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August 2005
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Aprendiendo el oficio

Sally Corporation comenzó a construir un imperio de animatrónica y recorridos de suspense con sólo una cabeza parlante.
Por Tim O’Brien

Ya es hora de dejar las cosas claras.

John Wood posee dos amores de larga duración: Sally y Sherry. Ha estado más tiempo con Sally que con Sherry, pero quiere a ambas. Las dos han sido amables y generosas con Wood mientras se convertía en un hombre de negocios de proyección mundial. Ha estado con Sally Corporation, su empresa, desde 1977; con Sherry, su esposa, desde 1980.

“La gente a veces se confunde con el nombre de la empresa y se cree que es el de mi mujer", se ríe Wood. “Su confusión aumenta cuando descubren que Sally fue el nombre del primer robot creado por Rob Holland, un dentista, como tarea cuando estudiaba en la universidad. Sally Sharp era una amiga de Holland en la escuela, uno de los tres fundadores de la empresa. Realizó su primer ingenio parlante a imagen y semejanza de ella. Cuando le tocó ponerle nombre, eligió el de Sally.

Tres Johns –John Rob Holland, John Fox y John Wood- fundaron la multinacional. Hoy en día Wood dirige la empresa, mientras que los otros dos se han dedicado a otras actividades. El proyecto parlante de Holland permaneció olvidado en su garaje durante años hasta que su amigo John Fox lo vio y reconoció el potencial de los robots parlantes. Ya decididos a crear una compañía en torno a Sally, los dos hombres casados, con familia y buenos trabajos, pidieron a Wood, por aquel entonces soltero y empleado en un fondo de inversión inmobiliario, que se uniera a ellos e n la aventura.

“Necesitaban a alguien a tiempo completo, alguien que pudiera jugársela sin arriesgar el bienestar de su familia”, recuerda Wood. “Yo estaba soltero, sin familia y tenía algunos ahorros guardados, así que yo era justo lo que buscaban.”

Wood trabajó sin sueldo los nueve primeros meses y terminó con 7.500 dólares ese año. Incluso después de transcurridos varios años, Wood señala que el trabajo de Sherry era muy importante para la supervivencia de la familia mientras él se afanaba largas horas recorriendo muchos kilómetros para vender robots e ingenios parlantes.

Estaba muy convencido de lo que hacía y trabajó muy duro para convencer a otros también. “Estaba impresionado con la tecnología de Sally y vi un gran futuro para ella”, señala. “Había estado en la Feria Mundial en 1964 con mi familia y me dejaron maravillado los ingenios animados en varios puestos. Me quedé embobado mirando y estaba alucinado de como podían contar esas magníficas historias.”

El padre de Wood era optometrista y Wood pensó en seguir sus pasos. Sin embargo, en la universidad pronto descubrió que las clases de ciencias necesarias para ser optometrista “me resultaban difíciles. Me cambié a económicas y casi al mismo tiempo me enamoré del aspecto narrativo de la Historia”, aclara. “Todavía recuerdo a uno de mis profesores, el Dr. Smiley. Contaba unos relatos fascinantes sobre la historia del Sur. De veras estimuló aún más mi interés sobre la buena narrativa.”

Aduce que la narrativa con la que disfrutó mientras se hacía adulto le ha ayudado en su cargo actual. “Prácticamente todo lo que hacemos actualmente tiene un fuerte componente de narración”, añade, y observa que la narrativa de tipo cultural le hizo interesarse primero por la revista National Geographic, única publicación no relacionada con su sector a la que sigue suscrito. “A menudo busco información allí cuando estamos investigando un nuevo proyecto.”

Al igual que la mayoría de los suscriptores devotos de National Geographic, Wood conserva todos los ejemplares de la famosa publicación. “Un día llegué a casa y Sherry los tenía perfectamente guardados en cajas e iba a regalarlos”, cuenta Wood. “Le quité la idea de la cabeza de inmediato. Pero le aseguré que podría regalarlos en un futuro -¡al día siguiente de mi muerte!”

Yendo hacia adelante

Sally Corporation ha evolucionado a lo largo de los años. Comenzó creando robots de una sola identidad. Estos personajes fueron combinados para formar bandas musicales animadas en una segunda fase de la evolución de Sally. La tercera fase consistió en introducirse en el campo de los recorridos de suspense con animatrónicos. Esa tercera fase contribuyó a popularizar los recorridos de suspense de nuevo en parques de atracciones regionales y en parques temáticos por todo Estados Unidos.

De las tres fases, Sally ha tenido el mayor éxito en el desarrollo de los recorridos de suspense y se ha hecho un nombre mundial. Fue la experiencia que Wood y su personal fijo de artistas profesionales y narradores obtuvieron durante las fases iniciales del crecimiento de la empresa la que ayudó a que la presente etapa resultara un éxito.

En los primeros tiempos de Sally, Wood conducía por todo el país vendiendo robots de una sola identidad. La venta de Santa Claus en escaparates y ratoncitos Pérez para las consultas de los dentistas le mantuvo ocupado durante varios años. Entonces, a principios de los ochenta ocurrió lo que Wood denomina el "fenómeno de Chuck E. Cheese", por el que se crearon centros para la toda familia que incluían pizza, juegos y máquinas recreativas a base de monedas, así como espectáculos musicales animados. A pesar de no vender directamente a Chuck E. Cheese o a Showbiz Pizza, había multitud de empresas que se dedicaron al negocio.

“Muchos otros pensaron que podían hacer pizzas, comprar un espectáculo musical animado y lograr el éxito”, dice Wood. “Ahí es donde entramos nosotros”. Las primeras bandas que construyó Sally fueron para el salón de juegos del barco de Mark Twain. Para esa incipiente cadena de centros de diversión, Sally creó la banda de jazz de sabuesos de Dixielandia llamada Daniel y los Dixie Diggers. El plan inicial consistía en construir 128 restaurantes, pero sólo se inauguraron tres antes de que el ambicioso proyecto de expansión se paralizara. Afortunadamente, Sally retuvo los derechos de la banda, algunos de los cuales vendió durante el comienzo de los ochenta.

En 1984 la empresa obtuvo su mayor contrato hasta entonces, en el efímero proyecto de centro de entretenimiento de Six Flags, por un valor de 40 millones de dólares, en Baltimore. El espectáculo animado, basado en el tema circense, se componía de 52 figuras y de cinco escenarios rotatorios. “Aprendimos mucho de ese proyecto, lo cual nos ayudó a crecer como empresa”, evoca. Ese proyecto se inauguró en 1985 y cerró en 1990.

De bandas animadas a sustos animados

En 1985 y 1986, Sally vendió diversas bandas musicales animadas a varios parques de atracciones, incluyendo Adventureland, en Des Moines, Iowa; Hersheypark, en Hershey, Pennsylvania; Dutch Wonderland, en Lancaster, Pennsylvania; y Dorney Park, en Allentown, Pennsylvania. A medida que los centros de entretenimiento familiar de Celebration Station se expandieron, Sally facilitó 20 bandas para sus salas.

Más o menos en esa época, Wood tuvo una visión y lanzó a la empresa a su tercera fase. “Comenzaba a parecerme obvio que debíamos salirnos de la producción de personajes novedosos para dedicarnos a un negocio más estable y orientado al crecimiento”, señala. “Decidí que debíamos imitar a Disney y crear recorridos de suspense temáticos que contaran historias divertidas e interesantes.”

Los recorridos de suspense han formado parte de los parques durante más de un siglo y siempre han sido una de las atracciones más populares, y a pesar de ello, a mediados de los ochenta, nadie realizaba grandes recorridos de suspense modernos y permanentes en los parques de atracciones, según Wood. “Antes de los años sesenta, pocos parques carecían de recorridos de suspense, o atracciones similares”, recuerda. “A lo largo de los años empezaron a estar muy vistos a la par que menos populares”.

“Tengo que ponerlo en manos de John [Wood]”, dice Gary Story, antiguo Presidente de los parques temáticos Six Flags. “Tomó una decisión atrevida al apartar a Sally de las bandas animadas y conducirla en una nueva dirección. Fue arriesgado porque prácticamente nadie construía recorridos de suspense, y por ello la demanda era nula o casi nula. No sólo tuvo que construir una nueva especie de recorrido de suspense moderno sino también volver a crear mercado para el mismo.

Había ocasiones en que se podía añadir un recorrido de suspense al arsenal de atracciones de un parque y se incrementaba la asistencia al mismo. Entonces llegaron las contemporáneas e innovadoras montañas rusas, muy comerciales, que dejaron a los recorridos de suspense literalmente en la sombra. Disney empleó animatrónicos y construyó sus propios recorridos de suspense y el público respondió. A pesar de ello, nadie ofrecía un concepto similar a otros parques.

Por aquel entonces “habíamos aprendido a crear animatrónicos programables y parlantes comparables a los de Disney”, dice Wood. “Cogimos los animatrónicos y los adaptamos a una vieja forma de entretenimiento – el recorrido de suspense - y creamos una oferta completamente novedosa para los parques temáticos y de atracciones”.

“En los tiempos en que Sally comenzó a crear recorridos de suspense, muchos de los grandes parques excepto los de Disney y los de Universal, se habían deshecho ya de los suyos, principalmente por falta de capacidad, señala Rick Davis, historiador de recorridos de suspense y Director y Cofundador de los Darkride and Funhouse Enthusiasts (Entusiastas de los Recorridos de Suspense y de Casas de Diversión o DAFE). “La empresa fue capaz de utilizar un viejo concepto, modernizarlo y popularizarlo, más o menos lo que hicieron los fabricantes de montañas rusas hace 30 años. Tomaron un viejo concepto, la montaña de madera, y la modernizaron por medio del acero, lo cual insufló nueva vida a la industria de las montañas rusas.

La historia no se repite

Se le ocurrió a Wood que la mayoría de la gente no quería ver u oír la misma historia una y otra vez, aunque les hubiera encantado la primera. Como todo buen recorrido, pensaba Wood, tiene que contar una historia, la atracción no tendría una buena clientela si la gente se cansaba pronto del argumento. Lo cual nos lleva a introducir la interactividad como solución.

Posiblemente Sally fuera la primera empresa en crear la interactividad al añadir un elemento de salón de tiro al recorrido de suspense. Se guardan las puntaciones y los viajeros tienen cierta tendencia a hacer una y otra vez el recorrido para mejorar sus registros. “Convertimos el recorrido en una experiencia lúdica competitiva, lo que a su vez aumentó la posibilidad de repetir la experiencia,” observa. “Creamos el primer recorrido de tales características, un enorme viaje de 2.200 metros cuadrados al que llamamos ‘Cazafantasmas: El Recorrido de Suspense’, y lo exhibimos en la feria IAAPA de 1986. A la gente le encantó, pero nadie lo adquirió”. Hasta hoy, Wood lo denomina el “mejor recorrido jamás creado y nunca construido”.

A pesar de no conseguir vender ‘Cazafantasmas: El Recorrido de Suspense’, Wood y su gente atrajeron la atención de varios propietarios de parques y operadores, quienes en lugar de construir una nueva atracción de suspense, contrataron a Sally para mejorar y renovar los recorridos de suspense existentes en sus recintos incluyendo, ‘La Vuelta al Mundo en Ochenta Días’, en las torres Alton de Inglaterra y la ‘Mina de las Almas Perdidas’ en Canobie Lake, Salem, New Hampshire. La empresa también contribuyó de manera significativa al recorrido ‘Vecindario de Mister Rogers’ en Idlewild Park, Ligonier, Pennsylvania y la ‘Aventura de E.T.’ en los Estudios de Universal, en Orlando, Florida. El primer contrato “llave en mano” de recorrido de suspense llegó en 1991, en el Tokyo Dome (Japón), donde la empresa creó el ‘Paraíso Zombie’, que incorporaba un sistema de transporte fabricado por Togo, 57 figuras animatrónicas y escenarios y vestuarios con gran detalle, así como efectos especiales.

A principios de 1996, los propietarios de Family Kingdom en Myrtle Beach, Carolina del Sur, acudieron a Sally para que diseñara y construyera un pequeño recorrido de suspense interactivo en un edificio de 350 metros cuadrados que había albergado un restaurante mexicano. Wood y su grupo crearon el ‘La Redada al Gran Pistolero’, un recorrido interactivo estilo dibujos animados sobre México pensado para el pequeño parque. En lugar de los costosos animatrónicos, contenía figuras planas de colores iluminadas por una luz negra. Cuando se disponían a instalar el recorrido en Family Kingdom, Sally vendió otro de un tema similar a Doogom Land, en Seúl, Corea del Sur.

El éxito de ‘La Redada al Gran Pistolero’ les llevó al tema de piratas ‘La Guarida de los Ladrones Perdidos’ en Metro Mall en Filipinas, Seoul Land en Seúl, Corea del Sur, Wildwood Beach Boardwalk en Nueva Jersey e Indiana Beach, en Monticello, Indiana. En 1997 y 1998 siguió ‘La Aventura en el Polo Norte’ en parques de Filipinas y China. Después vino la ‘Caza del Fantasma’ en Lake Compounce, Bristol, Connecticut, el enormemente popular recorrido ‘Tiro al Fantasma’ y los cinco ‘Tiro al Fantasma de Scooby Doo’ para la cadena de centros de Paramount Parks.

Entre tanto, otras creaciones originales se construyeron para parques adicionales en Estados Unidos, Canadá, Bélgica y España. A principios de este año, el último proyecto de Sally, ‘La Aventura de Scooby Doo’ se inauguró en el Parque Temático de Madrid, España. También a comienzos de 2005 ‘Las Grandes Historias de Davy Crockett’ fue inaugurada por Phillips Entertainment, justo al lado de su atracción “La Aventura Encantada de Ripley”, en San Antonio, Texas.

Davis, de DAFE, parece un vendedor de recorridos de suspense cuando explica lo sensato que es hacer un recorrido de suspense. “Construir un recorrido de suspense es mucho más barato que una montaña rusa y ocupa mucho menos espacio. Además cuando llueve, hay tormenta o hace demasiado frío o calor en el exterior, el interior del recorrido sigue siendo igual de cómodo. Y si el recorrido no funciona, puedes redecorar el interior con facilidad y cambiar de tema para probar otra cosa. De veras me parece una decisión muy sensata”, subraya Davis.

Los resultados, hasta la fecha

Después de la presentación del complicado y sobredimensionado ‘Cazafantasmas: El Recorrido de Suspense’, Sally construyó 20 atracciones de menor envergadura antes de que le llegara la oportunidad de crear, y, esta vez sí, construir un recorrido importante –‘El Reto de Tutankhamon’ por valor de 8 millones de dólares. El recorrido se inauguró en Six Flags Bélgica en Bruselas, ahora conocido como Walibi Bélgica, con grandes elogios de la crítica en Mayo de 2003. El recorrido, de unos 1.500 metros cuadrados, incluye 54 animatrónicos y 15 grandes escenas. La puntuación obtenida al disparar a los 130 blancos interactivos determina cuál de las tres escenas a bordo de un coche le tocará al participante experimentar.

Story, de Six Flags, que contrató a Sally para construir ‘El Reto de Tutankhamon’ dice que el parque necesitaba algo “extraordinario” en una zona sin salida. “El edificio había albergado un viejo recorrido de suspense en su día, pero ya era hora de añadir algo nuevo y emocionante y también un poco diferente, así que a John se le ocurrió el tema del faraón Tutankhamon. Nos fue muy bien y sirvió como atracción anzuelo en ese rincón del parque”, dice Story.

Wood afirma hoy que construir robots, bandas animadas y recorridos de suspense emocionantes e interactivos ha sido una “gran” carrera, sin duda una de las que ha cambiado el panorama de los parques de entretenimiento y de la industria de las atracciones.

“Tenemos la oportunidad de crear magia todos los días. Es casi abrumador pensar que millones de personas montarán en los recorridos de suspense que hemos creado este año, y que casi todos saldrán con una gran sonrisa en el rostro y muchos de ellos torcerán la esquina corriendo para ponerse a la cola y dar otra vuelta”.

“Es una lección de humildad,” añade “recordar que todo empezó con sólo una cabeza parlante.”


Poder de permanencia
Después de años de incertidumbre vuelve el disparo con láser para toda la familia y a lo grande
Por Jeremy Schoolfield

Como todos los sectores empresariales que crecen demasiado en muy poco tiempo, la burbuja del disparo con láser estaba predestinada a estallar. Con apenas una década de existencia, había demasiados fabricantes que ofrecían demasiado producto para un mercado con demasiadas pocas oportunidades.

Así que, a finales de los noventa por fin sucedió: Los operadores y fabricantes de disparo con láser empezaron a hundirse –algo inevitable, coinciden los expertos del sector.

“A lo largo de los años, cuando algo tiene éxito, todo el mundo se apunta a ello”, señala David Peretz, fundador de Laser Star Amusements Inc., en Davie, Florida, en 1985, cuando aún pocos sabían lo que era el disparo con láser. El sector en Estados Unidos aumentó de tres fabricantes a finales de los ochenta a dieciséis a mediados de los noventa. Todo el mundo se subía al carro, recuerda Peretz, desde contratistas de defensa despedidos a gente que ofrecía productos en sus garajes. “Sencillamente, no había suficiente mercado para mantener a tantos fabricantes de disparo con láser”, y muchos acabaron en bancarrota o vendiendo a empresas más grandes para evitar un destino similar.

Ahora, una década después de que la fiebre del disparo con láser se convirtiera en descalabro el género es más estable que nunca, propietarios y fabricantes coinciden. El sector aprendió de sus propios errores y se mueve ahora en una dirección positiva de nuevo. Los centros de entretenimiento para la familia tienen todas las papeletas para beneficiarse drásticamente si se apuntan a la acción de la manera adecuada.

“Aún es razonable abrir un centro de 350 metros cuadrados con varias plantas, con comida, juegos y fiestas de cumpleaños y ganarse bien la vida”, dice Frank Seninsky, presidente y director general de Alpha-Omega Amusements en East Brusnwick, Nueva Jersey. “El retorno de la inversión es muy bueno”.

 

Hace mucho tiempo…

Según la Asociación Internacional de Disparo con Láser (ILTA), con sede en Indianápolis, el disparo con láser tal y como lo conocemos hoy en día surgió como creación de un tal George Carter III, quien imaginó un campo de batalla con láser mientras veía al Halcón Milenario disparar a los cazas imperiales en el clásico de 1977 “La Guerra de las Galaxias”. La extravagante idea de Carter dio sus frutos siete años después cuando su primera instalación Photon hizo su debut en Dallas, Texas, seguida al año siguiente con la primera franquicia de la marca en Toronto, Canadá.

 

Cómo cambian las cosas.

Pasadas dos décadas desde que Photon se diera a conocer en el mundo, hay en la actualidad más de 1.100 instalaciones de disparo con láser en el planeta, incluyendo más de 600 sólo en América del Norte, según estadísticas facilitadas por la ILTA. Personas de más de 40 países jugarán más de 6,6 millones de partidas de disparo con láser sólo este año, con participantes de edades comprendidas entre los 5 y los 80 años.

“Gente de todas las edades puede disfrutar del disparo con láser ya que es una experiencia totalmente absorbente”, dice Jason Bock, apodado ‘El Tío del Disparo con Láser’, en otros ambientes conocido especialista en medios y marketing, entre otras tareas) de LASERTRON en Amherst, Nueva York. “Es un deporte para todas las edades, ya que al contrario de lo que ocurre con muchos, está más equilibrado, independientemente de tu edad”. Si juego al baloncesto con mi hijo de 12 años, no tiene mucho que hacer contra mí porque aún le saco 30 centímetros y peso muchos más kilos. En una partida típica de disparo con láser, estamos en términos mucho más igualados”.

Seninsky cree que el bajón del mercado ocurrido a finales de los noventa fue una purga necesaria del sector. Indicó a los supervivientes –inicialmente una media docena en Estados Unidos, en la actualidad el doble- que la profesionalidad es la clave para mantenerse en el negocio, asevera; los fabricantes se han puesto de acuerdo para compartir ideas y ayudar a mejorar la imagen global del negocio, con equipos mejores, más fiables y más asequibles.

“Hace cinco años, el equipamiento de disparo con láser era ensamblado con premura y sólo se daba garantía de seis meses”, señala Shane Zimmerman, director ejecutivo de la ILTA. “Hoy en día los principales fabricantes crean un producto diseñado para un uso extensivo y comodidad del cliente. Las partidas son más fáciles de entender y de jugar. Los campos de batalla están bien diseñados y son temáticos, lo que crea una experiencia única. Y la instalación entiende cómo asegurarse clientes que repitan”.

Todo es cíclico dice Korie Nellis, directora general de Walther’s Golf-n-Fun en Evansville, Indiana, y “el disparo con láser es con mucho la [atracción] preferida por los chavales. Simplemente quieren hacer algo diferente”.

Peretz, de Laser Star, señala que el negocio empezó a despegar en las ferias hace unos dos años, pero que la demanda era ligeramente diferente a lo que los fabricantes habían visto en el pasado.

 

Bienvenidos (de nuevo) a la fiesta

Peretz afirma que los clientes ya no vienen de la calle sólo a jugar al disparo con láser tanto como antes. Siempre hay una nueva generación de chavales que no ha estado en un campo de batalla, pero en general, la novedad ha perdido gancho.

Eso no quiere decir que el disparo con láser no sea necesario de tener para cualquier centro de entretenimiento familiar que quiera ser competitivo.

Nellis afirma que su centro Walther’s Golf-n-Fun es el único de su clase a dos horas de distancia que dispone de disparo con láser y cree que esa es la razón de que siga funcionando con éxito. “No pensamos que pudiera destacar por si mismo, pero con todo lo demás que hay aquí, es algo que sin duda constituye una aportación positiva a las características de nuestras instalaciones”, dice.

Así que en 2005, el disparo con láser se ha convertido en un producto básico en los centros de entretenimiento familiar, cuya salsa son las fiestas de cumpleaños; puede que la gente no venga de la calle sólo a jugar a disparo con láser, pero si no hay esta atracción es más que probable que se vayan a otro sitio que la tenga.

“Vemos que el principal negocio del disparo con láser son las fiestas y las reservas de grupos, señala Philip Tivy, propietario del centro de entretenimiento familiar Perks, de 6.500 metros cuadrados en Youghal, Irlanda. El campo de batalla de disparo con láser de Tivy abrió en 2003, abarca 275 metros cuadrados del recinto y está en armonía con otras atracciones tales como bolera, coches de choque, tiovivo, juegos recreativos y casino entre otras. “Vemos que nuestro disparo con láser es una buena atracción para adolescentes y adultos jóvenes que vienen a la bolera y quieren otra actividad antes o después de entrar”, señala Tivy.

Hay ciertas reglas concretas de obligado cumplimiento, sin embargo, a la hora de incorporar el disparo con láser a un centro de entretenimiento familiar. Len Kelly, fundador de Laserforce (una de las marcas más conocidas en todo el mundo desde hace ya veinte años) en Brisbane, Australia, dice que el mayor obstáculo para el éxito del juego en un centro de entretenimiento familiar es “una pobre gestión, seguido de cerca de una mala ubicación y una baja capitalización”.

Los recintos de disparo con láser que se incorporen a un centro de entretenimiento familiar triplicarán la probabilidad de éxito del mismo, dice Kelly. “Ningún recinto de disparo con láser de Laserforce incorporado a un centro de entretenimiento familiar ha fracasado jamás”. Otras atracciones benefician a Laserforce, y éste a su vez las beneficia a ellas.

“La clave es que los centros de entretenimiento familiar no traten al disparo con láser como una atracción menor”, prosigue, sino que debe ser tratado como un negocio independiente. El campo de batalla debe ser profesional, realista y una experiencia en si mismo. Pon a una persona capaz a cargo y siempre te irá bien”.

Kelly sabe de lo que habla, y pone este ejemplo: En cierta ciudad hay dos centros de entretenimiento familiar que disponen de sus equipos Laserforce. Uno de ellos mejora su equipamiento con regularidad e integra Laserforce armoniosamente en el resto del centro, ofreciéndolo junto a karts como parte de un paquete de fiesta de cumpleaños. El otro centro, dice, ve el disparo con láser como un “extra”, hace poco para promocionarlo y no ha realizado inversiones significativas en equipamiento durante siete años. El primer centro cuadruplica la cifra de facturación del segundo, señala Kelly.

“Los centros de entretenimiento familiar gozan de una gran ventaja a la hora de instalar el disparo con láser –si disponen de espacio para ello- que consiste en ya disponer de la infraestructura empresarial necesaria”, señala Kelly. “Asegúrate de que la presentación sea excelente –y pon a una persona a cargo con dedicación”.

 

Todavía en pie

Sólo porque el disparo con láser se esté asentando firmemente en el mercado de los centros de entretenimiento familiar no quiere decir que no haya la misma demanda que en los viejos tiempos. De hecho, según la ILTA, los números se hallan igualmente repartidos entre los campos de batalla dedicados y los integrados en centros de entretenimiento familiar más grandes.

Kelly inauguró su primer campo de batalla Laserforce en Brisbane en enero de 1988, y continúa siendo el recinto de disparo con láser más veterano del mundo con más de 170.000 socios registrados. Pero al igual que los centros de entretenimiento familiar, el recinto original de Laserforce obtiene gran parte de su negocio de las fiestas de cumpleaños; Kelly afirma que su atracción el lugar para fiestas de cumpleaños elegido por la mayoría de la gente en Brisbane (2 millones de habitantes), con unos 20.000 niños de visita al año por cumpleaños. Su centro Laserforce atrae a 3.500 jugadores a la semana y celebra fiestas de grupos cada 15 minutos durante todo el día en un sábado promedio.

“Por lo general a los centros dedicados les va mejor y obtienen un mayor retorno de la inversión a pesar de sufrir mayores costes iniciales de instalación”, afirma Jeff Schilling, propietario de Creative Works, Inc. en Indianápolis, Indiana, quien ha estado construyendo campos de batalla para disparo con láser durante 10 años. Muchos de los principales centros facturan más de un millón de dólares al año por el disparo con láser gracias a sus esfuerzos comerciales centrados en él, su operativa más optimizada y vestíbulos y campos de batalla tematizados de manera impresionante.

Los centros dedicados siguen siendo el destino preferido de los que quieren jugar al disparo con láser y nada más, dice Jason Bock de LASERTRON: “Un centro dedicado es casi seguro que tendrá el mejor campo de batalla posible de su zona de influencia. Una correcta gestión es lo que posibilitará que la gente vuelva. Cuando la gente pasa por la puerta dice ‘ wow.”

Los centros dedicados de disparo con láser de mayor éxito tienen una superficie de entre 450 y 550 metros cuadrados e incluyen múltiples plantas, dice Bock. Ese tipo de instalación requiere de unos mayores compromisos y esfuerzos inversores, desde luego.  

“Normalmente, lo que hace un centro dedicado de disparo con láser es realizar una mayor inversión de capital en la construcción de un campo de batalla de más capacidad”, dice Bock. “Habitualmente cuando hablas de un centro de entretenimiento familiar, la gente tiende a reducir costes en cada atracción con la idea de que se está haciendo algo para todo el mundo”.

 

‘Un negocio más saneado y viable’

Ya decidan los propietarios ir por la vía del centro dedicado o por la del centro de entretenimiento familiar, los expertos del sector coinciden en que una instalación de disparo con láser da beneficios a largo plazo. Zimmerman afirma que la inversión inicial es lógicamente mayor en un centro dedicado, pero ambas versiones terminan dando un rendimiento de un 20% neto de media (después de impuestos). “El gestor inteligente contratará a un fabricante de disparo con láser que diseñe y construya el campo de batalla sin coste”, señala Zimmerman. El precio medio de un campo de batalla es de unos 110-160 dólares por metro cuadrado en los de una sola planta y el centro que pague más de 200 tendrá problemas en recuperar la inversión inicial en un plazo de tiempo razonable.

Después de dos décadas de altibajos, 2005 parece un momento tan bueno como otro cualquiera en la historia del disparo con láser para realizar dicha inversión. “La creencia generalizada cuando apareció el disparo con láser en los ochenta era que iba a ser una moda pasajera”, dice Bock. “Pero se ha demostrado que no era cierto”.

“Los operadores de disparo con láser están en un negocio más saneado y viable, y con un mayor margen de rentabilidad que en años pasados”, afirma Zimmerman. Vemos que los recintos hoy en díaentienden la necesidad de un mejor servicio al cliente, paquetes de fiestas asequibles, tarifas para grupos de fácil comprensión, y una selección más esmerada en los equipos de disparo con láser.

Nuestros operadores afiliados declaran mayores niveles de facturación año tras año”, prosigue. “En general los recintos de disparo con láser duran ahora más tiempo como negocios viables que en cualquier otra época en los más de 20 años de historia del sector”.


El negocio de la diversión
Lucy Murphy ayuda a Zamperla a entrar en una nueva era
Por Jeremy Schoolfield

Hay gente que se estremece cuando le preguntan la edad, como si fuera lo último en este mundo que querrían compartir con otra persona.

Esto no le pasa a Lucy Murphy.

“Tengo 47 años y estoy orgullosa de mi edad”, afirma Lucy. Y tiene razón –no todos los días te califica tu jefe como la intérprete americana del crecimiento de su empresa.

Lucy es la asistente ejecutiva de Zamperla Inc. en Parsippany, Nueva Jersey, la sucursal estadounidense de Antonio Zamperla S.p.A., uno de los principales fabricantes de atracciones para la familia a nivel mundial. En un mercado competitivo que habla multitud de idiomas, la sinceridad y el buen carácter de Lucy la convierten en una candidata ideal a contribuir al aumento de la presencia de Zamperla en Estados Unidos.

Originalmente profesora de música de la pequeña localidad de Rusk, Texas, Murphy se inició en la industria del entretenimiento en 1988 como trabajadora temporal de Six Flags Inc. y acabó quedándose en la empresa diez años. Ella y su marido, David, y su hijo Luke, se mudaron a Parsippany al tiempo que lo hizo la sede de la empresa, pero cuando Premier Parks absorbió a Six Flags a finales de los noventa decidieron trasladar de nuevo la oficina (esta vez a Oklahoma City), y la familia Murphy optó por quedarse en el estado de los jardines, lo cual obligó a Lucy a buscarse otro empleo.

Six Flags es un importante cliente de las atracciones de Zamperla, lo cual le proporcionó a Murphy amplias oportunidades de conocer al fabricante, con sede en Vicenza, Italia, durante los años que pasó en la empresa de parques temáticos. Alberto Zamperla, Presidente y Consejero Delegado de Antonio Zamperla S.p.A., afirma que siempre está a la busca de nuevos talentos. “Es una corazonada cuando conoces a las personas,” señala. “Te arriesgas. Contrate a un tipo que conocí en Club Med, y es uno de mis mejores comerciales en Estados Unidos. Cuando encuentro a gente que me gusta y que se entusiasma con el trabajo, les doy una oportunidad”.

Para Murphy, el empleo fue más que una oportunidad un “salvavidas”. Entró en la empresa en 1998 y nunca ha mirado atrás. Es la mano derecha de Valero Ferrari, vicepresidente de la empresa y trabaja en Zamperla Inc. como “relaciones públicas con los clientes” del vital mercado norteamericano.

“Somos italianos; sabemos que nuestra mentalidad es distinta” [a la de occidente], señala Zamperla. “Para nosotros, [Murphy] es una intérprete cultural –un punto de vista diferente. Nos ayuda a entender a los clientes norteamericanos. Nos ayuda a enviar el mensaje adecuado a nuestros clientes norteamericanos. Una persona así es un tesoro”.

El sentimiento es mutuo para Murphy, quien dice que es más fácil levantarse para acudir al trabajo por la mañana gracias al ambiente de trabajo en equipo que se fomenta en Zamperla y al hecho de que sabe que es valorada y necesitada. “Hay una parte de mi –quizá tenga algo que ver con el instinto maternal- que quiere facilitar las cosas, arreglarlas, ayudar a la gente”, afirma. “Supone una gran satisfacción laboral el poder prestar un buen servicio.”

 

De los Carnavales a las Inversiones de Capital

Antonio Zamperla S.p.A. remonta sus raíces a mediados del siglo XIX cuando Giovanni

Zamperla, su bisabuelo, creó un circo ecuestre itinerante para realizar funciones en acontecimientos especiales por los pueblos y ciudades de Italia. El abuelo de Alberto Zamperla, Antonio Zamperla, construyó la primera atracción familiar, una serie de cochecitos que corrían sobre una pista fijada a una plataforma con tres colinas. Pero no fue hasta los años sesenta del siglo pasado cuando el padre de Alberto Zamperla, Antonio, fundó oficialmente la empresa manufacturera bajo la revolucionaria premisa de transformar las contrastadas atracciones para adultos en algo dirigido a los niños.

Con la ayuda de su hijo, Antonio Zamperla abrió una sucursal en Canadá en 1976, que trasladó su ubicación a Parsippany unos años después. La marca Zamperla ha florecido durante el pasado cuarto de siglo, abriendo sucursales en Corea, Rusia, Filipinas, y busca ahora implantarse en China. Con atracciones instaladas en más de veinte países de los cinco continentes, suministra a los líderes del sector, incluyendo Walt Disney, Premier Parks, Cedar Fair, Universal Studios y Warner Brothers, entre otros.  

Al frente de este imperio del entretenimiento en expansión se sienta Alberto Zamperla, de 44 años, que asumió el control de la empresa a la muerte de su padre acaecida en 1995. Siempre llamado “Mr. Zamperla”, es querido y respetado por sus leales y activos empleados. (Una vez se reunió con su personal en la sala de juntas de la sede de Zamperla en Vicenza, y cada empleado tenía una silla, pero ninguno se atrevió a ocupar el gran sillón de piel a la cabecera de la mesa. “Esa es la silla de Mr. Zamperla”, dijo uno de ellos riendo entre dientes).

Su reputación es merecida. Además de su habilidad para rodearse de trabajadores de gran valía, Zamperla también posee la visión precisa de adónde quiere dirigir su empresa, así como instinto para tomar las decisiones empresariales correctas en momentos cruciales.

Sirva como ejemplo el ‘Tirón Saltarín’ uno de los productos de la empresa de mayor éxito en los últimos años. Esa atracción surgió de la secuela de los ataques terroristas sobre Nueva York y Washington D.C. el 11 de septiembre de 2001. Zamperla estaba en su apartamento de Nueva York cuando dos aviones impactaron contra las torres gemelas del World Trade Center y permaneció una semana allí mientras la ciudad trataba de digerir la tragedia. Al escuchar el caos reinante en las calles y sentir la tensión en el aire, sabía que los efectos del atentado se harían notar en todo el mundo, y por tanto afectarían drásticamente a la industria del entretenimiento y el turismo.

Días después del 11 de septiembre, Zamperla y Ferrari estaban reunidos en la oficina de Gary Story, por aquel entonces gerente ejecutivo de Six Flags Inc., cuando éste último mencionó a los empresarios italianos cuántos niños se divertían con sus balancines en el jardín de sus casas. Zamperla y Ferrari tomaron rápida nota del concepto, y pusieron en marcha la idea de una atracción que imitara un balancín una vez llegaron a la sede de Zamperla.

Es política de Zamperla que la inspiración sobre una atracción puede llegar de cualquier empleado en cualquier momento, no sólo de los jefes, y nadie debiera dudar en expresar sus ideas. El objetivo de lo que luego se convertiría en el ‘Tirón Saltarín’ era “un viaje en tiempos difíciles”, señala Zamperla “un pequeño viaje, no muy caro, una atracción en parques y carnavales que no supusiera la toma de una gran decisión. No era algo en lo que invertir mucho dinero, sino algo nuevo y agradable. Y estaba en lo cierto”.

Cuando se saca a relucir un concepto que posee cierto potencial, se le asigna a Mario Boifava, director del departamento artístico de Zamperla, donde realiza bocetos del posible aspecto de la atracción. A continuación se pasan los bocetos al departamento comercial que sondea el interés de la posible atracción en el sector, valorando las respuestas –ya sean positivas o negativas. Si existe un verdadero interés, la atracción se envía a los ingenieros del departamento de prototipos de Zamperla, dirigido por Mario Nardin, que ayudó a fundar la empresa junto a Antonio Zamperla y que se considera a si mismo “el primer empleado”.

“La primera pregunta que debe hacerse el ingeniero es: ‘¿Es posible hacerlo’, señala Eriberto Zaffonato, ingeniero industrial de Zamperla. “Desde el punto de vista de la ingeniería, todo es posible, pero a veces resulta muy costoso”.

El ‘Tirón Saltarín’ pasó por muchas versiones antes de llegar a su estilizada forma actual de media tubería; en un punto del proceso parecía un balancín, posteriormente un vehículo moviéndose en un péndulo (aunque ambos modelos fueron considerados no factibles, no obstante, y se optó finalmente por un vehículo que girase sobre un raíl). Una vez que los ingenieros se ponen de acuerdo sobre el cuerpo mecánico básico de la atracción, los bocetos cambian repetidamente de manos entre los departamentos técnico y artístico hasta completar todas las facetas de la atracción, desde la elaboración de la fibra de vidrio a las pinturas y colores, pasando por el aspecto eléctrico y todo lo demás. El proceso puede tardar varios meses. “Una vez escuché una discusión durante más de dos horas que trataba únicamente sobre el tipo de amarillo que debía emplearse en una atracción”, comenta Zamperla.

Zamperla tiene en proyecto una lista de 25 atracciones, pero se centra en cinco o seis simultáneamente; la empresa espera se incremente el número según vaya creciendo. El ‘Tirón Saltarín’, por cierto, alcanzó unas ventas superiores a las cien unidades en el periodo posterior al 11 de septiembre, lo cual ayudó a Zamperla a paliar los efectos de la crisis económica que sacudió a la industria del entretenimiento.

 

Control de Calidad

Zamperla opina que una de las principales fortalezas de su empresa es su capacidad de producir atracciones desde el principio hasta el final –“una tienda integral”, que se ocupa no sólo del diseño y la ingeniería sino también de la producción e instalación.  

Situada en las afueras de Vicenza, la planta de Zamperla, de 16.000 metros cuadrados, es un hervidero de actividad capaz de producir más de 150 atracciones al año. Cuando se fundó, la empresa realizaba la totalidad del proceso en sus propias instalaciones, pero con el transcurso del tiempo ha ido aumentando la demanda y gran parte de la producción se ha subcontratado con empresas locales, así que la planta de Vicenza es sobre todo un centro de montaje. Zamperla ha pasado años desarrollando relaciones con fabricantes de acero en los cuales pueda confiar; al principio se les asignan pequeñas tareas para que demuestren su valía antes de otorgarles grandes proyectos.

El acero elaborado se traslada a continuación a la planta para ser montado y añadirle fibra de vidrio y componentes eléctricos fabricados en las propias instalaciones. La atracción es entonces minuciosamente revisada para garantizar que cumpla todos los niveles de seguridad antes de desmontarla y colocarla en contenedores para su envío. Uno o dos empleados de Zamperla se desplazan posteriormente con la atracción a su destino para supervisar la construcción final y de nuevo comprueben los niveles de seguridad.

 

Movimiento continuo

La mayor parte del catálogo de más de 60 atracciones de Zamperla pueden ser instalaciones permanentes o cargarse en camiones para utilizarse en carnavales itinerantes. Pero en los últimos años uno de los mayores logros de Alberto Zamperla ha sido el debut con éxito de la nueva división de montañas rusas de la empresa, inaugurada hace menos de cinco años.

“Zamperla ya no es simplemente atracciones para niños”, señala Murphy. “Nuestro nuevo lema es: Sabemos de atracciones. Sabemos de diversión”.

Murphy señala que las grandes atracciones vinieron a través de la demanda de los clientes; estaban tan satisfechos con las pequeñas atracciones de Zamperla que deseaban que el fabricante italiano ampliara su gama de productos emocionantes. Cuando Alberto Zamperla asumió el mando de la empresa en 1995, vio en las montañas rusas un campo para la mejora, y desde entonces ha puesto un énfasis especial en dicha área. Pero lo hace paso a paso –Zamperla no desea producir megamontañas rusas con desniveles de treinta metros y velocidades de 160 kilómetros por hora. En vez de ello, montañas como ‘Volare’ y ‘Twister’ son atracciones de tamaño medio, todavía orientadas al público objetivo de Zamperla: la familia.

Si la división de montañas rusas despega como cree que lo hará, Zamperla dice que habrá alcanzado un punto en su carrera y en la vida de su empresa donde podrá dedicar más tiempo, energía y recursos a causas no relacionadas directamente con su negocio. Quiere participar en más causas humanitarias, así como construir instalaciones recreativas específicas para las familias de sus trabajadores en la planta de Vicenza.

“Mi capital mas importante es mi gente”, afirma, gente como Lucy Murphy.

“Vendemos diversión”, señala Murphy. “¿Podría haber un trabajo mejor que ése?”