizaje). La tecnología y los métodos de construcción de estos parques están probados y son ya una realidad”.

Con el tiempo, “el producto es cada vez más sofisticado. Las pendientes se construyen más anchas cada vez, de manera que cuatro o cinco miembros de una familia compartan la experiencia juntos”, señala Ramaker.

Continuando, David J. Sangree, Director de Consultoría de Hospitalidad para US Realty Consultants en Cleveland, Ohio, cree que la tendencia “mayor y más rápida” en las atracciones de parques cubiertos seguirá en un futuro previsible, con 19 instalaciones cubiertas nuevas que se abrirán este año. Como sucede con el sector de parques de atracciones, los propietarios y operarios de parques acuáticos cubiertos se han dado cuenta de que para atraer a nuevas familias a sus instalaciones y hacer que los visitantes vuelvan de nuevo, tendrán que trabajar de forma continuada a fin de añadir nuevos componentes y mantener el concepto “fresco”, explica Sangree. Eso significa “toboganes y montañas acuáticas más rápidas, más altas, con mayor pendiente y más intrincados”.

Nelson afirma que Kalahari puede proporcionar: “Intentamos pensar a lo grande y no dejar que el espacio limite nuestras ideas. Si pensamos que algo es suficientemente atractivo, hacemos espacio. En este negocio, hay que abrir la mente y hacer que las cosas funcionen. Si las empresas no desean derribar muros para introducir una gran atracción, acabarán perdiendo”.